La ley de esterilización de 1933
La Gesetz zur Verhütung erbkranken Nachwuchses, promulgada el 14 de julio de 1933 y vigente desde enero de 1934, autorizó la esterilización obligatoria de personas clasificadas con determinadas enfermedades consideradas hereditarias, entre ellas la debilidad mental congénita, la esquizofrenia, la enfermedad maníaco-depresiva y la epilepsia hereditaria. Los tribunales de salud hereditaria, los Erbgesundheitsgerichte, evaluaban los casos a partir de informes médicos. Las estimaciones históricas sitúan entre trescientas mil y cuatrocientas mil las personas esterilizadas forzosamente.
La política dependía por completo de médicos capaces de diagnosticar y documentar una supuesta carga hereditaria, y el expediente psiquiátrico adquirió con ello una función nueva. Una categoría que hasta entonces organizaba el pronóstico y el tratamiento pasaba a determinar la capacidad reproductiva legal de una persona. Esa es la razón por la cual el diagnóstico clínico y la decisión de Estado no pueden tratarse como niveles equivalentes.
Del control reproductivo al asesinato
No hubo transición automática entre esterilizar y matar: fueron políticas distintas. La esterilización buscaba impedir la reproducción; los programas posteriores introdujeron la idea de que determinadas vidas institucionalizadas constituían una carga que podía eliminarse. La guerra, la radicalización política y la reorganización de los recursos sanitarios crearon las condiciones para ese paso.
Desde 1939 funcionó un programa de notificación y asesinato de niños con determinadas discapacidades y enfermedades. Los médicos participaban en la selección, y los asesinatos se ejecutaban en unidades pediátricas especiales mediante fármacos, inanición u otros procedimientos. El programa se relacionó con la matanza posterior de adultos y tuvo organización propia.
Ese mismo año Hitler firmó una autorización para el asesinato de pacientes considerados incurables, documento retrodatado al 1 de septiembre de 1939, fecha del inicio de la guerra. La fase centralizada que se conocería como Aktion T4 desarrolló una burocracia de selección: los hospitales completaban formularios con el diagnóstico, la duración de la internación, la capacidad laboral y otros datos, y esos formularios eran revisados por médicos que podían decidir sin haber visto nunca a la persona.
Asesinato industrial
Los pacientes seleccionados eran trasladados a centros preparados para matarlos con gas. La fase central de T4, entre enero de 1940 y agosto de 1941, produjo más de setenta mil asesinatos documentados, y la cifra administrativa conservada para ese período es de 70.273 víctimas. Los certificados de defunción falsificaban causas y lugares de muerte. La operación exigió una combinación precisa de burocracia sanitaria, transporte, evaluación médica y ocultamiento administrativo.
La suspensión oficial del programa centralizado en agosto de 1941 no puso fin a las muertes. En los hospitales psiquiátricos continuaron asesinatos descentralizados mediante sobredosis de medicamentos, inanición deliberada y condiciones de vida diseñadas para producir mortalidad.
Las cifras dependen de qué programas y qué grupos se incluyan, y por eso conviene mantenerlas separadas. Para la fase central de T4 existe un registro administrativo particularmente preciso: 70.273 personas asesinadas en los seis centros de gaseamiento entre enero de 1940 y agosto de 1941. El universo completo es otro: el United States Holocaust Memorial Museum estima que al menos 250.000 personas con discapacidades físicas o mentales fueron asesinadas entre 1939 y 1945 dentro del programa de eutanasia y de las acciones que lo continuaron, y en otros de sus textos ofrece un rango de 250.000 a 300.000. Esa cifra incluye víctimas que no pueden reducirse sin más a la categoría de paciente psiquiátrico, de modo que el registro interno de T4, los asesinatos descentralizados posteriores y las estimaciones generales sobre personas con discapacidad deben citarse por separado.
El valor de la vida y la investigación con víctimas
Los criterios de selección no dependían solo del diagnóstico. La capacidad laboral pesó de manera considerable, y los pacientes capaces de trabajar podían ser evaluados de otro modo que aquellos considerados improductivos. La política unía así categorías médicas con una jerarquía económica y racial de vidas.
La violencia alcanzó también a la ciencia. Cerebros y otros tejidos de personas asesinadas se incorporaron a proyectos neuropatológicos, y en algunos centros se seleccionaron pacientes, entre ellos niños, para correlacionar los estudios clínicos con el examen cerebral posterior a una muerte provocada. La existencia de investigación metodológicamente sofisticada dentro de un sistema criminal impide separar la ciencia y la política como si fueran mundos independientes.
La profesión después de 1945
La depuración profesional fue incompleta. Algunos médicos implicados continuaron sus carreras después de la guerra, y durante décadas las instituciones psiquiátricas trataron su propia participación de manera limitada. Desde finales del siglo XX crecieron los proyectos de archivo y conmemoración, y la recuperación de nombres y biografías de las víctimas ha corregido una historiografía largamente centrada en perpetradores, instituciones y cifras.
Qué exige entender este episodio
La historia de la psiquiatría bajo el nacionalsocialismo pide más precisión que una conclusión general sobre ética médica. Muestra cómo una profesión puede participar en políticas de Estado cuando confluyen unas categorías diagnósticas, unas teorías hereditarias, una autoridad burocrática, una evaluación económica de las vidas, la obediencia institucional y una investigación científica dispuesta a aprovecharlo.
El punto no es que los diagnósticos condujeran inevitablemente al crimen. Es que fueron incorporados a un régimen político que asignó consecuencias reproductivas, y finalmente letales, a unas clasificaciones médicas.
Referencias seleccionadas
- von Cranach M. The killing of psychiatric patients in Nazi Germany between 1939–1945. Isr J Psychiatry Relat Sci. 2003;40(1):8–18.
- Rotzoll M, Fuchs P, Richter P, Hohendorf G. Victims of Nazi “euthanasia”, the so-called T4 action: first results of a project at the German Federal Archives to disclose records of killed patients. Nervenarzt. 2002.
- Meyer JE. The fate of the mentally ill in Germany during the Third Reich. Psychol Med. 1988;18(3):575–581.
- United States Holocaust Memorial Museum. The Murder of People with Disabilities. Holocaust Encyclopedia.
Jonathan Alarcón C., ed. Psiquiatría bajo el nacionalsocialismo: esterilización, selección y asesinato de pacientes. Docencia en Psiquiatría. Revisión 25 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/historia/psiquiatria-bajo-el-nacionalsocialismo-esterilizacion-seleccion-y-asesinato-de-pacientes/