Ayuno religioso y retrodiagnóstico
La Europa medieval dejó numerosos relatos de ayunos ascéticos, sobre todo entre mujeres religiosas, y la expresión moderna holy anorexia se ha empleado para interpretar parte de ese material. Como herramienta comparativa resulta fértil; como diagnóstico, es un anacronismo. La santidad, la disciplina corporal, la virtud ascética y la renuncia pertenecían a un mundo de significados donde el peso y la figura no ocupaban el lugar que hoy ocupan.
En 1689, Richard Morton publicó casos de emaciación severa sin enfermedad física que, a su juicio, explicara la consunción, y una de esas historias entró después en la genealogía de la anorexia nerviosa. Morton describía un cuadro de consunción dentro de la medicina de su siglo, con su propia fisiología y su propio horizonte terapéutico.
Lasègue y Gull
La delimitación moderna ocurrió en la década de 1870 y en dos países a la vez. Ernest-Charles Lasègue publicó en 1873 De l’anorexie hystérique. William Withey Gull había presentado en 1868 una comunicación breve sobre la apepsia hysterica y en 1873 expuso casos bajo la denominación anorexia nervosa, con una exposición detallada publicada poco después.
Walter Vandereycken y Ron van Deth examinaron documentalmente la disputa por la prioridad y concluyeron que las contribuciones fueron independientes y prácticamente simultáneas, sin que pueda establecerse un descubridor. La comparación de ambos textos rinde bastante más que la disputa. Lasègue observó con detalle la actitud de la paciente, la dinámica familiar y el curso del rechazo alimentario; Gull se concentró en los signos somáticos y aportó el nombre que acabaría imponiéndose. Ninguno de los dos construyó el diagnóstico alrededor de una teoría de la imagen corporal, que es hoy su núcleo.
Endocrinología y diagnóstico diferencial
Las primeras décadas del siglo XX complicaron el cuadro. El desarrollo de la endocrinología mostró que enfermedades hipofisarias y otras alteraciones podían producir emaciación, amenorrea y síntomas psicológicos, de modo que una parte considerable de la historia de la anorexia nerviosa consistió en separar progresivamente las causas endocrinas de un síndrome que se quería psiquiátrico.
A mediados de siglo, Hilde Bruch desplazó el centro de gravedad hacia la imagen corporal, la percepción de las señales internas, la autonomía y el desarrollo. Con ella, la preocupación por la delgadez adquirió una centralidad que las formulaciones de Gull y Lasègue no tenían, y el diagnóstico contemporáneo empezó a parecerse al que reconocemos.
De los atracones a la bulimia nerviosa
Los atracones y las purgas se venían describiendo desde antes, incluso en pacientes diagnosticadas de anorexia, y durante los años sesenta y setenta creció el reconocimiento de personas en quienes esos fenómenos formaban un patrón propio.
Gerald Russell publicó en 1979 Bulimia nervosa: an ominous variant of anorexia nervosa, donde describió episodios de sobrealimentación seguidos de conductas destinadas a evitar el aumento de peso, junto con una preocupación intensa por la figura. El subtítulo delata que todavía concebía el síndrome en dependencia de la anorexia. El DSM-III incorporó la bulimia en 1980 y el DSM-III-R adoptó en 1987 la denominación bulimia nervosa con criterios modificados. Que una categoría recién delimitada ingresara en un manual nacional en apenas un año contribuyó a estabilizarla y creó de inmediato una población de investigación que antes no existía.
Criterios que entran y salen
Durante décadas, la amenorrea fue requisito diagnóstico de la anorexia nerviosa, lo que dificultaba aplicar el diagnóstico a hombres, a niñas premenárquicas y a pacientes que presentaban todo el síndrome sin cumplir ese criterio. El DSM-5 la eliminó, y con ello dejó a la vista que un rasgo tenido por definitorio puede perder esa función sin que el cuadro clínico cambie.
Otra reorganización separó los atracones recurrentes sin conductas compensatorias regulares. El DSM-IV incluyó el binge-eating disorder entre las condiciones que requerían estudio adicional y el DSM-5 lo reconoció como diagnóstico independiente.
Conductas, síndromes y diagnósticos
La historia obliga a distinguir tres niveles que la divulgación confunde: las conductas, los síndromes y los diagnósticos formales. Los ayunos y los atracones tienen historias larguísimas. La anorexia nerviosa empezó a delimitarse como entidad médica en el siglo XIX; la bulimia nerviosa es de anteayer.
Y en ambos casos los cambios de criterio posteriores siguieron modificando quién pertenece a cada categoría, algo que conviene tener presente al leer cualquier serie histórica de prevalencia.
Referencias seleccionadas
- Morton R. Phthisiologia. Londres; 1689.
- Lasègue EC. De l’anorexie hystérique. Arch Gén Méd. 1873.
- Vandereycken W, van Deth R. Who was the first to describe anorexia nervosa: Gull or Lasègue? Psychol Med. 1989;19(4):837–845. doi:10.1017/S0033291700005559.
- Bruch H. Eating Disorders: Obesity, Anorexia Nervosa, and the Person Within. New York: Basic Books; 1973.
- Russell GFM. Bulimia nervosa: an ominous variant of anorexia nervosa. Psychol Med. 1979;9(3):429–448.
Jonathan Alarcón C., ed. Historia de los trastornos de la conducta alimentaria: anorexia nerviosa, bulimia y nuevas categorías. Docencia en Psiquiatría. Revisión 25 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/historia/historia-de-los-trastornos-de-la-conducta-alimentaria-anorexia-nerviosa-bulimia-y-nuevas-categorias/