1910–2013 · Bleuler · Sukhareva · Kanner · Asperger · Espectro Autista

La construcción histórica del autismo

La palabra autismo y el diagnóstico contemporáneo de trastorno del espectro autista tienen historias relacionadas y no idénticas. El término nació dentro de la psicopatología de la esquizofrenia, fue reutilizado para describir cuadros infantiles y terminó formando parte de una categoría del neurodesarrollo cuyo alcance se amplió y reorganizó varias veces durante el siglo XX.

Bleuler y Sukhareva

Eugen Bleuler introdujo Autismus dentro de sus trabajos sobre el grupo de las esquizofrenias, para señalar una alteración de la relación con la realidad compartida y un predominio de la vida interna. No designaba un trastorno infantil separado, de modo que entre Bleuler y el autismo posterior hay continuidad terminológica y una discontinuidad conceptual marcada.

Grunya Efimovna Sukhareva publicó en 1925 en ruso, y en 1926 en alemán, una serie de descripciones de niños que clasificó dentro de la psicopatía esquizoide, y empleó después expresiones relacionadas con la psicopatía autística. Sus historias clínicas contienen rasgos que los lectores contemporáneos han comparado con el espectro autista actual: dificultades sociales, intereses peculiares, características motoras y patrones de comportamiento estables. La comparación es legítima mientras siga siendo una comparación. Sukhareva no manejaba la categoría contemporánea y trabajaba dentro de otra nosología; decir que diagnosticó autismo antes que Kanner sustituye su lenguaje por el nuestro. Su importancia histórica está en haber producido una descripción temprana y detallada de una población que después sería incorporada a la genealogía del autismo.

Kanner y Baltimore

Leo Kanner publicó en 1943 Autistic Disturbances of Affective Contact, basado en once niños. La historiografía reciente ha demostrado que términos como autistic y las referencias a dificultades del contacto afectivo circulaban en Baltimore desde antes de ese artículo, y que Georg Frankl, refugiado vienés que trabajó después con Kanner, tuvo un papel importante en ese ambiente conceptual.

La novedad de Kanner no fue inventar la palabra ni observar por primera vez cada uno de los rasgos, sino proponer que el autismo infantil temprano constituía una condición innata y diferenciable de la esquizofrenia infantil. Su entidad era además relativamente estrecha: concedía importancia al inicio temprano, a las dificultades profundas de contacto y a la insistencia en la invariancia. La historia posterior amplió muchísimo el conjunto de personas incluidas bajo el término, razón suficiente para leer el artículo de 1943 dentro de la psiquiatría infantil de su época y no como anticipación del DSM-5.

Hans Asperger

Asperger presentó desde finales de los años treinta y publicó extensamente en 1944 su concepto de autistische Psychopathie, categoría que pertenecía a la tradición de la Heilpädagogik y de la psicopatía de la personalidad vienesas. Los niños que describe no corresponden de manera sencilla al posterior diagnóstico de trastorno de Asperger, y su texto tuvo una difusión internacional limitada durante décadas.

Su actividad profesional bajo el régimen nazi ha sido objeto de una revisión archivística importante desde 2018. Herwig Czech documentó cooperación con instituciones y políticas de higiene racial y cuestionó la antigua imagen de Asperger como protector sistemático de sus pacientes; otros autores han discutido cuánto sabía del programa de eutanasia infantil y cómo deben interpretarse determinados expedientes. La formulación honesta reconoce las dos cosas: la narrativa hagiográfica ya no puede sostenerse sin reservas, y tampoco conviene reducir toda una discusión documental en curso a una sentencia única sobre complicidad. Este problema biográfico debe mantenerse separado de la historia posterior del diagnóstico que llevó su nombre.

De la esquizofrenia infantil al espectro

Durante varias décadas, las fronteras entre autismo, psicosis infantil y esquizofrenia infantil fueron inestables, y solo la investigación sobre edad de inicio, desarrollo, curso y características familiares fue separando el autismo de las psicosis de comienzo posterior. Su autonomía nosológica fue una construcción gradual y no una consecuencia inmediata del artículo de Kanner.

Lorna Wing publicó en 1981 un artículo influyente sobre el síndrome de Asperger y defendió incluir a esos pacientes dentro de un campo autista más amplio. Su propuesta resultó decisiva para la difusión anglófona del nombre y para la conceptualización espectral, aunque el síndrome de Asperger que se consolidó después fuera una reinterpretación clínica tardía y no una traducción literal de la autistische Psychopathie.

Del DSM-III al DSM-5

El DSM-III incluyó en 1980 el infantile autism como diagnóstico independiente y el DSM-III-R amplió la definición bajo el nombre de autistic disorder. Cada uno de esos cambios alteró la población diagnosticable, motivo por el cual toda comparación histórica de prevalencia debe considerar las modificaciones de criterios, la disponibilidad de servicios y el aumento del reconocimiento antes de postular cualquier cambio poblacional real.

El DSM-IV incorporó en 1994 el trastorno de Asperger dentro de los trastornos generalizados del desarrollo, y la CIE-10 reconoció también una categoría específica. Tuvo una vida oficial breve y mostró problemas serios de diferenciación respecto del autismo sin discapacidad intelectual ni retraso importante del lenguaje.

En 2013, el DSM-5 reunió el trastorno autista, el trastorno de Asperger y otras categorías previas dentro del autism spectrum disorder, eliminó varios subtipos y reorganizó el diagnóstico alrededor de un espectro y de niveles de apoyo. La nueva categoría no demostró retrospectivamente que todos los diagnósticos anteriores hubieran sido siempre la misma enfermedad: fue una solución contemporánea a problemas de fiabilidad y de delimitación entre categorías.

Neurodiversidad y nuevos actores

Desde finales del siglo XX, las personas autistas y los movimientos de neurodiversidad han ganado participación creciente en los debates sobre lenguaje, identidad, prioridades de investigación e intervención. Eso modificó también quién produce discurso autorizado sobre el autismo, y vuelve insuficiente una historia exclusivamente médica del período contemporáneo.

Una genealogía sin línea recta

No existe una secuencia que vaya de Bleuler a Sukhareva, de ahí a Kanner y Asperger y de ahí al DSM-5. Cada autor trabajó dentro de una taxonomía distinta, y la categoría actual se formó por reutilización de términos, separación de la esquizofrenia infantil, ampliación de criterios, recuperación tardía de Asperger y reorganización espectral.

Los fenómenos descritos muestran continuidades reales. Sus límites y su significado diagnóstico cambiaron por completo.

Referencias seleccionadas

  1. Kanner L. Autistic disturbances of affective contact. Nerv Child. 1943;2:217–250.
  2. Manouilenko I, Bejerot S. Sukhareva: prior to Asperger and Kanner. Nord J Psychiatry. 2015;69(6):479–482. doi:10.3109/08039488.2015.1005022.
  3. Vicedo M, Ilerbaig J. Autism in Baltimore, 1938–1943. J Autism Dev Disord. 2021;51:1157–1172. doi:10.1007/s10803-020-04602-4.
  4. Wing L. Asperger’s syndrome: a clinical account. Psychol Med. 1981;11(1):115–129. doi:10.1017/S0033291700053332.
  5. Czech H. Hans Asperger, National Socialism, and “race hygiene” in Nazi-era Vienna. Mol Autism. 2018;9:29. doi:10.1186/s13229-018-0208-6.
  6. Sher DA, Gibson JL. Pioneering, prodigious and perspicacious: Grunya Efimovna Sukhareva’s life and contribution to conceptualising autism and schizophrenia. Eur Child Adolesc Psychiatry. 2023;32:475–490.
Cómo citar este recurso

Jonathan Alarcón C., ed. La construcción histórica del autismo. Docencia en Psiquiatría. Revisión 25 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/historia/la-construccion-historica-del-autismo/

SerieHistoria de la Psiquiatría
Edición del proyectoJonathan Alarcón C.
Última revisión25 de agosto de 2026