Clasificación psiquiátrica y sueño

Uso clínico de CIE y DSM, límites de las categorías diagnósticas, relación entre diagnóstico y formulación, fundamentos de la regulación del sueño, higiene del sueño y reconocimiento de las situaciones en que los hábitos por sí solos no explican ni resuelven el problema.

91 min de lectura2 ítems del Perfil12 casos de autoevaluaciónRevisado 25 de agosto de 2026

2 ítems, distinta profundidad.

El bloque conserva los niveles oficiales del Perfil. La profundidad docente cambia según la autonomía que EUNACOM espera del médico general.

5.01.3.001

Clasificaciones en psiquiatría

TipoConocimiento general
5.01.3.005

Higiene del sueño

TipoConocimiento general

11 conceptos centrales.

01

El Perfil EUNACOM v3 incluye solo dos ítems en este bloque: clasificaciones en psiquiatría e higiene del sueño, ambos como conocimiento general.

02

CIE-11 es la clasificación internacional de la OMS para enfermedades y condiciones de salud. En salud mental, las CDDR de 2024 entregan descripciones clínicas y requisitos diagnósticos para apoyar una identificación fiable en distintos contextos del mundo.

03

DSM-5-TR, publicado por la American Psychiatric Association en 2022, reúne una clasificación, criterios diagnósticos y texto descriptivo. Sus criterios exigen profesionales entrenados y juicio clínico; no son un instrumento de autodiagnóstico ni una guía de tratamiento.

04

Confiabilidad y validez no son sinónimos. Que dos clínicos coincidan usando la misma definición mejora la confiabilidad, pero no demuestra que la categoría tenga una etiología única ni límites naturales perfectos.

05

Un diagnóstico organiza un síndrome. La formulación agrega gravedad, comorbilidad, curso, factores médicos y farmacológicos, desarrollo, cultura, precipitantes, mantenedores, riesgos, apoyos y objetivos de tratamiento.

06

Dormir pocas horas no equivale a insomnio. Hay que preguntar si existe oportunidad suficiente de dormir, dificultad para hacerlo y consecuencias durante el día.

07

La higiene del sueño abarca regularidad, luz y actividad diurna, reducción de estimulantes y alcohol, ambiente adecuado y hábitos compatibles con el dormir. Las recomendaciones se adaptan a edad, turnos, enfermedad y contexto.

08

En adultos sanos, la AASM y la Sleep Research Society recomiendan 7 o más horas de sueño por noche; en adolescentes de 13 a 18 años, entre 8 y 10 horas. Son referencias de salud poblacional, no criterios diagnósticos rígidos para una persona concreta.

09

Para el insomnio crónico, la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) es la intervención de primera línea con mayor respaldo. La higiene del sueño aislada no constituye un tratamiento suficiente.

10

Ronquidos con apneas, somnolencia al conducir, conductas nocturnas peligrosas, necesidad irresistible de mover las piernas, ataques de sueño o disminución de la necesidad de dormir con aumento de energía obligan a ampliar la evaluación.

11

En Chile, CIE-11 se encuentra en proceso de incorporación. La codificación operativa debe seguir el estándar vigente de cada sistema y no asumirse como uniformemente implementada en todo el país.

1. Alcance del bloque según el Perfil EUNACOM

Dos conocimientos generales. El desafío no es memorizar los códigos de CIE ni reproducir un manual de medicina del sueño.

El Perfil de Conocimientos EUNACOM versión 3, publicado el 16 de junio de 2026 y con vigencia declarada desde diciembre de ese año, incluye «Clasificaciones en psiquiatría» e «Higiene del sueño» entre los conocimientos generales de Psiquiatría. La profundidad esperable es conceptual y aplicada: comprender para qué sirve una clasificación, reconocer sus límites y proponer medidas básicas de salud del sueño sin confundirlas con el tratamiento completo de todos los trastornos del dormir.

Que ambos ítems sean conocimiento general importa. EUNACOM no exige recitar códigos diagnósticos, administrar instrumentos especializados de sueño ni manejar farmacoterapia compleja. Sí puede exigir distinguir un uso correcto de CIE y DSM de una simplificación, reconocer que un diagnóstico no sustituye la formulación y saber cuándo una recomendación de higiene del sueño resulta apropiada o insuficiente.

CódigoÍtemNivel
5.01.3.001Clasificaciones en psiquiatríaConocimiento general
5.01.3.005Higiene del sueñoConocimiento general

2. ¿Para qué clasificamos en Psiquiatría?

Clasificar reduce la ambigüedad entre profesionales, pero no elimina la complejidad de los fenómenos mentales.

Una clasificación diagnóstica agrupa patrones clínicos bajo nombres y definiciones relativamente estandarizados. Eso mejora la comunicación entre profesionales, facilita los registros clínicos y epidemiológicos, permite comparar estudios, organiza prestaciones sanitarias y ayuda a vincular determinadas poblaciones clínicas con la evidencia sobre pronóstico o tratamiento. Sin un lenguaje común, palabras como «depresión», «psicosis» o «trastorno de personalidad» podrían significar cosas muy distintas de un equipo a otro.

La clasificación no es idéntica al diagnóstico individual. La categoría ofrece un marco; el diagnóstico exige decidir si ese marco describe bien a esta persona, en este momento, después de considerar duración, gravedad, deterioro, causas médicas, sustancias, medicamentos, desarrollo, cultura, comorbilidad y diagnósticos alternativos. Una lista de criterios puede aumentar la consistencia sin convertir la evaluación en un procedimiento automático.

Tampoco conviene confundir clasificación con etiología. Muchos trastornos psiquiátricos se definen de manera sindromática: por configuraciones de síntomas, curso y funcionamiento. Que una persona cumpla criterios para un síndrome depresivo no demuestra cuál fue su causa, ni que todos los pacientes con ese diagnóstico compartan un mismo mecanismo biológico. Una categoría puede ser clínicamente útil aunque su etiología sea heterogénea.

Tres propiedades que conviene separar

PropiedadPreguntaEjemplo clínico
Confiabilidad¿Distintos evaluadores llegan de forma consistente a la misma clasificación?Dos clínicos que usan la misma entrevista y los mismos criterios coinciden en el diagnóstico.
Validez¿La categoría representa de manera adecuada el fenómeno que pretende describir?La categoría discrimina un patrón clínico útil y se relaciona de manera coherente con curso, funcionamiento u otros datos.
Utilidad clínica¿La clasificación ayuda a tomar decisiones que mejoran la atención?El diagnóstico orienta el diferencial, la evaluación de riesgo, la educación, la derivación o el tratamiento.

Una categoría puede tener buena confiabilidad y seguir siendo imperfecta desde el punto de vista de la validez. También puede conservar utilidad clínica aunque sus límites sean convencionales o dimensionales. Ese matiz evita dos extremos: tratar los diagnósticos como entidades naturales cerradas o, en sentido contrario, concluir que toda clasificación es arbitraria y carece de valor.

3. Categorías, dimensiones y umbrales

La clínica es continua; muchas decisiones necesitan umbrales.

Los sistemas diagnósticos suelen usar categorías porque la práctica sanitaria necesita decisiones discretas: registrar un diagnóstico, indicar una prestación, definir la inclusión en un estudio o comunicar un plan. Muchos síntomas, en cambio, existen en dimensiones. Tristeza, ansiedad, impulsividad, rasgos de personalidad, dificultades atencionales o experiencias psicóticas varían en intensidad sin cambiar de naturaleza al cruzar un punto de corte.

El umbral diagnóstico es, por eso, una herramienta pragmática. Intenta identificar cuándo la combinación de síntomas, duración, deterioro y contexto alcanza relevancia clínica suficiente. No todo rasgo intenso constituye enfermedad, y quien queda apenas por debajo de un umbral tampoco está necesariamente sano en todos los sentidos. La gravedad y el funcionamiento complementan a la categoría.

CIE-11 incorporó modelos más dimensionales en algunas áreas, como los trastornos de personalidad, donde la gravedad y los rasgos tienen un papel central. DSM-5-TR mantiene categorías principales, pero también incluye especificadores, medidas dimensionales y herramientas de evaluación transversal. La enseñanza útil no es plantear categorías y dimensiones como bandos opuestos, sino entender qué pregunta responde cada enfoque.

Comorbilidad, jerarquía y diagnóstico diferencial

Una persona puede cumplir criterios para más de un trastorno, porque los síndromes se superponen y los problemas coexisten. La comorbilidad no debe interpretarse de entrada como un error de clasificación. Al mismo tiempo, hay que evitar sumar diagnósticos sin verificar si un único proceso explica mejor varias manifestaciones. La manía puede producir insomnio aparente, distractibilidad y ansiedad; un delirium puede generar agitación, alucinaciones e inversión del ciclo sueño-vigilia.

El diagnóstico diferencial obliga a comparar hipótesis. Ante síntomas psiquiátricos, las causas médicas, neurológicas, farmacológicas y por sustancias permanecen abiertas mientras la presentación lo justifique. La clasificación ayuda a organizar el problema. No autoriza a ignorar un cambio adquirido ni un dato que contradice la hipótesis inicial.

4. CIE-11 y DSM-5-TR: qué son y cómo se relacionan

Son lenguajes clínicos emparentados, no copias exactas ni teorías etiológicas rivales.

La Clasificación Internacional de Enfermedades, undécima revisión (CIE-11), pertenece a la Organización Mundial de la Salud y abarca enfermedades, trastornos, lesiones y otras condiciones de salud. La Asamblea Mundial de la Salud la adoptó en 2019 y entró en vigor como base para el reporte internacional el 1 de enero de 2022. En 2024, la OMS publicó las Clinical Descriptions and Diagnostic Requirements (CDDR) para trastornos mentales, conductuales y del neurodesarrollo, diseñadas para apoyar una identificación clínica precisa y fiable en contextos de todo el mundo.

Las CDDR son la versión clínica de la clasificación para salud mental y complementan la estructura empleada en las estadísticas de mortalidad y morbilidad. Su propósito no es convertir cada consulta en una codificación burocrática, sino proporcionar descripciones, límites con la normalidad, características asociadas, curso y requisitos diagnósticos lo bastante flexibles para distintos sistemas de salud y culturas.

En Chile, la incorporación operativa de CIE-11 sigue siendo progresiva y no debe confundirse con su vigencia internacional. DEIS dispone de capacitación específica y, entre marzo y junio de 2025, un piloto hospitalario incorporó CIE-11 en servicios de medicina interna y psiquiatría, con alta concordancia entre médicos, codificadores y un referente nacional. El resultado demuestra factibilidad en el contexto estudiado, no una implementación uniforme en todos los establecimientos y registros del país. En la práctica, la codificación debe seguir el estándar vigente del sistema local.

DSM-5-TR lo publica la American Psychiatric Association. La revisión de texto apareció en 2022 y sigue siendo la edición vigente, aunque no es un texto inmutable: la APA mantiene suplementos oficiales con cambios aprobados de criterios, texto y códigos, incluidos los que rigen desde el 1 de octubre de 2025. El manual tiene tres componentes básicos: clasificación diagnóstica, conjuntos de criterios y texto descriptivo. La APA subraya que los criterios buscan aumentar la confiabilidad y que deben usarlos profesionales entrenados, con juicio clínico.

Un dato de alto rendimiento: DSM no es una guía de tratamiento. Describe y clasifica trastornos, pero no prescribe qué intervención debe recibir cada paciente. El tratamiento exige otras fuentes de evidencia, guías clínicas y consideración de la persona concreta.

AspectoCIE-11DSM-5-TR
OrganismoOrganización Mundial de la SaludAmerican Psychiatric Association
AlcanceClasificación global de enfermedades y condiciones de saludClasificación centrada en trastornos mentales
Apoyo clínicoCDDR 2024 para trastornos mentales, conductuales y del neurodesarrolloCriterios diagnósticos y texto descriptivo
Propósito de codificaciónUso internacional, salud pública, estadísticas y sistemas sanitariosEn EE. UU. emplea códigos derivados de ICD-10-CM para registro y facturación
TratamientoLa clasificación no sustituye las guías terapéuticasEl manual no contiene directrices de tratamiento
Principio comúnExige juicio clínico, contexto y diagnóstico diferencialExige juicio clínico, contexto y diagnóstico diferencial

Las diferencias entre ambos sistemas importan cuando la pregunta explicita el marco: pueden variar nombres, umbrales, organización, especificadores o decisiones conceptuales. Para EUNACOM, sin embargo, suele pesar más reconocer bien el síndrome y la función de clasificar que memorizar discrepancias menores entre manuales.

5. Diagnóstico, formulación, cultura y desarrollo

El código responde qué patrón reconocemos. La formulación intenta responder por qué aquí, por qué ahora y qué hacer con ello.

Dos personas con el mismo diagnóstico pueden diferir en gravedad, curso, comorbilidad, riesgo, apoyo social, historia de trauma, consumo de sustancias, enfermedades médicas y preferencias. El diagnóstico es apenas una capa de la formulación. Una formulación clínica útil integra factores predisponentes, precipitantes, perpetuantes y protectores, además de los recursos y los objetivos de la persona.

La cultura modifica el significado de las experiencias. Creencias religiosas, prácticas comunitarias y formas culturalmente aceptadas de expresar el sufrimiento no deben patologizarse por desconocimiento. DSM-5-TR incluye de manera explícita las cuestiones diagnósticas relacionadas con la cultura y dispone de la Entrevista de Formulación Cultural. CIE-11 fue diseñada y probada con participación internacional para favorecer su aplicabilidad global.

El desarrollo también cambia la lectura del síntoma. Un miedo esperable a determinada edad no es una fobia. Una oposición transitoria no constituye un trastorno conductual. Y un deterioro cognitivo nuevo en una persona mayor no se explica por el envejecimiento solo porque ocurra en la vejez. El diagnóstico correcto sitúa el fenómeno respecto de una línea basal y de lo esperable para la etapa vital.

Antes de cerrar una categoría

  • ¿Existe malestar o deterioro clínicamente relevante, o se trata de una variación sin repercusión?
  • ¿La duración, la intensidad y la temporalidad corresponden al síndrome propuesto?
  • ¿Hay una causa médica, neurológica, farmacológica o por sustancias que explique mejor el cuadro?
  • ¿Existe otro trastorno que organice de forma más parsimoniosa los síntomas?
  • ¿La presentación cambia de significado por edad, desarrollo, cultura o contexto?
  • ¿Hay comorbilidades que deban reconocerse, en lugar de forzar un único diagnóstico?
  • ¿Qué riesgos, recursos y preferencias relevantes no aparecen en el nombre diagnóstico?

6. Sueño: cinco preguntas antes de hablar de higiene

Una queja de sueño se entiende mejor cuando se describe qué ocurre, cuándo ocurre y qué pasa durante el día.

El sueño está organizado por la interacción entre un proceso homeostático y un sistema circadiano. La presión homeostática aumenta mientras permanecemos despiertos y disminuye al dormir. El sistema circadiano organiza una señal temporal aproximada de 24 horas, cuyo principal sincronizador es la luz. Esa interacción explica por qué las siestas, la hora de levantarse, la exposición luminosa y los turnos modifican la facilidad para dormir.

La arquitectura alterna sueño NREM y REM en ciclos. Para EUNACOM no hace falta memorizar los porcentajes de cada etapa. Sí conviene entender que dormir es un proceso biológico activo, y que el alcohol, los fármacos, las sustancias, las enfermedades, la privación de sueño y los horarios irregulares alteran su continuidad, su profundidad o su temporalidad.

Antes de etiquetar un cuadro como insomnio resulta útil responder cinco preguntas: cuánto duerme la persona, en qué horario, qué oportunidad real tiene de dormir, cuál es la calidad o continuidad del sueño y qué consecuencias aparecen mientras está despierta. Una cifra aislada de horas rara vez resuelve el problema.

DimensiónPregunta clínica útilPor qué importa
Duración¿Cuánto tiempo total duerme en 24 horas?Detecta sueño insuficiente o excesivo, pero no diagnostica por sí solo.
Horario¿A qué hora intenta dormir y a qué hora despierta?Permite reconocer desalineación circadiana y efectos de los turnos.
Oportunidad¿Dispone realmente de tiempo y condiciones para dormir?Distingue el insomnio de la privación voluntaria o social de sueño.
Continuidad y calidad¿Tarda en dormirse, despierta muchas veces, ronca, se mueve o realiza conductas anormales?Orienta hacia insomnio u otros trastornos del sueño.
Repercusión diurna¿Hay fatiga, somnolencia, irritabilidad, mala concentración o riesgo al conducir?Define la relevancia clínica y la seguridad.

Como referencia de salud poblacional, la AASM y la Sleep Research Society recomiendan que los adultos sanos duerman de manera regular 7 o más horas por noche, y que los adolescentes de 13 a 18 años duerman entre 8 y 10 horas por cada 24. Estas cifras ayudan a reconocer un sueño insuficiente, pero no son umbrales diagnósticos universales: la necesidad individual varía y se interpreta junto con funcionamiento, horario y contexto.

El diario de sueño como herramienta simple

Un registro de una o dos semanas puede aclarar horarios, latencia subjetiva, despertares, tiempo total, siestas, cafeína, alcohol y diferencias entre días laborales y libres. No reemplaza los estudios especializados, pero evita depender de una impresión global —«duermo pésimo»— cuando el verdadero problema puede ser el horario, la oportunidad o la regularidad.

7. Higiene del sueño: principios útiles y límites

Es prevención y promoción de hábitos compatibles con dormir bien, no un ritual rígido ni una terapia universal.

La regularidad es uno de los organizadores más útiles. Mantener una hora de levantarse relativamente estable ayuda a consolidar la señal circadiana y evita compensaciones extremas después de una mala noche. La hora de acostarse puede adaptarse al grado de somnolencia y a las necesidades reales, en lugar de convertirse en la obligación de permanecer despierto en la cama durante horas.

La exposición a la luz durante el día —sobre todo por la mañana, en quienes mantienen un horario diurno convencional— y la actividad física regular ayudan a sostener un ritmo sueño-vigilia estable. La luz intensa a última hora, en cambio, puede retrasar el reloj circadiano en personas susceptibles. El efecto de las pantallas no depende solo de la llamada «luz azul»: también cuentan el brillo, la duración, el contenido activante y el desplazamiento de tiempo de sueño. La recomendación razonable es reducir su uso cerca de la hora de dormir cuando esté interfiriendo con el descanso.

La cafeína es un estimulante con una vida media de varias horas y su efecto varía entre personas. En quienes tienen dificultades para dormir conviene evitarla por la tarde o la noche y ajustar el horario según la sensibilidad. La nicotina también es estimulante. El alcohol puede inducir somnolencia al comienzo, pero fragmenta el sueño, altera su arquitectura y agrava los trastornos respiratorios: no debe recomendarse como hipnótico.

El dormitorio debe favorecer oscuridad, silencio y una temperatura confortable. Las comidas muy abundantes justo antes de acostarse, el ejercicio vigoroso tardío en personas sensibles y las siestas largas o muy tardías interfieren con el sueño nocturno. Una siesta breve no es patológica por definición: el consejo depende del problema, el horario y la edad.

Medidas prácticas

  • Definir una hora de levantarse relativamente estable la mayoría de los días.
  • Asegurar una oportunidad de sueño compatible con la edad y las obligaciones reales.
  • Buscar exposición a luz natural y actividad física durante el día cuando sea posible.
  • Reducir cafeína, nicotina y otros estimulantes antes de dormir si están interfiriendo.
  • No usar alcohol como estrategia para conciliar el sueño.
  • Mantener un dormitorio oscuro, tranquilo, cómodo y seguro.
  • Reducir pantallas, trabajo o contenido activante cerca de la hora de acostarse cuando retrasan el sueño.
  • Revisar las siestas largas o tardías si reducen la facilidad para dormir de noche.
  • Evitar compensaciones extremas de horario que perpetúen la irregularidad.
  • Adaptar las recomendaciones a turnos laborales, edad, enfermedades, cuidados familiares y contexto social.

8. Cuando la higiene no basta: insomnio crónico y TCC-I

El insomnio crónico es un trastorno del dormir, no la simple presencia de hábitos imperfectos.

La sospecha aparece cuando hay dificultad persistente para iniciar el sueño, mantenerlo o volver a dormir tras un despertar, o un despertar final más precoz de lo deseado, pese a una oportunidad adecuada para dormir y con repercusión durante el día. En adultos, las guías de sueño usan habitualmente una frecuencia de al menos tres noches por semana y una duración de al menos tres meses para definir la cronicidad.

Antes de formularlo como trastorno primario hay que revisar horarios y turnos, cafeína, nicotina, alcohol y otras sustancias, medicamentos, dolor, síntomas ansiosos y depresivos, episodio maníaco o hipomaníaco, apnea obstructiva, síndrome de piernas inquietas y otras condiciones. Quien dispone de cinco horas para dormir porque trabaja y cuida a un familiar puede estar privado de sueño, no padecer insomnio.

La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) es el tratamiento no farmacológico de primera línea con mejor respaldo. Es una intervención multicomponente que suele integrar control de estímulos, ajuste o restricción terapéutica del tiempo en cama, trabajo cognitivo sobre creencias y preocupaciones relacionadas con dormir, técnicas de reducción de la activación y educación sobre el sueño. No equivale a entregar una hoja con diez consejos.

Un matiz importante: la restricción terapéutica del tiempo en cama es una técnica estructurada de la TCC-I, no una recomendación genérica de privarse de sueño. Debe individualizarse y monitorizarse. La AASM advierte cautela o posibles contraindicaciones en personas con trabajos de alto riesgo que exigen alerta sostenida, con predisposición a manía o hipomanía y con epilepsia mal controlada. Para el nivel EUNACOM basta con reconocer que la TCC-I es un tratamiento protocolizado, y que no debe reducirse a una lista de hábitos ni a «dormir menos» sin evaluación.

La guía VA/DoD 2025 formula una recomendación fuerte a favor de la TCC-I y, comparada con la farmacoterapia como tratamiento inicial, la sugiere como primera línea; también desaconseja usar la educación en higiene del sueño como intervención aislada. La AASM llega a una conclusión concordante: las reglas de buen dormir pueden formar parte del tratamiento, pero la higiene del sueño por sí sola no constituye una terapia suficiente para un trastorno de insomnio crónico.

Para el nivel EUNACOM no hace falta dominar protocolos avanzados de TCC-I ni prescribir hipnóticos específicos. Sí hay que reconocer que insistir de manera indefinida en la higiene del sueño frente a un insomnio crónico establecido es una respuesta insuficiente, y que la evaluación debe incorporar comorbilidades y seguridad.

EscenarioLectura clínicaConducta razonable
Horario irregular, cafeína nocturna y sin cuadro persistenteHábitos que interfieren con el sueño.La educación y los cambios de higiene pueden bastar.
Dificultad para dormir al menos tres noches por semana durante más de tres meses, con repercusión diurnaCompatible con insomnio crónico si hay oportunidad suficiente y se excluyen otras causas.Ofrecer o derivar a TCC-I y tratar las comorbilidades.
Se acuesta temprano, pero duerme bien de 03:00 a 11:00 cuando no tiene obligacionesPosible retraso de fase circadiana, no necesariamente insomnio.Evaluar patrón circadiano, luz y horario antes de etiquetar insomnio.
Duerme 4 horas sin cansancio, con aumento de energía, verborrea y conductas de riesgoDisminución de la necesidad de sueño en probable manía o hipomanía.Evaluar el síndrome afectivo. No reducir el cuadro a higiene del sueño.

9. Banderas que cambian el diagnóstico de una queja de sueño

«No duermo» puede ser la puerta de entrada a un trastorno respiratorio, neurológico, circadiano, afectivo o inducido por sustancias.

La apnea obstructiva del sueño debe considerarse ante ronquido intenso, pausas respiratorias observadas, despertares con asfixia, sueño no reparador y somnolencia diurna, sobre todo si hay riesgo al conducir. La higiene del sueño no corrige una obstrucción de la vía aérea. La prioridad es evaluar el trastorno respiratorio y reducir los riesgos asociados a la somnolencia.

El síndrome de piernas inquietas se caracteriza por una necesidad urgente o desagradable de mover las piernas, que aparece o empeora durante el reposo, predomina por la tarde o la noche y mejora de forma parcial o temporal con el movimiento. Se confunde con ansiedad, acatisia, calambres o «nerviosismo». La historia orienta el diagnóstico; cuando la sospecha es consistente, conviene revisar los fármacos que puedan agravarlo y los factores asociados, en particular la deficiencia de hierro, además de definir si requiere evaluación específica.

Los trastornos del ritmo circadiano se reconocen porque el problema central es el desajuste entre el horario biológico y el horario requerido. Un adolescente que de manera persistente no logra dormir a las 22:00, pero concilia con rapidez y duerme de forma continua y reparadora de 02:30 a 10:30 cuando el horario social se lo permite, plantea sobre todo un retraso de fase sueño-vigilia, no un insomnio independiente del horario. Para hablar de trastorno, el patrón debe ser persistente y producir deterioro o conflicto relevante con las obligaciones sociales, académicas o laborales.

Las parasomnias, las conductas motoras violentas durante el sueño, la sospecha de crisis epilépticas nocturnas, los ataques irresistibles de sueño, la cataplejía y los episodios de pérdida de control durante el día exceden la higiene general y requieren evaluación especializada. También cambia la prioridad una somnolencia que ya produjo accidentes o casi accidentes.

HallazgoNo reducir aQué pensar
Ronquido, apneas observadas y somnolencia«Malos hábitos»Apnea obstructiva del sueño.
Urgencia de mover las piernas en reposo, peor de noche y aliviada al caminarAnsiedad inespecíficaSíndrome de piernas inquietas.
Sueño normal si puede acostarse y levantarse muy tardeInsomnio primarioRetraso del ritmo sueño-vigilia.
Menor necesidad de dormir con aumento de energíaInsomnioManía o hipomanía.
Conductas nocturnas peligrosas o episodios motores estereotipadosPesadillas simplesParasomnia, epilepsia u otro trastorno neurológico.
Somnolencia al volanteCansancio banalProblema de seguridad. Estudiar privación de sueño y trastornos del dormir.

10. Secuencia integrada de razonamiento clínico

El bloque une dos temas distintos mediante una misma regla: no confundir la herramienta con la explicación completa.

  1. 01Ante una pregunta sobre clasificación, identificar primero qué función se está evaluando: comunicación, confiabilidad, codificación, diagnóstico o formulación.
  2. 02Distinguir confiabilidad de validez. La concordancia entre clínicos no demuestra etiología ni límites naturales perfectos.
  3. 03Reconocer CIE-11 como sistema global de la OMS y DSM-5-TR como clasificación de la APA centrada en trastornos mentales, y responder según el marco que explicite la viñeta.
  4. 04No usar una categoría para borrar contexto, cultura, desarrollo, causas médicas, sustancias, comorbilidad o riesgos.
  5. 05Ante una queja de sueño, definir duración, horario, oportunidad, continuidad y repercusión diurna antes de hablar de higiene.
  6. 06Identificar los factores modificables: irregularidad, luz, estimulantes, alcohol, pantallas, siestas y ambiente.
  7. 07Preguntar por trabajo por turnos, depresión, manía, dolor, medicamentos y sustancias.
  8. 08Buscar señales de otros trastornos: ronquido con apneas, piernas inquietas, desalineación circadiana, parasomnias, ataques de sueño y conductas nocturnas peligrosas.
  9. 09Si hay insomnio crónico, recordar que la TCC-I es primera línea y que la higiene aislada no basta.
  10. 10Priorizar la seguridad ante somnolencia al conducir, accidentes, deterioro grave o un síndrome psiquiátrico agudo.

Comparación de alto rendimiento

ProblemaPregunta claveError típico
Clasificación¿Qué función cumple este sistema?Confundir categoría con causa.
Confiabilidad¿Los evaluadores coinciden de forma consistente?Llamarla «validez» de manera automática.
CIE-11 y DSM-5-TR¿Qué marco especifica la pregunta?Buscar un «ganador» o memorizar diferencias irrelevantes.
Formulación¿Qué explica la trayectoria y guía el plan en esta persona?Creer que el código contiene contexto, riesgo y tratamiento.
Sueño insuficiente¿Existe oportunidad suficiente de dormir?Diagnosticar insomnio solo por pocas horas.
Insomnio crónico¿Hay dificultad persistente, oportunidad y repercusión diurna?Tratarlo solo con higiene del sueño.
Desalineación circadiana¿Duerme bien cuando sigue su horario preferido?Forzarlo dentro del diagnóstico de insomnio.
Manía o hipomanía¿Hay menor necesidad de sueño y aumento de energía?Confundirla con dificultad para dormir.
Apnea y somnolencia¿Hay pausas respiratorias o riesgo al conducir?Quedarse en una lista de hábitos.

12 casos de autoevaluación.

Preguntas originales alineadas con los códigos del Perfil. El orden de alternativas se balancea de forma estable para reducir pistas por posición.

Pregunta 015.01.3.001

Mujer de 32 años cumple criterios de episodio depresivo mayor. Una residente concluye que el diagnóstico demuestra por sí mismo que el episodio fue causado por una alteración serotoninérgica, y que ya no es necesario explorar sustancias, bipolaridad, enfermedad médica ni contexto. ¿Cuál es la corrección conceptual más adecuada?

  1. Una respuesta posterior a un antidepresivo confirmaría de manera retrospectiva la causa serotoninérgica del episodio
  2. La etiología puede inferirse si el síndrome cumple el número y la duración de síntomas que exige DSM-5-TR
  3. La concordancia diagnóstica con criterios estandarizados permite inferir que la mayoría de los pacientes clasificados comparte un mecanismo fisiopatológico común
  4. La formulación clínica agrega información sobre todo cuando el paciente presenta síntomas subumbrales que no permiten asignar una categoría
  5. El diagnóstico identifica un síndrome clínico y orienta decisiones, pero no demuestra una etiología única; todavía requiere diagnóstico diferencial, contexto y formulación
Ver respuesta razonada
E. El diagnóstico identifica un síndrome clínico y orienta decisiones, pero no demuestra una etiología única; todavía requiere diagnóstico diferencial, contexto y formulación

Las clasificaciones organizan patrones clínicos y mejoran la comunicación y la confiabilidad. Un diagnóstico sindromático no demuestra una causa única ni elimina la necesidad de considerar bipolaridad, sustancias, medicamentos, causas médicas, riesgos y contexto.

Pregunta 025.01.3.001

Dos psiquiatras evalúan de forma independiente a los mismos pacientes con una entrevista estandarizada y coinciden con mucha frecuencia en la categoría diagnóstica asignada. ¿Qué propiedad del sistema está mostrando ese resultado?

  1. Confiabilidad interevaluador del procedimiento diagnóstico
  2. Capacidad de predecir la respuesta terapéutica individual
  3. Homogeneidad etiológica de todos los pacientes clasificados
  4. Validez de constructo de la categoría
  5. Utilidad clínica global del sistema en cualquier contexto
Ver respuesta razonada
A. Confiabilidad interevaluador del procedimiento diagnóstico

La concordancia entre evaluadores mide confiabilidad interevaluador. Puede ser alta sin demostrar que la categoría tenga una etiología única, límites naturales perfectos, elevada validez o la misma utilidad en todos los contextos.

Pregunta 035.01.3.001

Un interno pregunta cómo relacionar CIE-11 y DSM-5-TR sin tratarlos como sistemas rivales ni equivalentes. ¿Cuál respuesta es la más rigurosa?

  1. DSM-5-TR es la clasificación oficial de la OMS para el reporte internacional, mientras CIE-11 se usa sobre todo como manual clínico de investigación psiquiátrica
  2. CIE-11 es la clasificación global de la OMS; DSM-5-TR es la clasificación de la APA centrada en trastornos mentales. Comparten muchos síndromes, pero difieren en algunos criterios, organización y codificación
  3. Ambos utilizan los mismos criterios y umbrales para los trastornos mentales; sus diferencias son editoriales y de idioma
  4. CIE-11 es una clasificación estadística sin requisitos diagnósticos clínicos para salud mental, de modo que no puede usarse para formular diagnósticos
  5. DSM-5-TR utiliza códigos por completo independientes de CIE y sus criterios permanecen fijos hasta que se publica una nueva edición
Ver respuesta razonada
B. CIE-11 es la clasificación global de la OMS; DSM-5-TR es la clasificación de la APA centrada en trastornos mentales. Comparten muchos síndromes, pero difieren en algunos criterios, organización y codificación

CIE-11 pertenece a la OMS y cubre todas las condiciones de salud; las CDDR de 2024 apoyan el diagnóstico clínico en salud mental. DSM-5-TR pertenece a la APA, se centra en trastornos mentales y recibe actualizaciones oficiales. No son idénticos ni teorías etiológicas rivales.

Pregunta 045.01.3.001

Paciente migrante describe experiencias espirituales habituales y compartidas en su comunidad. Mantiene juicio de realidad, funcionamiento y conducta organizada, sin otros síntomas psicóticos. ¿Cuál es el mejor enfoque antes de asignar una categoría diagnóstica?

  1. Clasificar la experiencia como síntoma psicótico por ser inusual para el entrevistador, y ajustar después el diagnóstico si aparecen datos culturales
  2. Considerar que una práctica culturalmente compartida reduce tanto la probabilidad de psicopatología que basta para descartar un trastorno mental
  3. Interpretar la experiencia dentro de su contexto cultural y evaluar forma, convicción, control, deterioro y otros signos clínicos antes de patologizarla
  4. Usar la frecuencia de esa creencia en la comunidad como criterio principal para decidir si corresponde clasificarla como delirante
  5. Aplicar el diagnóstico de mayor sensibilidad aunque el significado cultural y el funcionamiento contradigan esa hipótesis
Ver respuesta razonada
C. Interpretar la experiencia dentro de su contexto cultural y evaluar forma, convicción, control, deterioro y otros signos clínicos antes de patologizarla

La cultura modifica el significado clínico de las experiencias. Una creencia o práctica compartida no se patologiza por ser ajena al clínico, pero tampoco impide evaluar otros signos de enfermedad. El diagnóstico integra contexto, funcionamiento y fenomenología.

Pregunta 055.01.3.001

Dos pacientes reciben el mismo diagnóstico de trastorno de pánico. Uno presenta consumo perjudicial de alcohol, desempleo reciente e ideación suicida; el otro mantiene buen funcionamiento, un tratamiento previo eficaz y una red sólida. ¿Qué concepto explica mejor por qué el código diagnóstico no basta para definir un plan idéntico?

  1. La confiabilidad interevaluador, porque obliga a que cada clínico proponga un tratamiento diferente
  2. La jerarquía diagnóstica, porque el plan debería concentrarse primero en un único diagnóstico principal
  3. La codificación administrativa, porque el plan depende sobre todo del código utilizado
  4. La formulación clínica individual, que integra gravedad, comorbilidad, riesgos, contexto, recursos y objetivos además del diagnóstico
  5. La validez etiológica, porque la mayor gravedad del primer caso sugiere que ambos pacientes pertenecen a entidades distintas
Ver respuesta razonada
D. La formulación clínica individual, que integra gravedad, comorbilidad, riesgos, contexto, recursos y objetivos además del diagnóstico

El diagnóstico organiza el síndrome, pero la formulación determina qué factores modifican el riesgo, el curso y el plan. Dos personas con la misma categoría pueden necesitar intervenciones muy distintas por comorbilidad, contexto, funcionamiento y recursos.

Pregunta 065.01.3.005

Adulto joven se acuesta a horarios variables, consume café hasta las 23:00, usa videojuegos en la cama y, después de una mala noche, suele levantarse al mediodía. El problema lleva pocas semanas, sin deterioro importante ni signos de otro trastorno del sueño. ¿Cuál es la intervención inicial más razonable?

  1. Indicar un hipnótico diario para estabilizar primero el sueño y modificar los hábitos solo después de obtener respuesta
  2. Indicar una polisomnografía antes de realizar cambios conductuales, aunque no existan ronquidos, apneas ni somnolencia marcada
  3. Recomendar aumentar el tiempo en cama cada noche para compensar por anticipado la posible pérdida de sueño
  4. Sugerir alcohol en dosis baja como ayuda transitoria mientras se consolida un horario regular
  5. Establecer una hora de levantarse relativamente regular, reducir la cafeína tardía y disminuir las actividades activantes en la cama y cerca del horario de dormir
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E. Establecer una hora de levantarse relativamente regular, reducir la cafeína tardía y disminuir las actividades activantes en la cama y cerca del horario de dormir

En un problema reciente dominado por irregularidad, estimulantes y activación nocturna, las medidas de higiene y regularidad son una intervención apropiada. No hay indicación de sedación, alcohol ni estudio de sueño rutinario sin otros hallazgos.

Pregunta 075.01.3.005

Mujer de 46 años presenta dificultad para iniciar y mantener el sueño cuatro noches por semana desde hace ocho meses, pese a disponer de oportunidad suficiente para dormir. Tiene fatiga y mala concentración diurna, y ya ajustó cafeína, horarios y ambiente sin mejoría. ¿Cuál es la mejor intervención no farmacológica?

  1. Ofrecer terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I), con una intervención estructurada y seguimiento de la respuesta
  2. Aumentar de forma sistemática el tiempo en cama para maximizar la oportunidad de dormir
  3. Solicitar polisomnografía rutinaria antes de ofrecer tratamiento, aunque no haya signos de apnea, movimientos anormales ni parasomnia
  4. Reforzar solo la higiene del sueño durante varios meses más, porque el fracaso inicial suele indicar mala adherencia
  5. Recomendar una siesta prolongada diaria para reducir la fatiga mientras se espera la resolución espontánea
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A. Ofrecer terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I), con una intervención estructurada y seguimiento de la respuesta

El cuadro es compatible con insomnio crónico y la higiene aislada ya fracasó. La AASM recomienda TCC-I multicomponente y VA/DoD la favorece sobre la farmacoterapia como primera línea. La higiene puede integrarse, pero no debe seguir siendo la única intervención.

Pregunta 085.01.3.005

Hombre de 29 años duerme alrededor de cuatro horas por noche desde hace una semana, pero no se siente cansado. Está inusualmente productivo, habla de manera acelerada, inició múltiples proyectos y realizó gastos impulsivos. ¿Cómo debe interpretarse la reducción del sueño?

  1. Como insomnio crónico, porque cualquier duración menor de siete horas cumple por definición un criterio diagnóstico
  2. Como probable disminución de la necesidad de sueño dentro de un síndrome maníaco o hipomaníaco, más que como insomnio primario
  3. Como privación conductual de sueño, aunque la persona no describa restricción voluntaria ni somnolencia
  4. Como trastorno de fase retrasada, porque el problema dura menos de tres meses
  5. Como apnea obstructiva del sueño, porque la reducción de horas basta para sospecharla
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B. Como probable disminución de la necesidad de sueño dentro de un síndrome maníaco o hipomaníaco, más que como insomnio primario

La disminución de la necesidad de dormir sin cansancio, acompañada de aumento de energía, verborrea, múltiples proyectos e impulsividad, orienta a manía o hipomanía. El insomnio supone dificultad para dormir y consecuencias, no simplemente pocas horas.

Pregunta 095.01.3.005

Hombre de 54 años consulta por «insomnio». Su pareja describe ronquidos intensos y pausas respiratorias; él se queda dormido en reuniones y tuvo un episodio de cabeceo al conducir. ¿Cuál es la prioridad clínica?

  1. Enseñar control de estímulos y reevaluar tras completar un mes de TCC-I
  2. Recomendar aumentar el tiempo en cama para compensar la fragmentación nocturna
  3. Evaluar apnea obstructiva del sueño y abordar de inmediato la seguridad asociada a la somnolencia al conducir
  4. Corregir cafeína y pantallas como única intervención antes de considerar otro diagnóstico
  5. Tratar primero una probable depresión, porque la somnolencia diurna es un síntoma afectivo frecuente
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C. Evaluar apnea obstructiva del sueño y abordar de inmediato la seguridad asociada a la somnolencia al conducir

Ronquidos, apneas observadas y somnolencia diurna importante sugieren un trastorno respiratorio del sueño. La somnolencia al conducir añade un problema inmediato de seguridad que no debe postergarse mientras se prueban medidas generales.

Pregunta 105.01.3.005

Adolescente de 16 años no consigue dormirse antes de las 02:00 durante la semana y se levanta exhausto para asistir al colegio. En vacaciones, cuando puede dormir de 02:30 a 10:30, concilia rápido, duerme continuo y despierta descansado. El patrón lleva más de un año. ¿Qué hipótesis merece especial consideración?

  1. Insomnio crónico independiente del horario, porque la dificultad para dormir aparece la mayoría de las noches escolares
  2. Apnea obstructiva del sueño, porque la somnolencia matinal basta para priorizar un trastorno respiratorio
  3. Trastorno de pánico nocturno, porque el inicio tardío del sueño en adolescentes suele representar activación ansiosa
  4. Retraso de fase sueño-vigilia: el sueño es normal en su horario biológico preferido y el problema aparece al forzarlo a un horario escolar más temprano
  5. Narcolepsia, porque dormir hasta más tarde durante las vacaciones indica exceso patológico de sueño
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D. Retraso de fase sueño-vigilia: el sueño es normal en su horario biológico preferido y el problema aparece al forzarlo a un horario escolar más temprano

El patrón persistente de inicio tardío, con sueño continuo y reparador en el horario preferido pero deterioro cuando debe adaptarse al horario escolar, orienta a retraso de fase. No equivale a un insomnio independiente del reloj circadiano.

Pregunta 115.01.3.005

Mujer de 40 años refiere una necesidad desagradable de mover las piernas al sentarse por la noche; empeora con el reposo y mejora de forma temporal al caminar. Esto retrasa el inicio del sueño. ¿Cuál es la interpretación más apropiada?

  1. Acatisia, porque cualquier inquietud motora nocturna se explica mejor por activación psicomotora
  2. Parasomnia NREM, porque el síntoma ocurre en horario nocturno aunque la paciente esté despierta
  3. Calambres nocturnos, porque la mejoría al caminar es específica de las contracciones musculares dolorosas
  4. Ansiedad generalizada, porque la aparición en reposo descarta un trastorno del movimiento relacionado con el sueño
  5. Síndrome de piernas inquietas; la historia es característica y conviene revisar factores asociados como fármacos y deficiencia de hierro
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E. Síndrome de piernas inquietas; la historia es característica y conviene revisar factores asociados como fármacos y deficiencia de hierro

La urgencia de mover las piernas, peor en reposo y por la tarde o la noche, y aliviada por el movimiento, es característica del síndrome de piernas inquietas. La evaluación puede revisar fármacos y factores asociados, en especial la deficiencia de hierro.

Pregunta 125.01.3.005

Paciente con insomnio crónico comenta que toma dos copas de alcohol cada noche porque «me duerme más rápido». ¿Cuál es la respuesta educativa más rigurosa?

  1. Puede facilitar la somnolencia inicial, pero fragmenta el sueño y agrava los trastornos respiratorios; no es una estrategia recomendada como hipnótico habitual
  2. El alcohol mejora de manera sostenida la arquitectura del sueño, aunque pueda causar somnolencia matinal
  3. Debe evitarse sobre todo cuando existe apnea confirmada; sin trastorno respiratorio podría considerarse de bajo riesgo como ayuda ocasional
  4. Puede aceptarse como estrategia transitoria si reduce la latencia y no aparecen signos de consumo problemático ni aumento progresivo de la cantidad
  5. La principal desventaja del alcohol es que impide la eficacia de la higiene del sueño, pero no modifica el sueño en sí mismo
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A. Puede facilitar la somnolencia inicial, pero fragmenta el sueño y agrava los trastornos respiratorios; no es una estrategia recomendada como hipnótico habitual

El alcohol puede acortar la latencia subjetiva en algunas personas, pero altera la continuidad y la arquitectura del sueño y empeora los trastornos respiratorios. Usarlo como hipnótico habitual añade además los riesgos propios del consumo de alcohol.

Fuentes del bloque.

Los códigos y niveles provienen del Perfil EUNACOM. El contenido clínico se revisa contra fuentes nacionales e internacionales pertinentes y se fecha de manera independiente.

EUNACOM · 2026

Perfil de Conocimientos EUNACOM versión 3

Fuente primaria para los códigos 5.01.3.001 y 5.01.3.005. Publicado el 16 de junio de 2026; vigencia declarada desde diciembre de 2026.

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Organización Mundial de la Salud · 2024

Clinical descriptions and diagnostic requirements for ICD-11 mental, behavioural and neurodevelopmental disorders

Manual clínico oficial de CIE-11 para trastornos mentales, conductuales y del neurodesarrollo; propósito, estructura y uso diagnóstico.

Abrir fuente ↗
Organización Mundial de la Salud · CIE-11

International Classification of Diseases 11th Revision

Marco internacional de clasificación de enfermedades y condiciones de salud; CIE-11 entró en vigor para reporte internacional en enero de 2022.

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American Psychiatric Association · 2022-2026

About DSM-5-TR

Fuente oficial para componentes del DSM-5-TR, propósito de los criterios, codificación y necesidad de juicio clínico.

Abrir fuente ↗
American Psychiatric Association · consultado 2026

Updates to DSM-5-TR Criteria and Text

Suplementos oficiales que muestran que DSM-5-TR recibe actualizaciones aprobadas de criterios, texto y códigos.

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American Academy of Sleep Medicine / Sleep Research Society · 2015

Recommended Amount of Sleep for a Healthy Adult

Consenso de referencia: adultos deberían dormir regularmente 7 o más horas por noche para promover salud óptima.

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American Academy of Sleep Medicine · 2016

Recommended Amount of Sleep for Pediatric Populations

Consenso de duración de sueño por edad; adolescentes de 13 a 18 años: 8 a 10 horas por 24 horas.

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American Academy of Sleep Medicine · 2021

Behavioral and psychological treatments for chronic insomnia disorder in adults

Guía de tratamiento conductual: TCC-I como intervención central y recomendación de no usar higiene del sueño como terapia aislada del insomnio crónico.

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U.S. Department of Veterans Affairs / Department of Defense · 2025

Clinical Practice Guideline for the Management of Chronic Insomnia Disorder and Obstructive Sleep Apnea

Guía 2025 que favorece TCC-I sobre farmacoterapia como primera línea y advierte que la higiene del sueño aislada no debe utilizarse como tratamiento del insomnio crónico.

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Departamento de Estadísticas e Información de Salud, MINSAL Chile · consultado 2026

Curso Introducción a la CIE-11

Referencia nacional para capacitación y transición operativa hacia CIE-11 en Chile.

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Revista Panamericana de Salud Pública · 2026

Codificación de egresos hospitalarios con CIE-11 en Chile: principales resultados y perspectivas para su implementación

Piloto realizado en 2025 en medicina interna y psiquiatría del Hospital San Juan de Dios de Curicó. Mostró alta concordancia diagnóstica y factibilidad operativa, sin implicar una implementación nacional uniforme.

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Nota editorial: material docente alineado con el Perfil de Conocimientos EUNACOM versión 3. Las referencias de clasificación y sueño corresponden a fuentes vigentes revisadas al 25 de agosto de 2026. La codificación diagnóstica operativa debe ajustarse al sistema vigente de cada institución.

Revisión clínica: 25 de agosto de 2026. Material docente independiente y contextualizado a Chile. No sustituye guías vigentes, protocolos locales ni evaluación especializada cuando corresponda.

Cómo citar este recurso

Jonathan Alarcón C., ed. Bloque 11: Clasificación psiquiátrica y sueño. Docencia en Psiquiatría. Revisión 25 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/eunacom/bloques/fundamentos-integracion/