Una categoría de larga duración
La historia de la histeria empieza mucho antes de Charcot y su significado había cambiado ya varias veces. Durante el siglo XIX se debilitó progresivamente su identificación estricta con el aparato reproductor femenino y el problema pasó a ocupar un lugar destacado dentro de la neurología. La categoría siguió siendo heterogénea, de modo que cualquier equivalencia directa entre histeria y un diagnóstico contemporáneo selecciona retrospectivamente una parte de sus usos y descarta el resto sin decirlo.
Charcot y la Salpêtrière
Charcot convirtió la histeria en objeto sistemático de investigación clínica desde alrededor de 1870. Intentó diferenciar las crisis histéricas de la epilepsia, de la simulación y de otros trastornos neurológicos mediante observación, fotografía y demostraciones clínicas, y organizó todo ello con la ambición taxonómica que había aplicado antes a las enfermedades del sistema nervioso.
La espectacularidad de las lecciones contribuyó después a una imagen teatral del programa que no le hace justicia. Su trabajo fue más amplio y evolucionó a lo largo de más de dos décadas: reconoció histeria en hombres, estudió presentaciones posteriores a traumatismos y utilizó la hipnosis como instrumento de investigación. La investigación reciente ha reexaminado sobre todo esas tres líneas, que la caricatura del maestro rodeado de pacientes en pose había dejado fuera de cuadro.
El síntoma sin lesión estructural
El desafío central era explicar parálisis, anestesias, contracturas y crisis sin lesión anatómica correspondiente, y Charcot no aceptaba que la ausencia de lesión implicara simulación. Las nociones de lesión dinámica o funcional le permitieron sostener la realidad médica del síntoma sin disponer de neuropatología visible.
No eran equivalentes a los modelos actuales de trastorno neurológico funcional, y ocupan un lugar reconocible en su genealogía. Fue esa maniobra conceptual, más que ninguna teoría acabada sobre la mente, la que legitimó como objeto médico un territorio entero de cuadros irreductibles a lesión.
Hipnosis, sugestión y la disputa con Nancy
Charcot vinculó estrechamente hipnosis e histeria, y la escuela de Nancy, asociada sobre todo a Hippolyte Bernheim, discutió esa relación otorgándole a la sugestión un papel mucho mayor. La controversia mostró que la interacción clínica podía producir o modificar fenómenos corporales, y dejó abierta la cuestión de dónde estaba la frontera entre enfermedad, susceptibilidad y expectativa.
De ahí surge una objeción que los propios contemporáneos formularon: si expectativas, sugestión y condiciones de demostración moldeaban la presentación de las pacientes, ¿no estaba la Salpêtrière produciendo aquello que decía describir? La crítica forma parte legítima de la historia de la histeria y conviene tomarla en serio. Concluir de ahí que los síntomas eran simplemente fabricados por los médicos o fingidos por las pacientes repite, sin embargo, otra simplificación: la expresión clínica siempre ocurre dentro de contextos culturales e institucionales, y reconocer esa interacción no elimina la realidad del sufrimiento ni de la discapacidad.
Dos salidas: Janet y Freud
Del mismo problema salieron dos programas distintos. Janet desarrolló una psicología sistemática de automatismos, amnesia, trauma y disociación, en la que ciertos contenidos podían quedar separados de la síntesis ordinaria de la conciencia y producir acciones o síntomas. Freud recibió de la tradición francesa la posibilidad de pensar síntomas corporales sin lesión, y con Breuer elaboró primero explicaciones ligadas a experiencias cargadas afectivamente; en los años siguientes fue desplazando el énfasis hacia la defensa, el conflicto, la sexualidad y el inconsciente.
La histeria se convirtió así en punto de partida del psicoanálisis y no en su explicación final ni en su objeto último. La comparación entre ambos sistemas muestra un terreno inicial compartido y una divergencia progresiva que la historiografía tardó en reconstruir con precisión. El artículo 14 se ocupa de esas dos trayectorias en detalle.
La guerra reconfigura el problema
La Primera Guerra Mundial hizo visibles parálisis, temblores, mutismo y otras alteraciones funcionales en soldados sin lesiones que explicaran el cuadro. El fenómeno volvió insostenible cualquier definición de histeria ligada exclusivamente al sexo femenino, y obligó a discutir en gran escala y bajo presión institucional lo que hasta entonces se había discutido en hospitales y anfiteatros.
Las neurosis de guerra generaron nuevas teorías sobre trauma, voluntad, disciplina y responsabilidad, y esas discusiones confluirían mucho después en la historia del trastorno por estrés postraumático.
Fragmentación de la categoría
Durante el siglo XX, el territorio histórico de la histeria se repartió entre conversión, disociación, somatización, trastornos de personalidad y neurología funcional. El término perdió utilidad técnica y acumuló connotaciones peyorativas hasta volverse impronunciable en la clínica.
La desaparición de una palabra no implica la desaparición de los fenómenos que nombraba. Significa que fueron reorganizados con otros conceptos, y que reconstruir esa reorganización es la única manera de leer las fuentes antiguas sin proyectar sobre ellas nuestras propias divisiones.
Balance
La histeria muestra con particular claridad que los diagnósticos no son nombres aplicados a fenómenos invariantes. Cambian cuando cambian las teorías sobre cuerpo, función, conciencia y causalidad. Entre Charcot, Janet y Freud, un mismo territorio clínico fue descrito con lenguajes neurológicos, psicológicos y dinámicos que coexistieron y compitieron durante décadas sin que ninguno lograra desplazar del todo a los otros.
Referencias seleccionadas
- Charcot JM. Leçons sur les maladies du système nerveux. Paris; diversas ediciones.
- Janet P. L’automatisme psychologique. Paris; 1889.
- Breuer J, Freud S. Studien über Hysterie. Leipzig/Vienna; 1895.
- Brown P, Macmillan MB, Meares R, van der Hart O. Janet and Freud: revealing the roots of dynamic psychiatry. Aust N Z J Psychiatry. 1996;30:480–489.
- Goetz CG. Charcot, hysteria, and simulated disorders. Handb Clin Neurol. 2016;139:11–23. doi:10.1016/B978-0-12-801772-2.00002-3.
Jonathan Alarcón C., ed. Histeria entre neurología, psicología y psiquiatría: Charcot, Janet y Freud. Docencia en Psiquiatría. Revisión 25 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/historia/histeria-neurologia-psicologia-psiquiatria/