Siglos XIX–XXI · Personalidad · Psicopatía · Borderline · Nosología

Historia de los trastornos de personalidad: carácter, psicopatía y clasificación

Los actuales trastornos de personalidad proceden de tradiciones que solo durante el siglo XX quedaron reunidas dentro de una misma familia diagnóstica. Carácter anormal, psicopatía constitucional, conducta antisocial, estructura psicoanalítica y clasificación operacional nombran cosas distintas, y la sección del manual que hoy los aloja juntos es un artefacto reciente.

Una alteración sin locura evidente

La psiquiatría de comienzos del siglo XIX se organizaba alrededor de las formas de alienación, y eso le creaba un problema práctico. ¿Qué hacer con personas cuya conducta, afectividad o disposición habitual parecían profundamente anormales sin delirio, sin alucinaciones y sin deterioro intelectual? La manie sans délire de Pinel y la moral insanity que James Cowles Prichard formuló en 1835 son respuestas a esa pregunta.

Conviene leer bien el adjetivo. En el vocabulario psicológico del período, moral abarcaba afectos, impulsos, disposiciones y voluntad, de modo que la expresión no acusaba de inmoralidad a nadie. Traducirla directamente como trastorno antisocial de la personalidad borra esa psicología entera y regala continuidades que las fuentes no sostienen.

Personalidades psicopáticas

A finales del siglo XIX, Julius Ludwig August Koch acuñó psychopathische Minderwertigkeiten para las anomalías constitucionales relativamente estables, con una extensión semántica que hoy sorprende: psychopathic significaba entonces poco más que patológico en el terreno psíquico. Kraepelin incorporó después distintos tipos de personalidades psicopáticas a las sucesivas ediciones de su tratado, y sus denominaciones dejan ver hasta qué punto la observación psicológica y el juicio social se mezclaban. Rótulos como enemigos de la sociedad o mentirosos y estafadores describen tanto al paciente como al orden que este perturbaba.

Kurt Schneider intentó apartarse de esas etiquetas. Definió las psychopathische Persönlichkeiten como variaciones anormales de la personalidad cuyos portadores sufren por su anormalidad o hacen sufrir a la sociedad, y construyó diez tipos alrededor de rasgos psicológicos dominantes; su sistema dominó la psiquiatría europea durante décadas. En Schneider, psicopático seguía queriendo decir personalidad anormal, sin la estrechez que el término adquiriría después. Quien lea la literatura europea del período con el significado angloamericano en la cabeza entenderá casi todo al revés.

Cleckley y la psicopatía estrecha

Hervey Cleckley publicó The Mask of Sanity en 1941 y describió pacientes capaces de sostener una apariencia social normal junto con irresponsabilidad persistente, engaño, superficialidad afectiva e incapacidad para organizar una vida estable. De ahí arranca la tradición angloamericana de la psicopatía.

Esa psicopatía y el trastorno antisocial de la personalidad del DSM se solapan sin coincidir. El diagnóstico del manual ha privilegiado históricamente las conductas antisociales observables, más fáciles de operacionalizar; los modelos contemporáneos de psicopatía añaden rasgos afectivos e interpersonales que ninguna lista de conductas captura bien. La diferencia es antigua y sigue produciendo confusión en la literatura forense.

La tradición psicoanalítica y el término borderline

El psicoanálisis reorganizó el mismo problema con otro vocabulario: desarrollo, mecanismos de defensa, relaciones de objeto, estructura del yo. Dentro de esa tradición nació la carrera de una palabra que terminaría significando tres cosas distintas.

Adolph Stern describió en 1938 un border line group de pacientes que no encajaban en las neurosis habituales y parecían próximos a la psicosis; Robert Knight desarrolló el concepto; Otto Kernberg empleó después borderline personality organization para designar una organización estructural de la personalidad, no un trastorno. Durante los años setenta, John Gunderson, Margaret Singer y otros investigadores delimitaron un síndrome clínico más específico, y esa línea llevó el trastorno límite de la personalidad al DSM-III en 1980. Una sola palabra había nombrado sucesivamente una frontera nosológica, una organización psicodinámica y una categoría operacional, y buena parte de los malentendidos actuales viene de mezclar los tres sentidos.

Del Eje II a las dimensiones

El DSM-III le dio a los trastornos de personalidad una visibilidad sin precedentes al alojarlos en un Eje II separado de los síndromes clínicos. La arquitectura reforzaba la intuición de que existen patrones duraderos frente a episodios delimitados, sin haber demostrado nunca una diferencia de naturaleza entre ambos grupos; el DSM-5 eliminó el sistema multiaxial y con él ese respaldo estructural.

Las clasificaciones de personalidad venían oscilando desde mucho antes entre tipos y rasgos, y a finales del siglo XX la investigación psicométrica inclinó la balanza hacia los modelos dimensionales. El DSM-5 conservó las categorías tradicionales en su sección principal y añadió un modelo alternativo; la CIE-11 fue más lejos y reorganizó el sistema alrededor de la gravedad y de dominios de rasgos, con un especificador de patrón borderline que preserva el único nombre al que la clínica no estaba dispuesta a renunciar.

Una familia sin genealogía común

No hay una historia única de los trastornos de personalidad. La familia contemporánea reúne líneas venidas del carácter anormal, la personalidad psicopática, la psicopatía antisocial, la teoría psicoanalítica y la psicometría dimensional, cada una con su propio objeto y su propio método de validación.

Su reunión bajo una misma sección diagnóstica es reciente y no convierte retrospectivamente a esas tradiciones en versiones incompletas de un concepto que ninguna de ellas perseguía.

Referencias seleccionadas

  1. Berrios GE. The History of Mental Symptoms. Cambridge: Cambridge University Press; 1996.
  2. Coolidge FL, Segal DL. Evolution of personality disorder diagnosis in the Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. Clin Psychol Rev. 1998;18(5):585–599. doi:10.1016/S0272-7358(98)00002-6.
  3. Gunderson JG. Borderline personality disorder: ontogeny of a diagnosis. Am J Psychiatry. 2009;166(5):530–539. doi:10.1176/appi.ajp.2009.08121825.
  4. Schneider K. Die psychopathischen Persönlichkeiten. Leipzig/Viena; diversas ediciones.
  5. Pyatnitskiy NY. The notion of psychopathic personalities in Kurt Schneider’s concept. Zh Nevrol Psikhiatr Im S S Korsakova. 2019;119(2):66–75. doi:10.17116/jnevro201911902166.
Cómo citar este recurso

Jonathan Alarcón C., ed. Historia de los trastornos de personalidad: carácter, psicopatía y clasificación. Docencia en Psiquiatría. Revisión 25 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/historia/historia-de-los-trastornos-de-personalidad-caracter-psicopatia-y-clasificacion/

SerieHistoria de la Psiquiatría
Edición del proyectoJonathan Alarcón C.
Última revisión25 de agosto de 2026