Trastorno bipolar

El trastorno bipolar no consiste en cambiar de ánimo varias veces al día. Es un trastorno episódico, en el que aparecen períodos de manía o de hipomanía y, con mucha frecuencia, episodios depresivos.

10 min de lecturaRevisada: 24 de agosto de 2026Adultos

Qué es el trastorno bipolar

El trastorno bipolar se define por episodios de manía o hipomanía claramente delimitados. Muchas personas presentan además episodios depresivos, que suelen ser la fase más frecuente y, a menudo, el motivo por el cual consultan por primera vez.

En el trastorno bipolar I ha existido al menos un episodio maníaco. En el bipolar II hay episodios de hipomanía y de depresión mayor, pero ningún antecedente de manía.

El diagnóstico descansa en la historia longitudinal, no en el estado de ánimo que la persona tenga el día de la consulta.

Manía e hipomanía

Ambas pueden cursar con ánimo elevado, expansivo o muy irritable, junto a un aumento anormal de la energía y la actividad.

Durante el episodio suelen aparecer menor necesidad de sueño sin el cansancio proporcional, aumento del habla, pensamientos acelerados, distractibilidad, multiplicación de proyectos, mayor sociabilidad, aumento de la actividad sexual, sensación de tener capacidades excepcionales y decisiones impulsivas con consecuencias económicas, laborales o interpersonales.

La manía produce un deterioro marcado, puede requerir hospitalización y puede acompañarse de síntomas psicóticos. La hipomanía es menos grave: no implica deterioro funcional marcado ni psicosis. Si aparecen síntomas psicóticos, el episodio deja de ser hipomaníaco y pasa a considerarse maníaco.

Que un período haya sido vivido como agradable o productivo no impide que haya sido una hipomanía. Lo que se busca determinar es si hubo un cambio claro y sostenido respecto del funcionamiento habitual de esa persona.

La depresión bipolar

Un episodio depresivo bipolar puede presentar exactamente los mismos síntomas que una depresión unipolar. No hay ningún síntoma aislado que permita distinguirlos con certeza.

La diferencia se establece por la historia de manía o hipomanía, los antecedentes familiares, la edad de inicio, el patrón de recurrencias y la respuesta a tratamientos previos.

Esta distinción no es académica: el tratamiento no es el mismo. Los medicamentos que se usan habitualmente en la depresión unipolar no necesariamente se emplean de igual manera en el trastorno bipolar.

Qué puede confundirse con bipolaridad

En el lenguaje corriente, «bipolar» se usa para describir inestabilidad emocional o cambios rápidos de humor. Eso no basta para establecer un diagnóstico.

El TDAH comparte impulsividad, distractibilidad e inquietud, pero su patrón es persistente desde etapas tempranas de la vida, mientras que en la bipolaridad los cambios ocurren por episodios.

Los trastornos de personalidad pueden producir una inestabilidad emocional considerable, aunque su temporalidad y su relación con los acontecimientos interpersonales suelen ser distintas.

Los estimulantes, la cocaína, el cannabis y otras sustancias pueden producir síntomas maníacos o psicóticos, y existen además causas médicas y farmacológicas.

Cómo se evalúa

La evaluación intenta reconstruir los episodios depresivos, maníacos e hipomaníacos, y también los períodos de recuperación que hubo entre ellos.

Suele ser útil revisar los cambios laborales, académicos, financieros e interpersonales de esos años y, cuando la persona está de acuerdo, recoger información de familiares o de otras personas que hayan presenciado los episodios.

Se evalúan además sustancias, enfermedades médicas, medicamentos, antecedentes familiares, riesgo suicida y síntomas psicóticos. Las escalas ayudan, pero no sustituyen una historia clínica longitudinal.

Cómo se trata

El tratamiento depende de la fase actual y de la historia previa. Una manía aguda, una depresión bipolar y el mantenimiento entre episodios exigen estrategias distintas.

En la manía se emplean antipsicóticos y, según el contexto, estabilizadores del ánimo. Para prevenir recaídas se recurre al litio, a determinados antipsicóticos y a otros estabilizadores, elegidos según la eficacia previa, la seguridad, las comorbilidades y las preferencias de la persona.

El litio cuenta con evidencia sólida en la prevención de recaídas. Exige monitorizar concentraciones plasmáticas, función renal y tiroidea y otros parámetros clínicos, y su riesgo de toxicidad aumenta con la deshidratación, el deterioro renal y ciertas interacciones farmacológicas.

Algunos estabilizadores, en especial el valproato, tienen riesgos reproductivos importantes, y su uso está sometido a restricciones y precauciones específicas.

Las intervenciones psicológicas y la psicoeducación ayudan a reconocer señales tempranas, mejorar la adherencia, estabilizar rutinas y construir planes de prevención de recaídas. El sueño regular tiene aquí una relevancia particular, porque la privación de sueño favorece las descompensaciones en personas vulnerables.

Antidepresivos

En una persona con trastorno bipolar, los antidepresivos requieren una valoración específica. Las recomendaciones válidas para la depresión unipolar no se trasladan automáticamente a este contexto.

Evolución y prevención de recaídas

El trastorno bipolar suele requerir seguimiento a largo plazo, porque puede reaparecer incluso después de períodos prolongados de estabilidad.

La meta no es solo resolver los episodios agudos, sino reducir las recaídas y proteger el funcionamiento, las relaciones, la salud física y la calidad de vida.

Reconocer las señales tempranas propias —dormir menos, acelerarse, irritarse con facilidad— permite consultar antes de que el episodio se instale del todo.

Cuándo buscar atención urgente

Cuándo buscar atención urgente

  • Puede ser necesaria una evaluación urgente ante conducta suicida, ideas suicidas con intención o planificación, manía con pérdida marcada del juicio, gastos o conductas peligrosas, agresividad, síntomas psicóticos, desorganización intensa o incapacidad importante para el autocuidado.

Una privación extrema de sueño acompañada de aceleración progresiva, agitación o deterioro del juicio también apunta a una descompensación que necesita valoración rápida. Una recaída no equivale a hospitalización. La urgencia y la necesidad de hospitalizar son dos cosas distintas y se evalúan por separado.

Preguntas frecuentes

¿Ser muy cambiante de ánimo significa ser bipolar?

No. El diagnóstico exige episodios maníacos o hipomaníacos definidos. La labilidad emocional por sí sola no basta.

¿Puede haber trastorno bipolar sin depresión?

Sí. Para el trastorno bipolar I basta con haber presentado un episodio maníaco.

¿El tratamiento continúa cuando uno está bien?

Con frecuencia sí, porque una parte fundamental del tratamiento busca precisamente prevenir nuevos episodios.

Fuentes principales

Fuentes utilizadas para la revisión clínica de esta guía. La bibliografía se actualizará cuando cambien recomendaciones relevantes.

  1. NICE. Bipolar disorder: assessment and management (CG185) · actualización 2025
Cómo citar este recurso

Jonathan Alarcón C., ed. Trastorno bipolar. Docencia en Psiquiatría. Revisión 24 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/pacientes/guias/trastorno-bipolar/

Edición del proyectoJonathan Alarcón C.
Última revisión24 de agosto de 2026
EstatusMaterial educativo