1959–1980 · Aaron Beck · Depresión · Cognición · Ensayos Clínicos

Aaron Beck y la formación de la terapia cognitiva

La historia de la terapia cognitiva se ha contado con frecuencia como el abandono de un psicoanálisis poco científico en favor de una psicología empírica de los pensamientos conscientes. La documentación muestra una transición mucho más gradual: Beck desarrolló su programa mientras intentaba investigar problemas formulados dentro de su propia formación psicoanalítica, y siguió empleando durante un tiempo conceptos de esa tradición aun cuando ya estaba construyendo una teoría nueva.

Formación psicoanalítica

Beck se formó como psiquiatra en un período de fuerte influencia psicoanalítica en Estados Unidos, recibió entrenamiento analítico y empezó a investigar la depresión desde problemas compatibles con ese marco. No llegó a la cognición como crítico externo, sino desde dentro: su nueva escuela nació, al menos en parte, de las dificultades que encontró al intentar someter algunas hipótesis psicoanalíticas a investigación sistemática.

Estudió los sueños de pacientes deprimidos esperando encontrar patrones congruentes con ciertas teorías analíticas sobre la hostilidad vuelta contra el yo y la necesidad de sufrimiento, y los resultados no respaldaron sus expectativas iniciales. Aquel trabajo fue uno de varios factores que desplazaron su atención hacia procesos cognitivos accesibles durante la vigilia, sin que existiera una experiencia única capaz de transformar de golpe toda su teoría.

Pensamientos automáticos

En el trabajo clínico, Beck reparó en evaluaciones breves que aparecían en situaciones concretas: interpretaciones sobre el propio valor, expectativas sobre el futuro, juicios sobre los demás, predicciones de fracaso. Podían ocurrir con rapidez y pasar inadvertidas sin ser inconscientes en el sentido psicoanalítico, y podían identificarse mediante preguntas directas.

A comienzos de los sesenta publicó la serie Thinking and Depression, donde describió patrones de pensamiento y errores sistemáticos como la abstracción selectiva, la sobregeneralización y las inferencias poco justificadas. La depresión empezaba a formularse mediante relaciones entre esquemas, interpretaciones y afecto.

Materiales históricos posteriores, entre ellos los dibujos de Beck de 1964 sobre esquemas y su correspondencia personal, muestran que su pensamiento conservaba conexiones con conceptos psicoanalíticos mientras ya desarrollaba la terapia cognitiva. El dato no resta novedad al modelo; corrige la imagen retrospectiva de dos paradigmas separados por una conversión súbita.

En 1967 publicó Depression: Causes and Treatment, que integró observaciones clínicas y resultados de investigación en una explicación más amplia. La cognición se convertía en un nivel central de formulación psicopatológica y no en una técnica añadida al tratamiento.

Beck no fue el único

Albert Ellis había desarrollado durante los años cincuenta la Rational Emotive Therapy, George Kelly había propuesto una psicología de los constructos personales, y otras tradiciones estudiaban la expectativa, el aprendizaje social y el procesamiento de la información. El predominio posterior del nombre de Beck se explica por la capacidad excepcional de su escuela para producir a la vez una teoría, unos instrumentos, unos manuales y unos ensayos que podían integrarse sin fricción en la investigación clínica académica.

El Beck Depression Inventory, publicado en 1961, convertía los síntomas referidos por el propio paciente en una puntuación cuantitativa y facilitaba describir muestras, seguir el cambio y comparar tratamientos. La medición no fue un añadido tardío a la terapia cognitiva: formó parte de su programa científico desde el comienzo.

Estructura, ensayo y manual

La terapia que Beck desarrolló ponía el acento en una agenda y unos objetivos explícitos, la identificación de pensamientos, la evaluación de la evidencia que los sostiene, los experimentos conductuales, las tareas entre sesiones y la colaboración entre terapeuta y paciente. Era una técnica más estructurada y bastante más fácil de describir que muchas psicoterapias de larga duración, propiedad que resultaría decisiva para la investigación posterior.

En 1977, Rush, Beck, Kovacs y Hollon publicaron uno de los primeros ensayos comparativos influyentes entre terapia cognitiva e imipramina en pacientes ambulatorios deprimidos. El estudio era pequeño para los estándares posteriores y tenía limitaciones que impiden convertirlo en demostración definitiva de superioridad. Su importancia histórica fue otra: una psicoterapia estructurada podía compararse experimentalmente con un medicamento dentro de un marco de evaluación común, y psicoterapia y farmacoterapia empezaban a compartir lenguaje metodológico.

En 1979, Beck, Rush, Shaw y Emery publicaron Cognitive Therapy of Depression, que especificaba el modelo teórico, la estructura de las sesiones, las intervenciones y las dificultades frecuentes. La manualización permitía transmitir el tratamiento más allá del círculo inmediato de sus creadores y estudiar si terapeutas distintos aplicaban un procedimiento comparable. La técnica se volvía replicable, que es la condición para que algo pueda investigarse en serio.

De la depresión a una familia de modelos

Las décadas siguientes produjeron modelos cognitivos para el pánico, otros trastornos de ansiedad, la personalidad, el consumo de sustancias y la psicosis, de modo que la terapia cognitiva dejó de ser un tratamiento de la depresión para convertirse en una familia de modelos específicos por trastorno.

Las técnicas de exposición, activación y experimentación conductual se incorporaron progresivamente a los tratamientos cognitivos, mientras los terapeutas conductuales aceptaban un papel creciente de las expectativas y las cogniciones. La CBT no nació de la absorción de una escuela por otra, sino de una convergencia lenta de teorías y prácticas que ninguna de las dos había previsto.

Por qué se impuso

La influencia de Beck se explica tanto por su teoría como por la forma científica que adoptó su escuela. La terapia cognitiva nació dentro de la psiquiatría académica, conservó un tiempo vínculos conceptuales con el psicoanálisis del que se distanciaba y desarrolló muy pronto instrumentos de medición, manuales, hipótesis comprobables y ensayos comparativos.

Esa combinación la volvió excepcionalmente compatible con la medicina basada en evidencia que llegaría después, y explica su posición actual mejor que cualquier argumento sobre la verdad del modelo cognitivo.

Referencias seleccionadas

  1. Beck AT. Thinking and depression: II. Theory and therapy. Arch Gen Psychiatry. 1964;10:561–571.
  2. Beck AT. Depression: Causes and Treatment. Philadelphia: University of Pennsylvania Press; 1967.
  3. Beck AT, Rush AJ, Shaw BF, Emery G. Cognitive Therapy of Depression. New York: Guilford Press; 1979.
  4. Rush AJ, Beck AT, Kovacs M, Hollon SD. Comparative efficacy of cognitive therapy and pharmacotherapy in the treatment of depressed outpatients. Cogn Ther Res. 1977;1:17–37.
  5. Rosner RI. Aaron T. Beck’s drawings and the psychoanalytic origin story of cognitive therapy. Hist Psychol. 2012;15(1):1–18. doi:10.1037/a0023892.
Cómo citar este recurso

Jonathan Alarcón C., ed. Aaron Beck y la formación de la terapia cognitiva. Docencia en Psiquiatría. Revisión 25 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/historia/aaron-beck-y-la-formacion-de-la-terapia-cognitiva/

SerieHistoria de la Psiquiatría
Edición del proyectoJonathan Alarcón C.
Última revisión25 de agosto de 2026