Cómo se presenta
Puede haber inquietud, una sensación de alerta permanente, fatiga, irritabilidad, tensión muscular, problemas de concentración y alteraciones del sueño. Son frecuentes también la cefalea, las molestias gastrointestinales, las palpitaciones y otros síntomas corporales.
La preocupación cambia de tema con facilidad: la salud, el dinero, la familia, el trabajo, los errores cometidos, el futuro, cualquier detalle de la vida cotidiana.
Qué puede parecerse
En la depresión, la preocupación gira más bien en torno a la culpa, el fracaso o la desesperanza.
En el TOC predominan las obsesiones intrusivas y las compulsiones. En el TEPT existe una relación con un trauma, además de reexperimentación y evitación. En el trastorno de pánico, el eje suele ser el temor a nuevas crisis.
La cafeína, los estimulantes, el cannabis y diversos fármacos aumentan la ansiedad, y la abstinencia de alcohol o de benzodiacepinas puede producir cuadros intensos.
Cómo se evalúa
Se revisan la duración, los temas de preocupación, la capacidad de controlarla, los síntomas físicos, el funcionamiento, el sueño, las sustancias, los medicamentos y la presencia de otros trastornos del ánimo o de ansiedad.
Las escalas ayudan a medir la intensidad, pero no sustituyen el diagnóstico clínico. Los exámenes médicos se solicitan de manera dirigida, cuando existe sospecha de una causa física.
Cómo se trata
El tratamiento puede incluir psicoeducación, autoayuda estructurada, intervenciones psicológicas y fármacos, según la gravedad, las preferencias y la respuesta obtenida.
La terapia cognitivo-conductual es la intervención con evidencia más sólida. Cuando se emplean medicamentos, los ISRS y algunos IRSN son las opciones habituales; su efecto aparece de forma gradual.
Al iniciar un antidepresivo, algunas personas experimentan transitoriamente más ansiedad, agitación o problemas de sueño. Anticipar esto y hacer seguimiento en las primeras semanas es parte del tratamiento, no un detalle accesorio.
Las benzodiacepinas no son un tratamiento de mantenimiento del trastorno de ansiedad generalizada. Cuando se utilizan, las guías las reservan para períodos breves en situaciones de crisis.
Dormir de manera regular, reducir estimulantes cuando contribuyen al problema y mantener actividad física ayudan, pero no reemplazan un tratamiento específico cuando el trastorno es significativo.
Evolución
La ansiedad generalizada puede ser persistente y fluctuar con el estrés. También es tratable.
La meta no es dejar de sentir ansiedad, sino reducir la preocupación excesiva, recuperar el funcionamiento y ampliar la capacidad de tolerar la incertidumbre sin que esta gobierne la conducta.
Si un tratamiento no funciona, corresponde revisar el diagnóstico, las comorbilidades, las sustancias, la adherencia y si la intervención fue lo bastante intensa y prolongada.
Cuándo buscar atención urgente
- El trastorno de ansiedad generalizada rara vez constituye por sí solo una urgencia.
La prioridad cambia cuando aparecen ideas suicidas con intención o planificación, autoagresiones, síntomas físicos graves no evaluados, intoxicación o abstinencia grave, o un deterioro tan marcado que impida sostener condiciones básicas de seguridad.
Preguntas frecuentes
Fuentes principales
Fuentes utilizadas para la revisión clínica de esta guía. La bibliografía se actualizará cuando cambien recomendaciones relevantes.
- NICE. Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: management (CG113) · evaluación y manejo en adultos
Jonathan Alarcón C., ed. Ansiedad generalizada. Docencia en Psiquiatría. Revisión 24 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/pacientes/guias/ansiedad-generalizada/