No todo consumo problemático es igual
Una persona puede sufrir accidentes, conflictos, problemas médicos, empeoramiento del ánimo o conductas de riesgo sin cumplir criterios de dependencia.
La dependencia supone un patrón más profundo: pérdida de control, prioridad creciente del consumo por sobre el resto de la vida, dificultad para reducirlo y persistencia pese a las consecuencias. Según la sustancia, pueden sumarse tolerancia y abstinencia.
Alcohol
El etanol es una sustancia psicoactiva, tóxica y capaz de producir dependencia.
Puede afectar el hígado, el sistema cardiovascular y el sistema nervioso, alterar el sueño, aumentar el riesgo de cáncer y de accidentes, y deteriorar la salud mental.
No existe una cantidad universalmente segura para todas las personas y circunstancias. El embarazo, la conducción, ciertos medicamentos, algunas enfermedades y el antecedente de un trastorno por consumo modifican sustancialmente ese riesgo.
Relación con salud mental
El alcohol disminuye la ansiedad durante un rato y luego empeora la ansiedad, el sueño y el ánimo.
El cannabis puede producir ansiedad, crisis de pánico y alteraciones cognitivas, y en personas vulnerables precipitar síntomas psicóticos.
Los estimulantes producen insomnio, agitación, paranoia y, en ocasiones, psicosis. Los sedantes producen dependencia y abstinencia.
Como se ve, «drogas» no es una categoría clínica homogénea, y tratarla como tal impide entender lo que le ocurre a cada persona.
Cómo se evalúa
Una evaluación útil pregunta qué sustancia se consume, en qué cantidad aproximada, con qué frecuencia, siguiendo qué patrón y en qué contextos, y explora la pérdida de control, la tolerancia, la abstinencia, las consecuencias y los tratamientos previos.
Se revisan también la salud física, los medicamentos, otras sustancias, el ánimo, la ansiedad, la psicosis y el riesgo suicida. Los cuestionarios de tamizaje ayudan a detectar problemas, pero no reemplazan la entrevista.
Abstinencia
La abstinencia depende de la sustancia.
Después de un consumo intenso y sostenido de alcohol pueden aparecer temblor, sudoración, ansiedad, náuseas, insomnio y activación autonómica. Los cuadros graves llegan a producir convulsiones, alucinaciones, confusión y delirium tremens.
La abstinencia de benzodiacepinas también puede provocar convulsiones y otras complicaciones graves.
Por eso «dejarlo de golpe» no siempre es la opción más segura, aunque suene a la más decidida.
Cómo se trata
El tratamiento depende de la sustancia, de la gravedad, de los riesgos y de los objetivos de la persona.
Las intervenciones psicosociales incluyen entrevista motivacional, terapia cognitivo-conductual, manejo de contingencias, intervenciones familiares y apoyo comunitario.
Existen además medicamentos para determinados trastornos por consumo: en la dependencia de alcohol pueden considerarse, según el caso, fármacos como la naltrexona o el acamprosato, y en los trastornos por opioides existen tratamientos agonistas específicos.
Las metas pueden ser la abstinencia o la reducción del consumo, según la sustancia, la gravedad y el riesgo.
Cuándo buscar atención urgente
- Son urgencias médicas el compromiso de conciencia, la respiración lenta o irregular, las convulsiones y la sospecha de sobredosis.
También lo son la abstinencia de alcohol con confusión, alucinaciones, convulsiones o inestabilidad médica; la psicosis o la agitación grave asociadas a sustancias; y la conducta suicida durante una intoxicación o una abstinencia.
Preguntas frecuentes
Fuentes principales
Fuentes utilizadas para la revisión clínica de esta guía. La bibliografía se actualizará cuando cambien recomendaciones relevantes.
- World Health Organization. Alcohol – Fact sheet · alcohol y riesgos para la salud
- WHO mhGAP Evidence Centre. Alcohol use disorders · manejo de trastornos por consumo de alcohol
Jonathan Alarcón C., ed. Alcohol y otras sustancias. Docencia en Psiquiatría. Revisión 24 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/pacientes/guias/alcohol-y-otras-sustancias/