Mesmer y las comisiones de 1784
Franz Anton Mesmer sostuvo a finales del siglo XVIII que un fluido llamado magnetismo animal circulaba entre los organismos y podía manipularse con fines terapéuticos. Su teoría física perdió credibilidad con rapidez, y sus prácticas produjeron fenómenos clínicos que despertaron un interés duradero.
Las comisiones francesas de 1784 rechazaron la existencia del fluido y atribuyeron gran parte de los efectos observados a la imaginación, la imitación y la expectativa. El dictamen desacreditaba el mecanismo de Mesmer y, al hacerlo, convertía unos procesos psicológicos en explicación posible de efectos terapéuticos reales. Fue una refutación que abrió más de lo que cerró.
James Braid retomó estas prácticas en los años cuarenta del siglo XIX, propuso el término hipnotismo e intentó explicar los fenómenos sin recurrir a ningún fluido transferido por el terapeuta. Su interpretación cambió con el tiempo y fue bastante más compleja que una simple teoría del sueño hipnótico. Braid contribuyó a hacer de la hipnosis un objeto aceptable de investigación psicofisiológica y una herramienta terapéutica posible.
Salpêtrière y Nancy
Durante la década de 1880, la hipnosis quedó en el centro de la controversia entre dos tradiciones francesas. En la Salpêtrière, Charcot vinculaba estrechamente los fenómenos hipnóticos con la histeria y los estudiaba dentro de la neurología. En Nancy, Liébeault y sobre todo Hippolyte Bernheim insistían en la sugestión y negaban que la hipnosis fuera necesariamente una manifestación patológica.
La diferencia tenía consecuencias terapéuticas inmediatas. Si la sugestión era un mecanismo psicológico general, podía emplearse mucho más allá de las pacientes histéricas, y Bernheim fue abandonando progresivamente la necesidad de inducir hipnosis formal: la palabra, la autoridad clínica y la expectativa podían actuar directamente.
Durante el último cuarto del siglo empezaron a circular términos como psycho-therapeutics y psychothérapie. En 1889, Frederik van Eeden y Albert van Renterghem emplearon una denominación equivalente para su clínica de sugestión en Ámsterdam, y la obra de Bernheim Hypnotisme, suggestion, psychothérapie, publicada en 1891, fijó el término en el vocabulario médico francés. La prioridad léxica importa menos que el cambio de objeto: la influencia psicológica ejercida en la relación médico-paciente empezaba a considerarse una intervención con técnicas y teorías propias, y no un complemento inespecífico de otros tratamientos.
Janet y el tratamiento psicológico
Pierre Janet utilizó hipnosis y sugestión dentro de una práctica terapéutica mucho más amplia, que incluía el análisis psicológico, el manejo de las ideas fijas, el trabajo con recuerdos traumáticos, la modificación de conductas y el fortalecimiento de las funciones psicológicas y de la capacidad de acción. Reducirlo a precursor de Freud o de los trastornos disociativos deja fuera una teoría completa del tratamiento.
Freud dentro de esta tradición
Freud conoció la hipnosis en el ambiente francés y empleó procedimientos hipnóticos y sugestivos en sus primeros tratamientos; los Estudios sobre la histeria pertenecen a esa etapa de transición. Su abandono de la hipnosis fue gradual y no un episodio único: pesaron la dificultad práctica para hipnotizar a todos los pacientes, la inestabilidad de algunos resultados y el desarrollo de métodos que permitían explorar asociaciones sin inducir un estado hipnótico formal.
La técnica psicoanalítica reorganizó después la relación terapéutica entera. El terapeuta dejaba de emplear una sugestión directa destinada a suprimir un síntoma y pasaba a estudiar la resistencia, la repetición, la fantasía, el conflicto y la transferencia. El vínculo entre paciente y terapeuta se convertía así en parte del material que debía analizarse, y esa transformación resultó decisiva para toda la historia posterior de la psicoterapia.
El consultorio como institución
El psicoanálisis desarrolló además una forma material específica de tratamiento, con sesiones frecuentes, duración prolongada, diván, una posición particular del analista y un régimen explícito de honorarios y encuadre. Las técnicas terapéuticas existen dentro de estructuras de tiempo, espacio y economía, y la psicoterapia analítica produjo un tipo de consulta distinto del hospital, de la hipnosis pública y de la visita médica breve.
Durante el siglo XX se fundaron sociedades e institutos con sistemas propios de formación que podían exigir seminarios teóricos, supervisión y análisis personal. El psicoanálisis dejó de ser solo una técnica para convertirse en una profesión con mecanismos de transmisión y de control de la legitimidad. Su relación con la medicina varió según el país: en algunos contextos la formación quedó ligada a los psiquiatras y en otros se abrió progresivamente a psicólogos y a profesionales no médicos.
Lo que el prestigio analítico oculta
El enorme prestigio del psicoanálisis en ciertos centros a mediados del siglo XX puede hacer olvidar la persistencia de otros tratamientos psicológicos: psicoterapia de apoyo, persuasión, consejería, sugestión, tratamientos grupales, intervenciones educativas. La historia de la psicoterapia no coincide con la historia del psicoanálisis, aunque durante décadas se hayan contado juntas.
El psicoanálisis se definió en parte por oposición a la sugestión directa, y la discusión sobre la sugestión continuó bajo otros nombres: expectativa, autoridad terapéutica, alianza, placebo, factores comunes. La pregunta metodológica sigue siendo idéntica a la de 1890: cuánto del cambio producido por una psicoterapia depende de su teoría específica y cuánto de propiedades generales de la relación terapéutica.
Qué hace un terapeuta cuando habla
La psicoterapia moderna nació de una serie de transformaciones en la interpretación de los efectos interpersonales. El magnetismo animal fue abandonado, la hipnosis reformulada, la sugestión convertida en mecanismo psicológico, y el psicoanálisis hizo de la relación terapéutica un objeto de investigación y fundó una institución profesional propia.
La secuencia no describe un progreso lineal. Cada etapa redefinió qué era exactamente aquello que el terapeuta hacía cuando trataba mediante palabras y relación, y la pregunta sigue abierta.
Referencias seleccionadas
- Ellenberger HF. The Discovery of the Unconscious. New York: Basic Books; 1970.
- Bernheim H. Hypnotisme, suggestion, psychothérapie: études nouvelles. Paris: Doin; 1891.
- Kravis NM. James Braid’s psychophysiology: a turning point in the history of dynamic psychiatry. Am J Psychiatry. 1988;145(10):1191–1206. doi:10.1176/ajp.145.10.1191.
- Chertok L. Hypnosis and suggestion in a century of psychotherapy: an epistemological assessment. J Am Acad Psychoanal. 1984;12(2):211–232.
Jonathan Alarcón C., ed. De la hipnosis al psicoanálisis y a la psicoterapia moderna. Docencia en Psiquiatría. Revisión 25 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/historia/de-la-hipnosis-al-psicoanalisis-y-a-la-psicoterapia-moderna/