5.01.1.026Psiquiatría infantil y adolescente
Evaluación y manejo inicial de enuresis, encopresis, intento suicida, problemas conductuales, síntomas somáticos, ansiedad y trastornos del ánimo en niños y adolescentes, integrando desarrollo, familia, escuela y seguridad según el nivel que exige EUNACOM.
8 ítems, distinta profundidad.
El bloque conserva los niveles oficiales del Perfil. La profundidad docente cambia según la autonomía que EUNACOM espera del médico general.
5.01.1.027Encopresis
5.01.1.029Intento de suicidio en niños y adolescentes
5.01.1.030Trastorno conducta oposicionista desafiante
5.01.1.031Trastorno conducta disocial
5.01.1.032Trastorno somatización en niños
5.01.1.033Trastornos ansiosos en niños
5.01.1.034Trastornos del ánimo en niños
10 conceptos centrales.
En niños y adolescentes la edad cronológica no basta: el síntoma se interpreta respecto del nivel de desarrollo, la línea basal y las demandas del ambiente.
La evaluación se apoya en más de una fuente cuando es posible. El relato del niño, el de la familia y el de la escuela pueden diferir sin que ninguno sea falso.
La enuresis exige el mayor nivel de autonomía del bloque: diagnóstico específico, tratamiento completo y seguimiento completo.
En el ensuciamiento fecal, la constipación, la retención y la impactación explican gran parte de los casos. Una deposición líquida en la ropa puede ser rebalse alrededor de una masa fecal.
Un intento suicida exige estabilización médica y evaluación psicosocial precoz. Ni la baja letalidad aparente, ni el arrepentimiento, ni una escala de riesgo autorizan el alta por sí solos: las herramientas de tamizaje apoyan la detección, no sustituyen la formulación clínica de seguridad.
El trastorno oposicionista desafiante se organiza alrededor de irritabilidad, discusiones y desafío persistentes. El trastorno disocial agrega violaciones graves de derechos o normas.
La ansiedad infantil se expresa con dolor abdominal, cefalea, rechazo escolar, llanto, irritabilidad o búsqueda intensa de reaseguro. Lo que la separa del miedo normal es la persistencia, la desproporción y el deterioro.
En niños y adolescentes la depresión puede cursar con irritabilidad. La bipolaridad exige episodicidad y un cambio definido de energía y funcionamiento; la irritabilidad crónica aislada no basta.
Los síntomas somáticos son reales aunque una evaluación médica no encuentre una lesión que los explique por completo. Las clasificaciones actuales no exigen que el síntoma sea «médicamente inexplicado». Validar, recuperar funcionamiento y reevaluar cuando aparecen datos nuevos es distinto de medicalizar sin límite.
La confidencialidad con adolescentes es parte de una buena evaluación, pero no es absoluta. La seguridad, el riesgo suicida y la protección frente a abuso o violencia pueden obligar a compartir la información necesaria.
1. Alcance del bloque según el Perfil EUNACOM
Ocho situaciones clínicas que comparten población, pero no nivel de resolución.
La diferencia entre diagnóstico específico, sospecha, tratamiento completo, tratamiento inicial, seguimiento completo y derivación define cuánto debe saber hacer el médico general. El Perfil de Conocimientos EUNACOM versión 3 se publicó en junio de 2026 y declara vigencia desde diciembre de ese año.
La enuresis es la excepción del bloque: exige diagnóstico específico, tratamiento completo y seguimiento completo. Encopresis, intento de suicidio en niños y adolescentes, trastorno de conducta oposicionista desafiante y trastorno de conducta disocial exigen sospecha, tratamiento inicial y derivación. Somatización, ansiedad y trastornos del ánimo en niños exigen sospecha, tratamiento inicial y seguimiento completo.
La arquitectura del portal distribuye otros contenidos infantojuveniles en bloques previos para evitar duplicaciones. El TDAH —5.01.1.028— se estudia en Neurodesarrollo, y el consumo perjudicial de drogas en niños y adolescentes —5.01.1.035— se integra en el bloque de sustancias. El maltrato infantil, inseparable del diagnóstico diferencial de este bloque, se desarrolla en el de violencia y psiquiatría forense.
| Código | Ítem | Nivel |
|---|---|---|
| 5.01.1.026 | Enuresis | Diagnóstico específico · tratamiento completo · seguimiento completo |
| 5.01.1.027 | Encopresis | Sospecha · tratamiento inicial · derivar |
| 5.01.1.029 | Intento de suicidio en niños y adolescentes | Sospecha · tratamiento inicial · derivar |
| 5.01.1.030 | Trastorno conducta oposicionista desafiante | Sospecha · tratamiento inicial · derivar |
| 5.01.1.031 | Trastorno conducta disocial | Sospecha · tratamiento inicial · derivar |
| 5.01.1.032 | Trastorno somatización en niños | Sospecha · tratamiento inicial · seguimiento completo |
| 5.01.1.033 | Trastornos ansiosos en niños | Sospecha · tratamiento inicial · seguimiento completo |
| 5.01.1.034 | Trastornos del ánimo en niños | Sospecha · tratamiento inicial · seguimiento completo |
2. Cómo evaluar a un niño o adolescente: desarrollo, contextos y múltiples informantes
La entrevista infantojuvenil no es una entrevista de adulto con un paciente más joven.
La información aparece repartida entre la propia persona, sus cuidadores, la escuela y, a veces, otros profesionales. Cada fuente observa contextos distintos y llega con expectativas distintas.
Antes de preguntar por criterios diagnósticos conviene reconstruir la línea basal: desarrollo, aprendizaje, lenguaje, relaciones, autonomía, temperamento, salud física y funcionamiento previo. Recién entonces se define qué cambió, desde cuándo, en qué ambientes y con qué consecuencias. Un síntoma que solo aparece en una asignatura, frente a una persona o durante una crisis familiar puede exigir una formulación muy distinta del mismo síntoma presente en varios contextos desde hace años.
Las escalas y los cuestionarios ordenan síntomas, cuantifican evolución y recogen información de distintos informantes. No convierten una sospecha en diagnóstico ni reemplazan la entrevista, la historia del desarrollo o el juicio clínico. Este principio pesará especialmente en ansiedad, conducta y riesgo suicida.
Fuentes de información
| Fuente | Qué aporta | Precaución |
|---|---|---|
| Niño o adolescente | Experiencia interna, temores, ánimo, ideación suicida, relaciones, bullying, sustancias y síntomas que otros no observan. | La capacidad de describir estados internos depende de edad, lenguaje, desarrollo y confianza. |
| Padres o cuidadores | Trayectoria del desarrollo, conducta en casa, antecedentes médicos, tratamientos, sueño, rutinas y cambios funcionales. | Pueden subestimar o sobredimensionar los síntomas. También pueden existir conflictos o problemas de seguridad. |
| Escuela | Funcionamiento académico, conducta con pares, asistencia, concentración y cambios respecto de la línea basal. | Una dificultad escolar no define por sí sola una enfermedad psiquiátrica. |
| Registros previos | Informes escolares, evaluaciones de desarrollo, consultas anteriores y tratamientos. | Un diagnóstico previo aporta contexto, no reemplaza la reevaluación clínica. |
Entrevista con adolescentes y confidencialidad
Con adolescentes suele ser útil disponer de un espacio de entrevista sin cuidadores. Explicar desde el inicio qué información se mantendrá confidencial y cuáles son sus límites mejora la calidad de la anamnesis. La confidencialidad no impide involucrar a la familia: permite distinguir lo que puede compartirse de forma colaborativa de aquello que debe comunicarse porque existe un riesgo serio o una necesidad de protección.
Si aparecen ideación suicida relevante, violencia, abuso, explotación, intoxicación, incapacidad de autocuidado u otra amenaza significativa, la prioridad se desplaza hacia la seguridad. Los detalles legales y de comunicación dependen de la normativa local, pero el principio clínico es estable: la privacidad no obliga al médico a dejar a un menor en una situación peligrosa.
Qué debe estar presente en una evaluación inicial
- Motivo de consulta descrito por el niño o adolescente y por sus cuidadores, señalando coincidencias y discrepancias.
- Edad, desarrollo, escolaridad, lenguaje, neurodesarrollo y nivel previo de funcionamiento.
- Inicio, duración, trayectoria y contextos donde aparecen los síntomas.
- Sueño, alimentación, dolor, síntomas neurológicos, medicamentos y otras condiciones médicas relevantes.
- Familia, separaciones, conflictos, salud mental parental, cambios de vivienda y figuras de cuidado.
- Escuela: rendimiento por áreas, asistencia, rechazo escolar, disciplina, bullying y apoyos existentes.
- Pares, relaciones afectivas, uso de redes sociales e internet según la edad.
- Trauma, violencia, abuso y otras situaciones de vulneración cuando la presentación lo justifique.
- Alcohol, nicotina, cannabis y otras sustancias en adolescentes.
- Autolesiones, ideas de muerte, ideación suicida, intentos previos y acceso a medios potencialmente letales ante cualquier señal de alerta.
3. Enuresis: diagnóstico específico, tratamiento completo y seguimiento
Único tema del bloque en que el Perfil exige autonomía completa. Por eso hay que ir más allá de reconocer «niño que moja la cama».
Clínicamente, la enuresis describe la emisión repetida de orina en la cama o la ropa después de la edad de desarrollo en que ya se espera continencia. Como referencia diagnóstica operacional, DSM-5-TR usa una edad cronológica o de desarrollo de al menos 5 años y episodios al menos dos veces por semana durante tres meses consecutivos, o una frecuencia menor cuando hay malestar o deterioro clínicamente significativo. El cuadro no debe atribuirse a sustancias ni explicarse mejor por una enfermedad médica. Para el examen, lo que importa es integrar edad de desarrollo, repetición, repercusión y exclusión de causas, sin convertir un umbral aislado en diagnóstico.
La clasificación no es decorativa. Una enuresis primaria monosintomática en un niño sano se maneja de manera muy distinta de una enuresis secundaria con poliuria, polidipsia o pérdida de peso, o de una presentación con infecciones urinarias recurrentes y síntomas diurnos.
Conviene distinguir dos ejes. Se considera primaria cuando nunca se alcanzó un periodo sostenido de continencia, y secundaria cuando reaparece tras un intervalo de al menos 6 meses de sequedad. Monosintomática significa que el problema ocurre durante el sueño, sin síntomas urinarios diurnos relevantes; la urgencia, la frecuencia, la incontinencia diurna, el chorro anormal o las infecciones recurrentes cambian el estudio y el manejo.
Evaluación inicial
- Edad y maduración del control vesical.
- Frecuencia de noches mojadas y repercusión para el niño y la familia.
- Periodo previo de sequedad, para distinguir presentación primaria de secundaria.
- Urgencia, frecuencia, chorro anormal, incontinencia diurna o infección urinaria.
- Constipación y ensuciamiento fecal.
- Poliuria, polidipsia, pérdida de peso u otros síntomas de diabetes o enfermedad sistémica.
- Ronquido intenso, pausas respiratorias y sueño de mala calidad cuando corresponda.
- Neurodesarrollo, estrés reciente y cambios familiares o escolares.
- Medicamentos y enfermedades neurológicas o urológicas relevantes.
La evaluación suele ser clínica. NICE no exige examen de orina rutinario en todos los niños con enuresis, pero el estudio gana valor cuando el problema comenzó hace poco, hay síntomas urinarios diurnos o existe sospecha de infección, diabetes o enfermedad sistémica. La exploración física la dirigen la historia y las señales de alarma.
Manejo no farmacológico
El primer tratamiento es una explicación correcta: la enuresis no es culpa del niño y el castigo no tiene lugar. Se revisan la ingesta de líquidos durante el día, el consumo de cafeína, la rutina miccional y el uso del baño antes de dormir. El refuerzo positivo se dirige a conductas controlables —seguir la rutina, ayudar con el registro, usar la alarma— y no a premiar o castigar una noche seca o mojada.
Cuando las medidas iniciales no bastan y la familia puede sostener el proceso, la alarma de enuresis es una estrategia de primera línea en muchos niños. Su efecto no es inmediato: exige motivación, uso consistente y revisión temprana. NICE recomienda valorar señales iniciales de respuesta a las cuatro semanas; si las hay, se continúa hasta alcanzar al menos dos semanas consecutivas de noches secas. Si a los tres meses no se logró sequedad completa, se reconsidera la utilidad de seguir, según la mejoría y la motivación familiar.
Desmopresina
La desmopresina es especialmente útil cuando se necesita una mejoría rápida o de corto plazo —un campamento, por ejemplo— o cuando la alarma resulta inadecuada, no deseada o impracticable. Su principal precaución es la ingesta de agua: el niño y su familia deben restringir líquidos desde una hora antes hasta ocho horas después de la dosis, para disminuir el riesgo de hiponatremia. NICE recomienda revisar la respuesta a las cuatro semanas y, si hay beneficio, continuar habitualmente un curso de tres meses. La posibilidad de recaída al suspenderla se explica desde el inicio. No es una receta indefinida sin reevaluación.
| Escenario | Lectura clínica | Conducta inicial |
|---|---|---|
| Enuresis primaria sin síntomas diurnos | Compatible con enuresis monosintomática si no hay otras señales. | Educación y hábitos. Alarma si persiste y resulta adecuada. |
| Necesidad de respuesta rápida | La familia prioriza un control temporal, o la alarma no es viable. | Considerar desmopresina, con educación estricta sobre líquidos. |
| Enuresis secundaria con poliuria y polidipsia | No asumir un problema conductual. | Buscar diabetes u otra causa médica. |
| Síntomas urinarios diurnos o infecciones recurrentes | Presentación no monosintomática. | Evaluar causa urológica o funcional y derivar según hallazgos. |
| Constipación significativa | Puede contribuir a los síntomas urinarios. | Tratar la constipación en paralelo. |
| Castigo familiar | Aumenta la vergüenza sin corregir el mecanismo. | Explicar el carácter involuntario y usar estrategias no punitivas. |
Seguimiento y derivación
El seguimiento completo revisa frecuencia de noches mojadas, adherencia, carga familiar, efectos adversos, constipación y aparición de síntomas diurnos. Si la alarma no funciona pese al uso correcto, si hay una recaída importante, si la desmopresina no responde o si aparecen síntomas urológicos, neurológicos o sistémicos, se reconsidera el diagnóstico y se deriva cuando corresponda.
4. Encopresis y ensuciamiento fecal: primero descartar constipación y rebalse
La primera pregunta no es si el niño «lo hace a propósito», sino cómo está funcionando realmente el intestino.
El Perfil usa el término encopresis. Como referencia diagnóstica, las clasificaciones actuales reservan el trastorno para niños con edad cronológica o de desarrollo de al menos 4 años y episodios repetidos de deposición en lugares inapropiados. Para el nivel de sospecha que exige EUNACOM, sin embargo, el dato decisivo es otro: una gran proporción de los casos se explica por constipación funcional, retención e incontinencia fecal por rebalse.
La historia debe reconstruir frecuencia y consistencia de las deposiciones, dolor, fisuras, episodios de retención, posturas retentivas, deposiciones muy grandes, obstrucción del inodoro, distensión abdominal y ensuciamiento. El rebalse puede ser blando o líquido y confundirse con diarrea. A veces ocurre sin que el niño perciba con claridad la salida de materia fecal.
El ensuciamiento sin constipación existe, pero es menos frecuente. Cuando no hay retención ni impactación, o cuando el curso es atípico, conviene ampliar la evaluación hacia causas gastrointestinales, neurológicas, del desarrollo y psicosociales, antes de formular una explicación exclusivamente conductual.
Señales que orientan a constipación funcional
- Deposiciones infrecuentes, grandes o dolorosas.
- Historia de retención voluntaria después de una evacuación dolorosa.
- Posturas retentivas, evitación del baño o miedo a defecar.
- Ensuciamiento intermitente con heces blandas o líquidas.
- Masa fecal palpable cuando el examen está indicado y puede realizarse de forma apropiada.
- Curso que empeora con el entrenamiento de baño, los cambios de rutina o el estrés.
Señales de alarma orgánica
| Hallazgo | Por qué cambia la conducta |
|---|---|
| Inicio desde el nacimiento o las primeras semanas | Obliga a pensar en una causa orgánica y no en una constipación idiopática simple. |
| Retraso importante en la eliminación de meconio | Hace considerar enfermedad de Hirschsprung u otras causas. |
| Distensión abdominal marcada con vómitos | Requiere evaluación médica urgente. |
| Debilidad de extremidades, alteración de la marcha o hallazgos lumbosacros | Abre un diferencial neurológico. |
| Pérdida de peso o compromiso del crecimiento | No corresponde a una constipación funcional no complicada. |
| Hallazgos perianales o anatómicos atípicos | Exigen evaluación dirigida y eventual derivación. |
Cuando hay impactación fecal, NICE recomienda desimpactar antes de pasar a mantenimiento. Los macrogoles —polietilenglicol— son una opción oral de primera línea en sus formulaciones y edades apropiadas. Después se mantiene el tratamiento el tiempo suficiente para establecer deposiciones blandas y regulares y evitar una nueva impactación: la retirada precoz favorece las recaídas.
La intervención conductual es no punitiva y acompaña al tratamiento intestinal: rutina de baño después de las comidas, postura adecuada, tiempo suficiente, registro y refuerzo de conductas. La dieta y los líquidos importan, pero la modificación dietaria aislada no sustituye al laxante cuando la constipación ya está establecida.
Si no hay evidencia de constipación, si el cuadro es atípico, si persiste pese a un tratamiento correcto o si coexisten dificultades importantes del desarrollo, trauma, problemas familiares o de conducta, la evaluación se amplía. El nivel EUNACOM es sospecha, tratamiento inicial y derivación: no se espera que el médico general resuelva por sí solo todas las formas de incontinencia fecal.
5. Intento suicida y autolesión: estabilizar, evaluar y proteger
La intención de morir puede ser ambivalente, y no se infiere de la letalidad objetiva del método.
El código del Perfil se refiere al intento de suicidio en niños y adolescentes. En clínica conviene distinguirlo de la autolesión sin intención suicida, aunque ambos fenómenos coexisten con frecuencia y ambos exigen evaluación.
Después de una conducta autolesiva potencialmente grave, la primera obligación es identificar y tratar la lesión, la intoxicación o la inestabilidad fisiológica. La evaluación psicosocial comienza lo antes posible y no necesita esperar a que termine todo el tratamiento médico, si la persona puede participar. En un adolescente intoxicado o con compromiso de conciencia, la entrevista se posterga hasta que pueda aportar información válida, sin que eso retrase las medidas de seguridad.
Qué debe explorar la evaluación
- Qué ocurrió, la secuencia temporal y el grado de planificación.
- Ideación de muerte y de suicidio antes, durante y después del episodio.
- Intención, ambivalencia y expectativas respecto del resultado.
- Acceso actual a medios potencialmente letales en el hogar y fuera de él.
- Intentos previos y autolesiones anteriores.
- Depresión, bipolaridad, psicosis, ansiedad, trauma y consumo de sustancias.
- Bullying, violencia, abuso, conflictos familiares y pérdidas recientes.
- Escuela, sanciones, rupturas afectivas, pares y redes sociales.
- Adultos confiables, supervisión disponible y factores protectores reales.
- Necesidades de protección infantil cuando corresponda.
Las escalas no deciden el alta
NICE desaconseja usar escalas de riesgo o categorías globales de «bajo, medio o alto» para predecir quién morirá por suicidio, quién repetirá una autolesión o quién puede recibir el alta. Una escala ordena información. No sustituye la evaluación psicosocial ni una formulación individual de necesidades y seguridad.
Hay una distinción que conviene tener clara. Una herramienta estructurada puede ser útil para detectar ideación o para abrir la entrevista, pero un puntaje no debe emplearse como pronóstico individual ni como criterio automático de alta. En Chile, MINSAL sugiere realizar tamizaje de riesgo suicida en adolescentes, sobre todo ante factores de riesgo o señales de alerta, siempre dentro de procedimientos que definan qué hacer con el resultado. Tamizar para detectar no equivale a estratificar para predecir, ni a delegar la decisión clínica final en una escala.
Tampoco funcionan como atajos frases como «se arrepiente», «promete no hacerlo de nuevo», «el método fue poco letal» o «tiene una familia presente». Cada una aporta información. Ninguna cancela la necesidad de comprender el episodio y asegurar un plan realista.
Manejo inicial
| Problema | Prioridad |
|---|---|
| Intoxicación, lesión o compromiso fisiológico | Estabilización médica inmediata y tratamiento específico. |
| Ideación suicida persistente, plan o acceso a medios | Contención, supervisión, restricción del acceso a medios y evaluación urgente de salud mental. |
| Sospecha de abuso o violencia | Activar las medidas de protección según normativa y red local. |
| Capacidad insuficiente del hogar para sostener la seguridad | No asumir que el alta ambulatoria es segura. Escalar el nivel de cuidado. |
| Paciente médicamente estable | Evaluación psicosocial precoz y plan de seguimiento antes del alta. |
Antes del alta desde un servicio general debe existir una evaluación psicosocial suficiente, un plan de manejo, comunicación con los equipos que continuarán el cuidado y acuerdos concretos de seguimiento. Un plan de seguridad colaborativo puede incluir señales de alarma, estrategias de afrontamiento, personas y lugares de apoyo, contactos profesionales y reducción del acceso a medios. Un «contrato de no suicidio» o una promesa verbal no reemplazan esas medidas.
6. Trastorno oposicionista desafiante y trastorno disocial: patrón, contexto y gravedad
El paso de un cuadro al otro se reconoce por la gravedad cualitativa de las conductas, no porque el niño «obedezca menos».
La oposición forma parte del desarrollo en distintas etapas. El diagnóstico aparece cuando el patrón es persistente, claramente desproporcionado para la edad y el contexto, afecta las relaciones o el funcionamiento y no se explica mejor por otra condición.
Trastorno oposicionista desafiante
Se organiza alrededor de irritabilidad o enojo persistentes, discusiones con figuras de autoridad, desafío de reglas y conducta vengativa. Puede haber conflictos intensos, pero no son necesarios los actos que vulneran gravemente los derechos de otras personas. Antes de etiquetar el patrón hay que revisar expectativas familiares, consistencia de los límites, TDAH, TEA, dificultades de aprendizaje, lenguaje, depresión, trauma y violencia.
Trastorno disocial o de conducta
Implica un patrón más grave: agresión a personas o animales, destrucción de propiedad, engaño, robo o violaciones serias de normas. La conducta se evalúa en varios contextos y en relación con pares, familia, escuela y comunidad. Un acto aislado grave exige intervención y seguridad, pero el diagnóstico clínico requiere comprender si forma parte de un patrón persistente.
| Presentación | Lectura más probable |
|---|---|
| Discute, desafía reglas, se irrita y culpa a otros de forma persistente | Aumenta la sospecha de trastorno oposicionista desafiante. |
| Crueldad con animales, robos, incendios deliberados y agresiones repetidas | Aumenta la sospecha de trastorno disocial. |
| Impulsividad e interrupciones desde pequeño, en casa y en la escuela | Explorar TDAH. Puede coexistir con problemas oposicionistas. |
| Cambio conductual brusco tras abuso, duelo o violencia | Explorar trauma, depresión y seguridad antes de formular un trastorno persistente de conducta. |
| Conducta limitada a una relación familiar muy conflictiva | Exige comprender el contexto. No basta para asumir un trastorno generalizado. |
Tratamiento inicial
Las intervenciones psicosociales y familiares son centrales. NICE recomienda programas de entrenamiento parental para muchos niños de 3 a 11 años con oposicionismo o trastorno de conducta, y abordajes más amplios cuando el problema es complejo. En adolescentes con trastorno de conducta, las intervenciones multimodales trabajan a la vez con el joven, la familia, la escuela y la comunidad.
La farmacoterapia no es tratamiento rutinario del oposicionismo ni de la conducta antisocial. Si hay TDAH comórbido, tratarlo puede reducir parte de la impulsividad y del deterioro. NICE contempla risperidona solo como opción breve y especializada frente a agresión grave con desregulación emocional que no respondió a intervenciones psicosociales; no es una primera línea generalista. La agresión grave, el riesgo para terceros, la comorbilidad compleja o el fracaso de las intervenciones iniciales justifican evaluación especializada.
7. Trastornos ansiosos en niños: diferenciar miedo evolutivo, evitación y deterioro
La ansiedad es normal y necesaria durante el desarrollo. La sospecha clínica aparece cuando deja de serlo.
Un lactante puede angustiarse ante la separación y un niño pequeño temer a la oscuridad sin tener un trastorno. El cuadro se vuelve clínico cuando el miedo o la preocupación son desproporcionados para la edad y el contexto, persisten y limitan actividades, escuela, sueño, relaciones o autonomía.
Cómo se presenta la ansiedad infantil
| Presentación | Qué explorar |
|---|---|
| Dolor abdominal o náuseas antes de la escuela | Ansiedad de separación, ansiedad social, bullying, rendimiento, enfermedad médica. |
| Rechazo escolar | No es un diagnóstico. Explorar ansiedad, depresión, bullying, dificultades de aprendizaje, violencia y problemas familiares. |
| Llanto y angustia intensa al separarse de los cuidadores | Edad, duración, capacidad de asistir a la escuela o dormir fuera, y grado de deterioro. |
| Evita hablar o exponerse frente a otros | Ansiedad social, lenguaje, TEA, experiencias de humillación y funcionamiento en contextos seguros. |
| Preocupación amplia sobre múltiples áreas | Persistencia, control de la preocupación, sueño, tensión, síntomas somáticos y deterioro. |
| Miedo circunscrito a un objeto o situación | Fobia específica si es excesivo, persistente y genera evitación relevante. |
La ansiedad infantil se esconde detrás de irritabilidad, dependencia, perfeccionismo, búsqueda repetida de reaseguro, cefalea, insomnio o caída del rendimiento. Los niños más pequeños describen menos la preocupación y muestran más la conducta. Los adolescentes suelen aportar una experiencia interna más diferenciada.
El patrón orienta al síndrome. Ansiedad de separación cuando el núcleo es alejarse de las figuras de apego. Ansiedad social cuando predomina el temor a la evaluación o a la exposición interpersonal. Ansiedad generalizada cuando la preocupación se extiende a múltiples áreas. Fobia específica cuando el miedo se concentra en un objeto o una situación. El rechazo escolar es una conducta final común a varios diagnósticos y nunca debe usarse como etiqueta diagnóstica en sí misma.
Evaluación y tratamiento inicial
La evaluación incluye salud física, sueño, cafeína y sustancias, neurodesarrollo, familia, escuela y posibles situaciones de violencia o trauma. Instrumentos como SCARED apoyan el cribado o el seguimiento, sin sustituir la formulación clínica. El tratamiento comienza por psicoeducación, reducción de las evitaciones mantenedoras y una intervención psicológica apropiada. La terapia cognitivo-conductual con exposición gradual es la intervención central y puede adaptarse al nivel de desarrollo e incluir a los cuidadores.
Los ISRS son los fármacos con mayor respaldo para varios trastornos ansiosos pediátricos. AACAP respalda tanto la TCC como los ISRS, y reconoce que la combinación puede ser apropiada en cuadros de mayor gravedad o con respuesta insuficiente. La elección del medicamento, la edad de uso, la indicación concreta y la monitorización dependen del diagnóstico y del contexto clínico. Las benzodiacepinas no son tratamiento rutinario de mantenimiento para la ansiedad infantil.
Seguimiento completo
- Frecuencia e intensidad de temores y preocupaciones.
- Asistencia y funcionamiento escolar.
- Evitaciones y grado de recuperación de actividades.
- Sueño, síntomas somáticos y funcionamiento familiar.
- Adherencia a la psicoterapia y a las tareas de exposición cuando corresponda.
- Efectos adversos y síntomas emergentes si se usa farmacoterapia.
- Depresión, autolesiones y conducta suicida, sobre todo en adolescentes.
- Necesidad de derivación si el cuadro es grave, atípico, refractario o hay comorbilidad compleja.
8. Trastornos del ánimo en niños: depresión, irritabilidad y diferencial bipolar
La depresión infantil comparte el núcleo afectivo de la adulta, pero su expresión cambia con el desarrollo.
Irritabilidad persistente, retraimiento, caída académica o quejas somáticas pueden ocupar el primer plano, sobre todo cuando el niño no describe de manera espontánea un «ánimo depresivo».
Depresión en niños y adolescentes
La sospecha aumenta ante un cambio sostenido respecto de la línea basal que combina tristeza o irritabilidad con pérdida de interés, menor energía, alteraciones del sueño o del apetito, culpa o desvalorización, problemas de concentración y deterioro escolar, social o familiar. Las ideas de muerte, la autolesión y la conducta suicida se preguntan de manera directa cuando hay depresión o señales de alarma.
La irritabilidad no vuelve bipolar a un adolescente. Aparece en depresión, ansiedad, TDAH, TEA, trauma, trastornos de conducta, privación de sueño y conflictos ambientales. La formulación debe explicar el conjunto del cuadro y su temporalidad.
Bipolaridad: exige episodicidad
| Fenómeno | Depresión o irritabilidad no bipolar | Manía o hipomanía probable |
|---|---|---|
| Temporalidad | Ánimo bajo o irritabilidad persistente, sin periodos definidos de activación. | Periodo identificable de cambio respecto de la línea basal. |
| Energía | Puede estar baja o variable. | Aumento claro de energía o de actividad dirigida a objetivos. |
| Sueño | El insomnio con cansancio es frecuente. | Menor necesidad de dormir, sin cansancio proporcional. |
| Cognición y conducta | Rumiación, culpa, retraimiento. | Grandiosidad, verborrea, aceleración, conductas de riesgo u otros síntomas de activación. |
| Implicancia | No autoriza a inferir bipolaridad solo por irritabilidad. | Exige evaluación especializada y cambia el plan farmacológico. |
Tratamiento inicial y seguimiento
Las intervenciones psicológicas específicas son un componente central del manejo y se eligen según edad, gravedad y contexto. En depresión leve no corresponde iniciar un antidepresivo como respuesta automática. En adolescentes con depresión moderada o grave, la guía chilena de MINSAL sugiere usar ISRS y propone fluoxetina como opción preferente por la evidencia disponible; NICE también le otorga el respaldo más consistente en este grupo. La farmacoterapia debe formar parte de un plan integral, con participación familiar, supervisión de la administración cuando corresponda y monitorización estrecha de respuesta, activación, efectos adversos y suicidalidad, sobre todo al inicio y después de cada cambio terapéutico.
Para el nivel EUNACOM lo importante no es memorizar una receta universal, sino reconocer la gravedad, asegurar la seguridad, iniciar medidas terapéuticas apropiadas, organizar psicoterapia o derivación y saber seguir a un niño o adolescente que ya está en tratamiento. El seguimiento completo revisa síntomas, funcionamiento escolar y social, sueño, adherencia, efectos adversos, activación inusual, autolesiones e ideación suicida, además de la necesidad de mantener, ajustar o escalar el plan.
Una historia sugerente de episodios maníacos o hipomaníacos cambia la conducta: antes de iniciar o escalar un antidepresivo conviene una evaluación especializada. La historia familiar de bipolaridad modifica la sospecha, pero no establece el diagnóstico.
En adolescentes que reciben un ISRS, la mejoría no elimina la necesidad de vigilancia. MINSAL enfatiza la supervisión adulta de la administración, la educación sobre efectos adversos y el control frecuente de la suicidalidad; la suspensión debe ser gradual cuando corresponda. Estos detalles importan más para el seguimiento que perseguir una «dosis EUNACOM» única.
9. Somatización en niños: validar el síntoma, buscar alarmas y recuperar función
«Es psicológico» nunca es una conclusión obtenida por descarte mecánico.
El Perfil conserva la denominación «trastorno somatización en niños». Las clasificaciones contemporáneas cambiaron la terminología: ICD-11 usa trastorno de malestar corporal y DSM-5-TR agrupa los trastornos de síntomas somáticos y relacionados. Ninguno exige demostrar que el síntoma carezca por completo de explicación médica. Para EUNACOM, lo útil es reconocer un patrón de síntomas físicos persistentes con sufrimiento, preocupación o deterioro, evaluar de manera proporcional las causas médicas y evitar tanto la iatrogenia por estudios interminables como la descalificación del niño.
Dolor abdominal, cefalea, mareo, fatiga y náuseas pueden aumentar en relación con ansiedad, depresión, estrés escolar, conflictos familiares o experiencias adversas. También pueden coexistir con una enfermedad médica real. Los síntomas no se consideran fingidos por ausencia de hallazgos estructurales: la producción intencional de síntomas pertenece a otro diferencial, como el trastorno facticio o la simulación.
Una secuencia clínica útil
- 01Caracterizar el síntoma: inicio, duración, localización, intensidad, desencadenantes, relación con la actividad y evolución.
- 02Buscar señales de alarma y realizar una evaluación médica proporcionada a la presentación.
- 03Revisar qué estudios ya se hicieron y qué hipótesis clínicas justifican repetirlos, o no.
- 04Explorar ansiedad, depresión, sueño, bullying, familia, escuela, trauma y otras fuentes de estrés.
- 05Explicar al niño y a la familia que el síntoma es real y que sistema nervioso, estrés y cuerpo interactúan.
- 06Definir objetivos funcionales: asistencia escolar, sueño, actividad física, alimentación, participación social y reducción de la evitación.
- 07Programar controles regulares, para disminuir las consultas caóticas y permitir la reevaluación si el cuadro cambia.
- 08Derivar cuando el diagnóstico es incierto, el deterioro es importante, hay comorbilidad compleja o el curso no mejora.
| Error | Corrección |
|---|---|
| «Los exámenes son normales, entonces inventa.» | Los síntomas pueden ser genuinos aunque no exista una lesión que los explique por completo. |
| Repetir estudios cada vez que reaparece el mismo síntoma, sin datos nuevos. | Reevaluar la indicación clínica. Evitar la iatrogenia y el refuerzo del temor a la enfermedad. |
| Suspender toda evaluación médica una vez formulada la somatización. | Los síntomas nuevos, los signos objetivos o los cambios del patrón siempre pueden exigir reevaluación. |
| Permitir reposo y ausentismo indefinidos hasta que desaparezca todo síntoma. | Favorecer la recuperación gradual del funcionamiento, con metas realistas. |
| Ignorar la escuela y la familia. | El contexto puede mantener o aliviar el problema, y forma parte del tratamiento. |
10. Secuencia integrada de razonamiento clínico
Las preguntas de psiquiatría infantojuvenil se vuelven difíciles cuando una palabra llamativa reemplaza la secuencia clínica.
Conviene seguir siempre el mismo orden: desarrollo, contexto, seguridad, síndrome y nivel de resolución.
- 01Definir edad y nivel de desarrollo, y preguntarse si el fenómeno sería esperable en ese momento del ciclo vital.
- 02Establecer la línea basal y el cambio: cuándo comenzó, qué había antes y si el problema es persistente o episódico.
- 03Ubicar los contextos: casa, escuela, pares, redes sociales y otros ambientes relevantes.
- 04Usar más de un informante cuando sea posible, sin asumir que una discrepancia invalida un relato.
- 05Priorizar la seguridad. Lesión, intoxicación, suicidio, abuso, violencia o deterioro médico desplazan la discusión diagnóstica.
- 06En enuresis, clasificar presentación primaria o secundaria y presencia de síntomas diurnos. En encopresis, buscar constipación e impactación.
- 07En conducta, separar el desafío persistente de las violaciones graves de derechos, y buscar TDAH, trauma y dificultades del desarrollo.
- 08En ansiedad y ánimo, exigir persistencia y deterioro, recordar las presentaciones somáticas e irritables y preguntar por suicidio cuando corresponda.
- 09En síntomas físicos persistentes, equilibrar una evaluación médica suficiente con la prevención de iatrogenia y los objetivos de recuperación funcional.
- 10Aplicar el Perfil: autonomía completa en enuresis; sospecha, manejo inicial y derivación en encopresis, intento suicida y conducta; seguimiento completo en somatización, ansiedad y ánimo.
Comparación de alto rendimiento
| Problema | Núcleo clínico y trampa frecuente | Nivel y prioridad EUNACOM |
|---|---|---|
| Enuresis | Emisión repetida de orina en cama o ropa después de la edad de desarrollo esperable; DSM-5-TR usa 5 años como referencia. Clasificar primaria o secundaria, y monosintomática o no. | Diagnóstico, tratamiento y seguimiento completos. |
| Encopresis | Deposición repetida en lugares inapropiados desde una edad de desarrollo de 4 años. Buscar primero constipación, retención e impactación. No asumir voluntariedad. | Sospecha · tratamiento inicial · derivar. |
| Intento suicida | Conducta autolesiva con alguna intención de morir, que puede ser ambivalente. Distinguir de la autolesión no suicida. Ni la letalidad aparente ni una escala aislada definen la seguridad. | Estabilizar · evaluación psicosocial precoz · derivar. |
| Oposicionista | Irritabilidad, discusiones y desafío persistentes, sin vulneraciones graves de derechos. La desobediencia ocasional no basta. | Sospecha · intervención inicial familiar y psicosocial · derivar. |
| Disocial | Agresión, destrucción, engaño, robo o violaciones graves de reglas como patrón. Un conflicto aislado no basta. | Sospecha · seguridad e intervención inicial · derivar. |
| Ansiedad | Miedo o preocupación excesivos para la edad, persistentes, con evitación o deterioro. Distinguir de los temores evolutivos transitorios. | Sospecha · tratamiento inicial · seguimiento completo. |
| Ánimo | Cambio sostenido de ánimo, interés y funcionamiento. La bipolaridad exige episodicidad; la irritabilidad aislada no basta. | Sospecha · tratamiento inicial · seguimiento completo. |
| Somatización | Síntomas físicos persistentes con sufrimiento o deterioro, evaluación médica proporcional y contexto emocional. Los exámenes normales por sí solos no diagnostican. | Sospecha · tratamiento inicial · seguimiento completo. |
12 casos de autoevaluación.
Preguntas originales alineadas con los códigos del Perfil. El orden de alternativas se balancea de forma estable para reducir pistas por posición.
Niño de 8 años presenta enuresis nocturna primaria monosintomática. No hay síntomas diurnos, constipación ni señales de enfermedad médica. La familia ya corrigió rutinas de líquidos y micción durante varias semanas, el problema persiste y está motivada para un tratamiento sostenido. ¿Cuál es la mejor conducta siguiente?
- Mantener principalmente observación, porque la enuresis primaria no requiere tratamiento
- Restringir de forma importante los líquidos durante todo el día
- Indicar desmopresina como tratamiento crónico obligatorio, por su menor tasa de recaída
- Iniciar oxibutinina en monoterapia aunque no haya síntomas diurnos
- Iniciar una alarma de enuresis con apoyo y control de respuesta
Ver respuesta razonada
Tras medidas iniciales adecuadas, la alarma es tratamiento de primera línea en muchos niños con enuresis persistente, cuando la familia puede sostenerla. La desmopresina resulta especialmente útil si se prioriza una respuesta rápida o la alarma no es viable. La restricción hídrica diurna excesiva no está indicada.
Niña de 10 años con enuresis monosintomática necesita disminuir rápidamente los episodios durante un campamento escolar y no desea usar alarma. ¿Cuál es la opción más apropiada?
- Indicar desmopresina y educar sobre la restricción de líquidos desde una hora antes hasta ocho horas después de la dosis
- Iniciar imipramina como primera elección por su efecto inmediato
- Solicitar ecografía renal antes de cualquier tratamiento
- Programar despertares parentales cada dos horas como tratamiento de elección
- Postergar toda intervención hasta que complete la pubertad
Ver respuesta razonada
NICE recomienda desmopresina cuando se busca una mejoría rápida o de corto plazo, o cuando la alarma resulta inapropiada o no deseada. La educación sobre líquidos es esencial para reducir el riesgo de hiponatremia.
Niño de 9 años vuelve a mojar la cama después de dos años de continencia nocturna. En el último mes presenta poliuria diurna, polidipsia y pérdida de peso. ¿Cuál es la prioridad?
- Tratarlo como enuresis primaria con alarma
- Investigar una causa médica, incluida diabetes, antes de atribuir el cuadro a enuresis funcional
- Considerar la recaída una respuesta al estrés hasta demostrar lo contrario
- Indicar desmopresina y reevaluar en tres meses
- Reducir la ingesta total de agua para comprobar si disminuye la poliuria
Ver respuesta razonada
Una enuresis secundaria acompañada de poliuria, polidipsia y pérdida de peso obliga a buscar una causa médica. La trayectoria modifica el razonamiento y evita tratar como enuresis simple un cuadro sistémico.
Niño de 7 años tiene deposiciones grandes e infrecuentes, dolor al defecar, posturas retentivas y episodios de ensuciamiento con material blando o líquido. ¿Cuál es la formulación inicial más probable?
- Incontinencia fecal no retentiva, porque las heces que ensucian son blandas
- Diarrea funcional como explicación principal
- Constipación con impactación y rebalse fecal
- Trastorno oposicionista desafiante hasta demostrar lo contrario
- Encopresis secundaria a ansiedad, sin necesidad de evaluar el tránsito intestinal
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La retención, las deposiciones grandes y dolorosas y el ensuciamiento blando o líquido son característicos de la constipación con rebalse. La materia fecal líquida en la ropa no excluye impactación.
Adolescente de 16 años ingiere una sobredosis con intención suicida. Está somnoliento, hemodinámicamente estable y recibe tratamiento por la intoxicación. ¿Cuál es el enfoque correcto?
- Dar el alta si al despertar niega ideación suicida actual
- Esperar el alta toxicológica completa antes de solicitar salud mental
- Aplicar una escala de riesgo y hospitalizar solo si clasifica como «alto»
- Coordinar la evaluación psicosocial tan pronto como pueda participar, en paralelo al manejo médico y manteniendo medidas de seguridad
- Sustituir la evaluación por un compromiso escrito de no repetir la conducta
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NICE recomienda evaluación psicosocial a la primera oportunidad, sin retrasarla hasta finalizar todo el tratamiento físico si el paciente puede participar. La estabilización médica y la evaluación de seguridad avanzan de forma coordinada.
Adolescente es evaluada después de una autolesión. Una escala la clasifica como «riesgo bajo», niega intención suicida actual y sus padres ofrecen supervisión. ¿Cuál es la conclusión más rigurosa?
- La clasificación de riesgo bajo permite el alta si hay supervisión familiar
- La negación de ideación actual descarta el riesgo de repetición
- La escala es suficiente si fue validada en adolescentes
- Basta con restringir medicamentos en el hogar y citar en un mes
- La decisión exige evaluación psicosocial, formulación individual de seguridad y plan de seguimiento; ningún dato aislado autoriza el alta
Ver respuesta razonada
Las herramientas apoyan la detección y ordenan información, pero no deben predecir el suicidio ni decidir por sí solas el alta o el tratamiento. La conducta se basa en necesidades, seguridad y continuidad del cuidado.
Niño de 10 años mantiene durante más de un año discusiones frecuentes, desafío a figuras de autoridad, irritabilidad y tendencia a culpar a otros, con deterioro familiar y escolar. No presenta agresiones graves, robos ni destrucción de propiedad. ¿Qué debe sospecharse?
- Trastorno oposicionista desafiante
- Trastorno disocial, porque existe deterioro escolar
- Trastorno bipolar, porque predomina la irritabilidad
- TDAH, ya que todo oposicionismo persistente es secundario a inatención
- Variación normal, porque no hay conductas delictivas
Ver respuesta razonada
El patrón persistente de irritabilidad, discusión y desafío sin violaciones graves de derechos orienta a trastorno oposicionista desafiante. Deben evaluarse contexto y comorbilidades, pero la ausencia de agresión grave no vuelve normal el cuadro.
Adolescente de 15 años presenta un patrón persistente de agresiones, robos y destrucción deliberada de propiedad. No hay intoxicación aguda y la seguridad inmediata está contenida. ¿Cuál es el tratamiento inicial más coherente con la evidencia?
- Risperidona de rutina como tratamiento principal del trastorno
- Intervención multimodal que incluya al adolescente, la familia, la escuela y la comunidad, con evaluación especializada
- Psicoterapia individual aislada, sin involucrar el entorno
- Suspensión escolar indefinida como intervención terapéutica
- No tratar hasta que exista una condena judicial
Ver respuesta razonada
En adolescentes con trastorno de conducta, NICE prioriza las intervenciones multimodales. Los fármacos no son tratamiento rutinario de la conducta antisocial: la risperidona se reserva para escenarios especializados de agresión grave refractaria.
Niña de 11 años presenta dolor abdominal recurrente antes de ir a la escuela, temor intenso a que algo le ocurra a su madre y dificultad para dormir fuera de casa. La evaluación médica es tranquilizadora y ha comenzado a faltar a clases. ¿Qué hipótesis explica mejor el patrón?
- Trastorno oposicionista desafiante por el rechazo escolar
- Trastorno de síntomas somáticos como diagnóstico primario
- Trastorno de ansiedad de separación
- Ansiedad social, porque el problema ocurre en días de escuela
- Fobia específica a los establecimientos educacionales
Ver respuesta razonada
El núcleo es el temor desproporcionado a separarse de la figura de apego, con síntomas somáticos y rechazo escolar. El rechazo escolar es una conducta final, no un diagnóstico.
Adolescente con ansiedad social persistente evita exposiciones, falta a clases y abandonó actividades que valoraba. No hay otra causa principal. ¿Qué intervención debe ocupar un lugar central en el tratamiento inicial?
- Evitar temporalmente toda situación social hasta que desaparezca la ansiedad
- Benzodiacepina diaria de mantenimiento
- Antipsicótico en dosis baja para disminuir la activación autonómica
- Terapia cognitivo-conductual con exposición gradual adaptada a la edad, y considerar un ISRS según gravedad y respuesta
- Reaseguro familiar repetido, sin exposición a las situaciones temidas
Ver respuesta razonada
La TCC con exposición tiene respaldo sólido en ansiedad pediátrica. AACAP también respalda los ISRS y, en casos seleccionados, el tratamiento combinado. La evitación sostenida mantiene el trastorno.
Adolescente de 15 años con depresión moderada presenta anhedonia, aislamiento, insomnio y caída académica. No hay antecedentes de manía ni hipomanía, y la evaluación de seguridad está completa. ¿Cuál es la formulación terapéutica más apropiada?
- Un ISRS en monoterapia, sin intervención psicológica ni seguimiento especial
- Observación sin tratamiento durante varios meses, porque la adolescencia cursa con cambios de ánimo
- Litio como primera línea por la irritabilidad asociada
- Benzodiacepina nocturna como tratamiento del episodio depresivo
- Psicoterapia estructurada y, según gravedad y respuesta, considerar un ISRS —con fluoxetina como opción de mayor respaldo— dentro de un plan monitorizado
Ver respuesta razonada
En depresión pediátrica el tratamiento depende de la gravedad. Para adolescentes con cuadros moderados o graves, MINSAL y NICE respaldan las intervenciones psicológicas y el uso de ISRS en escenarios apropiados, con fluoxetina como opción especialmente respaldada y vigilancia clínica estrecha.
Niño de 12 años presenta cefalea y dolor abdominal recurrentes. La evaluación médica apropiada no muestra señales de alarma, los síntomas aumentan con el estrés escolar y generan ausentismo. ¿Cuál es la estrategia más adecuada?
- Mantener controles programados, validar los síntomas, tratar comorbilidades y favorecer la recuperación funcional, reevaluando si aparecen datos nuevos
- Repetir exámenes en cada consulta para tranquilizar a la familia
- Explicar que los síntomas no son reales porque los estudios son normales
- Suspender de manera definitiva toda evaluación médica una vez formulada la somatización
- Indicar reposo escolar hasta la desaparición completa de los síntomas
Ver respuesta razonada
El manejo equilibra evaluación médica proporcional, validación, prevención de iatrogenia y recuperación funcional. Un diagnóstico somático o funcional no impide reevaluar si cambia el patrón o aparecen signos objetivos.
Fuentes del bloque.
Los códigos y niveles provienen del Perfil EUNACOM. El contenido clínico se revisa contra fuentes nacionales e internacionales pertinentes y se fecha de manera independiente.
Perfil de Conocimientos EUNACOM versión 3
Fuente primaria para los ocho códigos del bloque y sus niveles de resolución. Publicado el 16 de junio de 2026; vigencia declarada desde diciembre de 2026.
Abrir fuente ↗Organización Mundial de la Salud · 2024Clinical Descriptions and Diagnostic Requirements for ICD-11 Mental, Behavioural and Neurodevelopmental Disorders
Marco diagnóstico contemporáneo para trastornos del ánimo, ansiedad, trastornos de conducta y trastorno de malestar corporal, además de terminología actual.
Abrir fuente ↗NICE · 2010 · consultado 2026Bedwetting in under 19s (CG111)
Referencia para evaluación, manejo no punitivo, alarmas, desmopresina y seguimiento de enuresis.
Abrir fuente ↗NICE · 2010 · actualización 2017 · consultado 2026Constipation in children and young people: diagnosis and management (CG99)
Referencia para constipación, impactación, rebalse fecal, desimpactación, mantenimiento y señales de alarma.
Abrir fuente ↗NICE · 2022 · consultado 2026Self-harm: assessment, management and preventing recurrence (NG225)
Referencia para evaluación psicosocial precoz, seguridad, infancia y adolescencia, y límites de las escalas de riesgo.
Abrir fuente ↗NICE · 2013 · consultado 2026Antisocial behaviour and conduct disorders in children and young people (CG158)
Referencia para oposición, trastorno de conducta, programas parentales, intervenciones multimodales y uso prudente de fármacos.
Abrir fuente ↗NICE · 2019 · consultado 2026Depression in children and young people: identification and management (NG134)
Referencia para identificación, psicoterapia, fluoxetina, monitorización y manejo escalonado de la depresión infantojuvenil.
Abrir fuente ↗American Academy of Child and Adolescent Psychiatry · 2020 · portal actualizado 2026Clinical Practice Guideline for the Assessment and Treatment of Children and Adolescents With Anxiety Disorders
Referencia para evaluación y tratamiento basado en evidencia de los trastornos ansiosos en población pediátrica, incluidas psicoterapia y farmacoterapia.
Abrir fuente ↗American Psychiatric Association · 2022DSM-5-TR — Elimination Disorders
Referencia nosológica para criterios y subtipos de enuresis y encopresis. Se usa como marco operacional y no como sustituto del juicio clínico.
Abrir fuente ↗MINSAL Chile · Guía clínica vigente consultada 2026Guía de Práctica Clínica para el abordaje de Depresión en Adolescentes
Referencia nacional para tratamiento de la depresión adolescente, preferencia por fluoxetina entre los ISRS, supervisión del tratamiento y monitorización de suicidalidad.
Abrir fuente ↗MINSAL–MINEDUC Chile · 2025Protocolo de acción frente a presuntos intentos de suicidio y suicidios de niñas, niños y adolescentes
Contexto nacional para respuesta temprana, protección y coordinación intersectorial después de intentos suicidas en población escolar.
Abrir fuente ↗American Academy of Pediatrics · 2016 · consultado 2026Evaluation and Management of Children With Acute Mental Health or Behavioral Problems. Part II
Referencia complementaria para síntomas somáticos pediátricos: validación, evaluación médica proporcional, coordinación de cuidados y recuperación funcional.
Abrir fuente ↗Revisión clínica: 25 de agosto de 2026. Material docente independiente y contextualizado a Chile. No sustituye guías vigentes, protocolos locales ni evaluación especializada cuando corresponda.
Jonathan Alarcón C., ed. Bloque 09: Psiquiatría infantil y adolescente. Docencia en Psiquiatría. Revisión 25 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/eunacom/bloques/infantojuvenil/