Una genealogía terminológica
Durante mucho tiempo se atribuyó a Johann Christian August Heinroth el primer uso del término psychosomatisch, en 1818. La prioridad se volvió menos segura cuando una investigación publicada en 2019 llamó la atención sobre la tesis de Marc Lemort Demétigny, presentada en Montpellier en 1784 con el título Tentamen psycho-somato-iatrikon.
El hallazgo no permite convertir 1784 en fecha de nacimiento de la medicina psicosomática. Demuestra algo más modesto: existía antes de Heinroth una construcción léxica que articulaba psyche, soma y medicina. Y el sentido que Heinroth daba a las relaciones entre cuerpo y alma tampoco era el de la medicina psicosomática del siglo XX, de modo que la historia de una palabra y la de una disciplina deben mantenerse separadas.
El movimiento psicosomático de entreguerras
La medicina psicosomática moderna adquirió forma institucional durante los años veinte y treinta. En Estados Unidos influyeron especialmente Helen Flanders Dunbar, Franz Alexander, Walter Cannon y diversas corrientes psicoanalíticas y psicofisiológicas. Dunbar publicó en 1935 Emotions and Bodily Changes, una revisión extensa de la investigación sobre las relaciones entre procesos emocionales y fisiológicos, y en 1939 apareció el primer número de la revista Psychosomatic Medicine bajo su dirección.
Algunos programas intentaron relacionar conflictos o perfiles psicológicos específicos con enfermedades somáticas determinadas, y Franz Alexander desarrolló una teoría de especificidad psicodinámica para la úlcera péptica, la hipertensión o el asma. Esas formulaciones ejercieron una influencia enorme y no sobrevivieron en su forma original a la investigación posterior. Su desaparición, sin embargo, no eliminó el problema clínico que intentaban abordar: la enfermedad corporal ocurre en personas con emociones, conductas y contextos sociales capaces de modificar su curso y su tratamiento.
La psiquiatría entra al hospital general
Durante la primera mitad del siglo XX crecieron los servicios psiquiátricos dentro de hospitales generales y escuelas de medicina, y eso modificó la práctica. Al psiquiatra podía solicitársele que evaluara un delirium, un intento suicida, una agitación, síntomas depresivos en enfermedad médica, problemas de adherencia, síntomas corporales difíciles de explicar o reacciones psicológicas a la cirugía y a la enfermedad grave. La especialidad se fue formando alrededor de esa función antes de disponer de nomenclatura propia.
La consulta psiquiátrica responde a la solicitud de otro equipo clínico. El término enlace añadió una función continuada: colaboración con los servicios, docencia, reuniones clínicas, prevención y participación en el cuidado de poblaciones médicas específicas. No todos los programas desarrollaron esa segunda función con la misma intensidad, y de ahí que la denominación de consulta-enlace haya albergado siempre modelos organizativos diversos.
Zbigniew J. Lipowski fue la figura central en la definición histórica y conceptual del campo durante los años setenta y ochenta. En sus revisiones describió la consulta-enlace como resultado de tres tradiciones: la psicobiología, la psiquiatría de hospital general y la medicina psicosomática, reconstrucción valiosa porque evita presentarla como simple descendiente del psicoanálisis psicosomático. Lipowski hizo además contribuciones fundamentales al estudio moderno del delirium, uno de los cuadros centrales de la práctica de enlace.
De una teoría a una función
Durante la segunda mitad del siglo XX, la consulta-enlace sobrevivió a la pérdida de influencia de muchas teorías psicosomáticas específicas, porque el campo no necesitaba demostrar que una úlcera o una cardiopatía tuvieran causa psicológica para justificar su existencia. Le bastaba un hecho asistencial: los pacientes médicos presentan trastornos psiquiátricos, y los trastornos psiquiátricos afectan al curso de las enfermedades médicas. La especialidad pudo así desplazarse desde una teoría etiológica hacia una función clínica.
Los síntomas físicos sin explicación médica suficiente ocuparon un lugar importante, con una terminología que fue cambiando de conversión a reacción psicofisiológica, después a trastorno somatoforme, a síntomas médicamente inexplicados y finalmente a trastorno de síntomas somáticos. Cada modificación intentó resolver los problemas creados por la anterior, y una dificultad persistió a lo largo de todas ellas: evitar que la ausencia de explicación biomédica se interpretara como prueba de que el síntoma era falso.
Una respuesta institucional
La consulta-enlace adquirió relevancia precisamente porque la medicina moderna se organizó en especialidades. La división profesional entre neurología, medicina interna, cirugía y psiquiatría hacía necesario un servicio capaz de trabajar en la frontera, y desde esa perspectiva la especialidad no representa una superación teórica de la separación entre mente y cuerpo: es una respuesta institucional a problemas creados, en parte, por la propia fragmentación de la medicina.
La medicina psicosomática desarrolló un programa teórico amplio sobre las relaciones entre procesos psicológicos y enfermedad corporal. La consulta-enlace adquirió estabilidad profesional porque resolvía una necesidad concreta dentro del hospital general. Su historia se entiende mejor como el paso de una teoría de las enfermedades psicosomáticas a una práctica psiquiátrica en la interfaz con la medicina.
Referencias seleccionadas
- Lipowski ZJ. Consultation-liaison psychiatry: the first half century. Gen Hosp Psychiatry. 1986;8(5):305–315. doi:10.1016/0163-8343(86)90046-0.
- Lipowski ZJ. Consultation-liaison psychiatry: an overview. Am J Psychiatry. 1974;131(6):623–630.
- Friedman RS, Molay F. A history of psychiatric consultation in America. Psychiatr Clin North Am. 1994;17(3):667–681.
- Dunbar HF. Emotions and Bodily Changes. New York: Columbia University Press; 1935.
- Steinberg H. Die Geburt des Wortes “psychosomatisch” in der medizinischen Weltliteratur durch Johann Christian August Heinroth. Fortschr Neurol Psychiatr. 2007;75:413–417.
- Dumitrascu DL, David L, Baban A. Is psychosomatic really a bicentennial word? The proof of an older use. Clujul Med. 2019;92(2):206–209.
Jonathan Alarcón C., ed. De la medicina psicosomática a la psiquiatría de consulta-enlace. Docencia en Psiquiatría. Revisión 25 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/historia/de-la-medicina-psicosomatica-a-la-psiquiatria-de-consulta-enlace/