1910–actualidad · Hirschfeld · Benjamin · DSM · CIE · Género

De Transvestiten y transexualismo a disforia e incongruencia de género

La historia médica de las identidades trans no prolonga la de la homosexualidad. Durante el siglo XIX, la orientación sexual, la conducta, la expresión de género y la identidad podían quedar reunidas bajo conceptos de inversión; durante el XX, médicos, sexólogos y pacientes fueron diferenciando fenómenos que las clasificaciones anteriores habían tratado en conjunto.

Hirschfeld y el Institut für Sexualwissenschaft

Magnus Hirschfeld publicó Die Transvestiten en 1910 e introdujo Transvestit como término médico. Su categoría era más amplia y distinta del uso posterior de travestismo, e incluía personas con experiencias de género heterogéneas que hoy no se reunirían necesariamente bajo un mismo rótulo. Su interés histórico está justamente en ese carácter transicional: intentaba separar ciertas formas de expresión e identificación de género respecto de la homosexualidad.

Hirschfeld fundó en Berlín el Institut für Sexualwissenschaft en 1919, donde se realizaba investigación, consulta médica, educación sexual, asesoría jurídica y trabajo de reforma social, y donde se practicaron algunas de las primeras intervenciones hormonales y quirúrgicas dirigidas a modificar características sexuales corporales. Los nazis saquearon y destruyeron el instituto en 1933, y parte de su biblioteca acabó en las quemas públicas de libros. La destrucción interrumpió una red sexológica europea que había producido prácticas clínicas antes de que existiera nosología estable alguna.

Esa historia temprana no se reconstruye únicamente desde los médicos. Las personas que solicitaban hormonación o cirugía participaron activamente en la definición de lo que era posible tratar, y los estudios recientes de correspondencia y expedientes muestran negociaciones entre pacientes y profesionales sobre identidad, anatomía, diagnóstico y objetivos terapéuticos. La categoría clínica se formó, en parte, alrededor de demandas que ya existían.

Jorgensen, Benjamin y el problema del acceso

La transición de Christine Jorgensen en Dinamarca tuvo enorme repercusión mediática en Estados Unidos desde 1952. Su importancia histórica no radica en haber sido la primera, que no lo fue, sino en volver públicamente visible una posibilidad médica que hasta entonces circulaba en redes especializadas pequeñas, y la cobertura periodística estimuló nuevas consultas a médicos y endocrinólogos.

El endocrinólogo germano-estadounidense Harry Benjamin atendió a numerosas personas que solicitaban intervenciones hormonales y quirúrgicas, y en 1966 publicó The Transsexual Phenomenon. Distinguió la transexualidad de la homosexualidad y de otras formas de variación de género, y defendió que en pacientes seleccionados la modificación corporal podía constituir un tratamiento legítimo. Su terminología pertenece a su época y no debe equipararse sin más con las identidades trans contemporáneas.

Aquí aparece una diferencia decisiva respecto de la homosexualidad. Eliminar por completo la categoría diagnóstica planteaba un problema adicional, porque la medicina estaba proporcionando hormonas, cirugía y seguimiento: un diagnóstico podía producir estigma y al mismo tiempo facilitar la indicación médica, la cobertura financiera y el acceso a los servicios. Esa tensión entre despatologización y acceso a la atención organizaría todas las revisiones posteriores.

Del DSM-III al DSM-5

El DSM-III incluyó en 1980 los diagnósticos de transexualismo y de trastorno de la identidad de género en la infancia, pocos años después de la eliminación de la homosexualidad del DSM-II. Se ha propuesto que el diagnóstico infantil habría sido una maniobra para reintroducirla indirectamente; Zucker y Spitzer revisaron esa interpretación y sostuvieron que la evidencia documental no permite describir su incorporación como una simple operación de sustitución, porque ambos diagnósticos ingresaron mediante los mecanismos de comité, literatura clínica y consenso experto empleados para otras categorías del manual. Eso no exime de analizar críticamente los supuestos de género que guiaron a esos comités.

El DSM-IV reorganizó las categorías en 1994 bajo el trastorno de la identidad de género, denominación que situaba el problema diagnóstico en la identidad misma. Durante las décadas siguientes crecieron las críticas de personas trans, clínicos e investigadores que consideraban que esa formulación estigmatizaba identidades sin distinguir adecuadamente entre identidad y malestar.

El DSM-5 sustituyó en 2013 aquel diagnóstico por la disforia de género, desplazando el foco desde la identidad hacia el malestar clínicamente significativo asociado a la incongruencia. La categoría permaneció dentro del manual psiquiátrico, en un compromiso entre dos preocupaciones: reducir la patologización y conservar una vía de acceso a la atención. El resultado no zanjó las controversias.

La CIE-11 y una solución distinta

La CIE-10 incluía el transexualismo y el trastorno de la identidad de género en la infancia dentro del capítulo de trastornos mentales y del comportamiento. La CIE-11 sustituyó esas categorías por la incongruencia de género de la adolescencia y la adultez y la incongruencia de género de la infancia, y su modificación más importante fue trasladarlas fuera del capítulo psiquiátrico, hacia las condiciones relacionadas con la salud sexual. La Asamblea Mundial de la Salud adoptó la CIE-11 en 2019 y la clasificación entró en vigor en 2022. La OMS ha explicado que mantener categorías sanitarias fuera del capítulo psiquiátrico busca facilitar el acceso a la atención sin clasificar la identidad trans como trastorno mental.

La comparación entre ambos sistemas es instructiva. La historia de la homosexualidad podía resolverse nosológicamente eliminando la orientación sexual como diagnóstico, y las intervenciones médicas relacionadas con el género hicieron más difícil aplicar el mismo modelo. De ahí que el DSM conserve un diagnóstico basado en la disforia y la CIE una categoría sanitaria situada fuera de los trastornos mentales, diferencia que responde también a las funciones distintas de cada clasificación.

Una construcción con muchos autores

Las categorías relacionadas con el género fueron construidas por sexólogos, endocrinólogos, psiquiatras, cirujanos, pacientes, activistas, aseguradoras y organismos de clasificación. No hay en esa historia una secuencia simple que vaya del error a la verdad.

Las categorías cambiaron porque cambiaron a la vez la experiencia social del género, las tecnologías disponibles y la función administrativa del diagnóstico.

Referencias seleccionadas

  1. Drescher J. Queer diagnoses: parallels and contrasts in the history of homosexuality, gender variance, and the DSM. Arch Sex Behav. 2010;39(2):427–460.
  2. Cohen-Kettenis PT, Pfäfflin F. Gender incongruence/gender dysphoria and its classification history. Int Rev Psychiatry. 2016.
  3. Vicente MV. The medicalization of the transsexual: patient-physician narratives in the first half of the twentieth century. J Hist Med Allied Sci. 2021;76(4):392–416.
  4. Benjamin H. The Transsexual Phenomenon. New York: Julian Press; 1966.
  5. Zucker KJ, Spitzer RL. Was the gender identity disorder of childhood diagnosis introduced into DSM-III as a backdoor maneuver to replace homosexuality? A historical note. J Sex Marital Ther. 2005;31(1):31–42.
  6. World Health Organization. Gender incongruence and transgender health in the ICD.
Cómo citar este recurso

Jonathan Alarcón C., ed. De Transvestiten y transexualismo a disforia e incongruencia de género. Docencia en Psiquiatría. Revisión 25 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/historia/de-transvestiten-y-transexualismo-a-disforia-e-incongruencia-de-genero/

SerieHistoria de la Psiquiatría
Edición del proyectoJonathan Alarcón C.
Última revisión25 de agosto de 2026