5.01.1.007Depresión, bipolaridad y conducta suicida
Evaluación y manejo inicial de la depresión, el trastorno bipolar y la conducta suicida, junto con la monitorización de estabilizadores del ánimo, según el nivel de resolución que exige EUNACOM.
6 ítems, distinta profundidad.
El bloque conserva los niveles oficiales del Perfil. La profundidad docente cambia según la autonomía que EUNACOM espera del médico general.
5.01.1.008Trastorno depresivo (recurrente)
5.01.1.009Trastorno bipolar
5.01.2.001Conducta suicida
5.01.3.002Conducta suicida
5.01.4.003Niveles plasmáticos de estabilizadores del ánimo
6 conceptos centrales.
El primer episodio depresivo exige diagnóstico específico, tratamiento completo y seguimiento completo.
El trastorno depresivo recurrente y el trastorno bipolar exigen sospecha diagnóstica, tratamiento inicial y derivación.
Ninguna presentación depresiva queda bien formulada como unipolar sin una búsqueda dirigida de manía o hipomanía.
La conducta suicida requiere evaluación en contexto, medidas de seguridad y un nivel de cuidado proporcional a la situación. Las escalas no sustituyen la formulación clínica.
Psicosis, catatonía, intento reciente, intención suicida persistente, agitación grave o abandono del autocuidado pueden cambiar el nivel de atención en el acto.
Un nivel plasmático se lee con el fármaco, la fase clínica, el horario de la muestra y la adherencia a la vista. Nunca solo.
1. Alcance del bloque según el Perfil EUNACOM
Los seis ítems del bloque son clínicamente vecinos, pero el Perfil les asigna grados de autonomía distintos. La profundidad del estudio debe seguir ese nivel oficial y no la impresión de dificultad del tema.
El Perfil EUNACOM v3 distingue diagnóstico específico de sospecha, tratamiento completo de tratamiento inicial y seguimiento completo de derivación, y añade además competencias instrumentales. En este bloque, el primer episodio depresivo debe resolverlo el médico general por sí solo. El trastorno depresivo recurrente y el trastorno bipolar, en cambio, piden reconocer el cuadro, iniciar un manejo seguro y derivar.
La conducta suicida aparece dos veces en el Perfil. Como conocimiento general, exige comprender cómo se evalúa y qué principios orientan la conducta clínica. Como situación de urgencia, exige reconocer una crisis potencialmente peligrosa, tomar las primeras medidas de seguridad y organizar la derivación. El objetivo no es predecir con certeza un suicidio futuro, sino reconocer qué vuelve peligrosa la situación presente y definir un nivel de cuidado capaz de contenerla.
Los niveles plasmáticos de estabilizadores del ánimo corresponden a una competencia de interpretación y uso. Una concentración aislada dice poco: se lee junto con el fármaco, la fase clínica, el horario de la extracción, la adherencia, la función renal y hepática, las interacciones y los signos de toxicidad.
Interpretación operativa de los niveles del Perfil
- Diagnóstico específico: reconocer el síndrome, construir un diferencial razonable y pedir los estudios dirigidos que el caso justifique.
- Sospecha: reunir datos suficientes para plantear una posibilidad diagnóstica relevante y adoptar una conducta inicial segura, sin pretender una evaluación especializada completa.
- Tratamiento completo: manejar de forma autónoma lo que corresponde a medicina general, desde la educación y la elección terapéutica hasta la seguridad, la evaluación de respuesta y los criterios de escalamiento.
- Tratamiento inicial: intervenir sobre lo urgente y lo modificable mientras se organiza la continuidad especializada.
- Seguimiento completo: controlar respuesta, tolerancia, adherencia, funcionamiento y seguridad, con capacidad de mantener, ajustar o escalar el plan.
- Interpreta y emplea: usar el examen para fundamentar una decisión, en lugar de leer una cifra al margen del caso.
| Código | Ítem | Diagnóstico | Tratamiento | Seguimiento |
|---|---|---|---|---|
| 5.01.1.007 | Primer episodio depresivo | Específico | Completo | Completo |
| 5.01.1.008 | Trastorno depresivo recurrente | Sospecha | Inicial | Derivar |
| 5.01.1.009 | Trastorno bipolar | Sospecha | Inicial | Derivar |
| 5.01.2.001 | Conducta suicida | Sospecha | Inicial | Derivar |
| 5.01.3.002 | Conducta suicida | Conocimiento general | — | — |
| 5.01.4.003 | Niveles plasmáticos de estabilizadores del ánimo | Interpreta y emplea | — | — |
2. Primer episodio depresivo: diagnóstico, tratamiento y seguimiento
Aquí el Perfil exige autonomía completa. Confirmar el síndrome, excluir bipolaridad y causas secundarias, graduar la gravedad, elegir tratamiento y controlar la evolución.
Todo comienza por demostrar un cambio respecto del funcionamiento basal. Un episodio depresivo típico combina ánimo deprimido, pérdida marcada de interés o placer, o ambos, con síntomas afectivos, cognitivos, conductuales y somáticos que persisten la mayor parte del día durante al menos dos semanas y que producen malestar o deterioro funcional. El recuento de síntomas orienta, pero no reemplaza la lectura de duración, intensidad, funcionamiento, contexto y seguridad. NICE recomienda, en esa línea, una evaluación integral que no dependa de contar criterios.
Antes de cerrar una formulación unipolar hay que preguntar por episodios de ánimo elevado o irritable acompañados de más energía o actividad. Menos necesidad de dormir sin fatiga proporcional, verborrea, grandiosidad, pensamiento acelerado, desinhibición o conductas de riesgo, en periodos claramente distintos del funcionamiento habitual, obligan a reconsiderar el diagnóstico. Conviene explorar además episodios previos, antecedentes familiares de trastorno bipolar, activación tras un antidepresivo y características mixtas.
El diferencial lo dirige la historia, no una batería automática de laboratorio. Alcohol y otras sustancias, fármacos, hipotiroidismo, anemia o déficit de vitamina B12 cuando el contexto los hace plausibles, dolor o enfermedad crónica, trastornos del sueño, duelo, trauma y otros cuadros psiquiátricos pueden producir o agravar síntomas depresivos. La guía GES chilena de depresión en personas de 15 años y más, hoy listada por DIPRECE aunque con una actualización general antigua, mantiene el principio de realizar anamnesis médica, examen de salud y los estudios que el diferencial exija. La evidencia contemporánea respalda ese estudio selectivo, guiado por probabilidad clínica.
La gravedad se gradúa integrando intensidad sintomática, deterioro funcional, autocuidado, presencia de síntomas psicóticos o catatónicos, conducta suicida, comorbilidad, soporte disponible y viabilidad real del manejo ambulatorio. Un instrumento validado como el PHQ-9 ayuda a cuantificar síntomas y a seguir la respuesta. No decide la conducta terapéutica.
El tratamiento del primer episodio se ajusta por decisión compartida a gravedad, preferencias, acceso, comorbilidad y seguridad. En depresión menos grave, las recomendaciones actuales priorizan intervenciones psicológicas y psicosociales de menor intensidad; NICE desaconseja ofrecer antidepresivos de rutina como primera línea, salvo preferencia informada de la persona. En depresión más grave —categoría que absorbe los cuadros antes llamados moderados y graves— pueden usarse como primera línea psicoterapia estructurada, un antidepresivo o la combinación de ambos. Cuando se opta por farmacoterapia, los ISRS suelen ser un punto de partida razonable por su balance entre eficacia, seguridad y tolerabilidad, siempre pesando interacciones, efectos adversos, comorbilidad, riesgo de sobredosis y respuesta previa.
El seguimiento no viene después del tratamiento: es parte de él. NICE recomienda revisar la respuesta entre dos y cuatro semanas de iniciada la intervención. Con un antidepresivo, la primera revisión suele hacerse dentro de dos semanas, y conviene adelantarla a una semana en personas de 18 a 25 años o cuando la conducta suicida preocupa de manera particular. Cada control revisa síntomas, funcionamiento, adherencia, efectos adversos y seguridad. Si tras un ensayo adecuado no hay respuesta, corresponde volver sobre el diagnóstico, la bipolaridad, la adherencia, el consumo de sustancias, la comorbilidad y los factores psicosociales antes de escalar. Alcanzada la remisión con un antidepresivo, el tratamiento suele mantenerse al menos seis meses, con revisión regular antes de una retirada gradual.
Componentes mínimos de la evaluación inicial
- Inicio, duración, persistencia y magnitud del cambio respecto del funcionamiento basal.
- Ánimo deprimido, anhedonia, energía, sueño, apetito, concentración, culpa, psicomotricidad e ideas de muerte.
- Deterioro laboral, académico, familiar, social y del autocuidado.
- Ideación suicida, intención, plan, acceso a medios, preparación, intentos previos y autolesiones.
- Historia de manía o hipomanía, episodios previos, antecedentes familiares y activaciones asociadas a antidepresivos.
- Alcohol, drogas, fármacos y enfermedades médicas capaces de causar o empeorar el cuadro.
- Psicosis, catatonía, ansiedad grave, trauma, trastornos alimentarios y otras comorbilidades.
- Red de apoyo, vivienda, situación laboral o económica, preferencias terapéuticas y barreras de acceso.
| Escenario | Conducta esperable del médico general |
|---|---|
| Depresión menos grave, sin psicosis ni crisis suicida | Psicoeducación y decisión compartida. Priorizar intervenciones psicológicas o psicosociales de menor intensidad y mantener seguimiento activo. El antidepresivo no es una indicación automática. |
| Depresión más grave, ambulatoria y clínicamente segura | Ofrecer tratamiento activo —psicoterapia estructurada, antidepresivo o combinación— según gravedad, preferencias, acceso y antecedentes, definiendo desde el inicio cómo se medirá la respuesta. |
| Depresión con psicosis, catatonía, deterioro extremo o peligro inmediato | Evaluación especializada urgente y definición del nivel de cuidado. El manejo ambulatorio de rutina no corresponde. |
| Historia convincente de manía, hipomanía o características mixtas | No cerrar la formulación como depresión unipolar. Sospechar trastorno bipolar y organizar la evaluación especializada. |
| Síntomas depresivos con posible causa médica, farmacológica o por sustancias | Estudiar y tratar la causa probable en paralelo, sin atribuir de entrada todo el cuadro a un trastorno depresivo primario. |
| Sin respuesta tras un ensayo terapéutico adecuado | Revisar diagnóstico, adherencia, dosis y duración, bipolaridad, sustancias, comorbilidad, factores psicosociales y calidad del tratamiento antes de hablar de resistencia. |
- 01Confirmar un síndrome depresivo con impacto funcional demostrable.
- 02Buscar de manera dirigida bipolaridad, sustancias, fármacos, enfermedades médicas y otros diferenciales.
- 03Evaluar seguridad: conducta suicida, psicosis, catatonía, autocuidado y viabilidad del manejo ambulatorio.
- 04Graduar la gravedad integrando síntomas, funcionamiento, contexto y seguridad, con las escalas como apoyo.
- 05Elegir tratamiento psicológico, farmacológico o combinado mediante decisión compartida.
- 06Planificar desde el primer día el control de respuesta, tolerabilidad y funcionamiento, y los criterios de escalamiento o derivación.
3. Trastorno depresivo recurrente: reconocer el curso, iniciar manejo seguro y derivar
El Perfil exige sospecha, tratamiento inicial y derivación. La competencia central consiste en advertir que el curso longitudinal cambia el riesgo, el diferencial y la necesidad de prevenir recaídas.
El trastorno depresivo recurrente supone episodios depresivos repetidos, separados por periodos de mejoría o remisión, sin antecedente de episodios maníacos independientes. En la práctica conviene reconstruir ese curso: número de episodios, edad de inicio, duración, gravedad, grado de recuperación entre uno y otro, hospitalizaciones, síntomas psicóticos, conducta suicida y funcionamiento interepisódico. Recurrencia no es lo mismo que síntomas depresivos persistentes durante años. Un cuadro crónico sin remisiones claras plantea otro problema nosológico.
Para EUNACOM, la historia de episodios previos cambia el nivel de autonomía esperado. El médico general debe advertir que ya no se trata de un primer episodio, evaluar la seguridad del cuadro actual, iniciar una conducta apropiada y organizar la derivación para seguimiento. Nada de esto implica suspender medidas eficaces mientras llega la evaluación especializada: si hubo un tratamiento previo efectivo y bien tolerado, esa respuesta histórica pesa en la decisión inicial, junto con la gravedad actual, la comorbilidad, los efectos adversos, la adherencia y las preferencias.
Distinguir del trastorno bipolar no es opcional. Varias depresiones previas no demuestran bipolaridad, pero elevan la sospecha un curso muy episódico, un inicio precoz, antecedentes familiares de bipolaridad y periodos de menor necesidad de sueño con más energía, desinhibición, grandiosidad o pensamiento acelerado. La activación durante un tratamiento antidepresivo se interpreta en contexto y no funciona como prueba diagnóstica aislada. Cuando el antecedente de manía o hipomanía es convincente, la depresión unipolar recurrente deja de ser la explicación principal.
La evaluación del episodio actual conserva las prioridades del primer episodio: confirmar el síndrome, graduar gravedad y funcionamiento, explorar suicidalidad, buscar psicosis o catatonía y revisar sustancias, fármacos y causas médicas plausibles. La recurrencia no explica de manera automática cualquier empeoramiento afectivo, ni autoriza a omitir un nuevo diferencial.
La historia terapéutica merece atención especial. Vale la pena documentar qué se usó en cada episodio, con qué dosis y por cuánto tiempo, cómo fue la adherencia, cuál fue la magnitud de la respuesta, qué efectos adversos aparecieron, por qué se suspendió y cuánto tardó la recaída siguiente. Muchas “fallas” previas resultan ser dosis insuficientes, duraciones cortas, adherencia irregular, diagnósticos equivocados, consumo de sustancias o factores psicosociales que nunca se movieron. Reconstruir esa historia evita rotular como resistente un cuadro que nunca recibió un tratamiento completo.
Con la recurrencia crece el peso de la prevención. NICE asocia mayor riesgo a los episodios recurrentes —sobre todo frecuentes o de los últimos dos años—, a los síntomas residuales, a la respuesta previa incompleta, a los episodios graves, a la comorbilidad médica o psiquiátrica y a factores sociales o ambientales persistentes. En personas de mayor riesgo, mantener el tratamiento que logró la remisión puede reducir nuevas recaídas; según el tratamiento previo y las preferencias, cabe continuar el antidepresivo, ofrecer psicoterapia orientada a la prevención o combinar ambas vías.
Cuando el antidepresivo se mantiene con finalidad preventiva, NICE recomienda revisar al menos cada seis meses la necesidad de continuarlo, la tolerabilidad y los factores que modifican el riesgo de recaída. VA/DoD subraya también el tratamiento de continuación y el papel de la TCC, la terapia interpersonal o la terapia cognitiva basada en mindfulness en personas con alto riesgo de recurrencia. Para EUNACOM el punto es simple: una depresión recurrente necesita un plan longitudinal y seguimiento especializado, no la reiteración indefinida de la receta del episodio anterior.
La urgencia de la derivación la fija el estado actual. Requieren evaluación urgente la conducta suicida con intención o plan, el intento reciente, los síntomas psicóticos, la catatonía, el compromiso grave del autocuidado, la agitación importante, la intoxicación y la sospecha de manía. Una recurrencia estable, sin criterios de urgencia y con soporte adecuado, puede derivarse de forma priorizada o programada según gravedad y recursos locales, siempre que el tratamiento y el seguimiento se sostengan durante la transición.
Datos longitudinales que deben reconstruirse
- Número de episodios depresivos previos, edad de inicio y duración aproximada de cada uno.
- Grado de remisión entre episodios y presencia de síntomas residuales.
- Gravedad histórica: hospitalizaciones, psicosis, catatonía, intentos suicidas o deterioro funcional marcado.
- Tratamientos previos: fármaco o psicoterapia, dosis, duración, adherencia, respuesta, tolerabilidad y motivo de suspensión.
- Tiempo transcurrido desde el último episodio y factores precipitantes o mantenedores actuales.
- Historia de manía o hipomanía, antecedentes familiares de bipolaridad y episodios de activación anormal.
- Comorbilidad psiquiátrica, consumo de sustancias, enfermedad médica y factores sociales persistentes.
- Plan previo de prevención de recaídas y grado de cumplimiento de los controles.
| Escenario | Interpretación y conducta inicial |
|---|---|
| Nuevo episodio depresivo en persona con remisiones claras entre episodios previos | Sospechar trastorno depresivo recurrente. Evaluar gravedad y seguridad, revisar bipolaridad y tratamiento previo, iniciar manejo y derivar para seguimiento longitudinal. |
| Múltiples episodios depresivos sin historia de manía o hipomanía | La recurrencia por sí sola no establece bipolaridad. Mantener la búsqueda dirigida de antecedentes afectivos episódicos antes de cambiar la formulación. |
| Recurrencia con buena respuesta y tolerancia a un tratamiento previo | La respuesta histórica orienta la conducta inicial, siempre que el diagnóstico siga siendo consistente y no hayan aparecido contraindicaciones, interacciones o problemas de seguridad. |
| Recurrencia tras remisión incompleta o con síntomas residuales persistentes | Reconocer el mayor riesgo de recaída y revisar calidad del tratamiento previo, adherencia, comorbilidad y estrategia preventiva. |
| Recurrencia con intento suicida, psicosis, catatonía o deterioro grave del autocuidado | Derivación urgente y definición del nivel de cuidado. Una transición ambulatoria de rutina no corresponde. |
| Depresión recurrente con historia convincente de episodios de energía aumentada y menor necesidad de sueño | Sospechar trastorno bipolar. Abandonar el supuesto de depresión unipolar recurrente y organizar evaluación especializada. |
- 01Confirmar que el cuadro actual es un episodio depresivo y establecer su gravedad.
- 02Reconstruir el curso longitudinal y demostrar episodios previos separados por mejoría o remisión.
- 03Revisar otra vez bipolaridad, sustancias, fármacos, causas médicas y diferenciales alternativos.
- 04Evaluar la seguridad presente: suicidalidad, psicosis, catatonía, autocuidado, soporte y viabilidad ambulatoria.
- 05Repasar los tratamientos previos y usar la respuesta histórica como guía, sin repetir a ciegas lo que fracasó o se toleró mal.
- 06Iniciar una conducta segura y organizar la derivación, incorporando desde el comienzo la prevención de recaídas.
4. Trastorno bipolar: reconocer el curso episódico y actuar con seguridad
El Perfil exige sospecha, tratamiento inicial y derivación. Lo esencial es detectar la bipolaridad cuando la presentación parece depresiva o cuando irrumpe un episodio de activación, y evitar conductas que aumenten el riesgo o retrasen la atención especializada.
El trastorno bipolar no se define por cambios rápidos de ánimo ni por una “inestabilidad emocional” inespecífica. Lo que lo define son los episodios de manía o hipomanía: un cambio inequívoco respecto del funcionamiento habitual, con ánimo elevado, expansivo o irritable, acompañado de más energía o actividad. Una historia longitudinal bien tomada informa mucho más que la observación de una tarde de consulta.
Aumentan la probabilidad de manía o hipomanía la menor necesidad de dormir sin fatiga proporcional, el incremento llamativo de actividad dirigida a objetivos, la verborrea o presión del habla, el pensamiento acelerado, la distractibilidad, la grandiosidad, la desinhibición y las conductas con consecuencias financieras, sexuales, laborales o interpersonales. La irritabilidad sola, el insomnio ansioso o una reacción situacional no alcanzan para establecer bipolaridad.
La diferencia entre manía e hipomanía se juega en intensidad, deterioro funcional y consecuencias. La manía produce deterioro marcado, puede exigir hospitalización y puede cursar con psicosis; de hecho, la presencia de síntomas psicóticos durante un episodio de activación implica manía y descarta hipomanía. La hipomanía es un cambio observable y sostenido respecto del basal, pero sin deterioro grave ni necesidad de hospitalización. Los umbrales exactos de duración varían según la clasificación empleada, de modo que reducir la distinción a memorizar un número de días desvía el foco.
Una proporción relevante de pacientes bipolares consulta por primera vez en fase depresiva. Por eso, frente a una depresión conviene preguntar por periodos previos de alta energía con menos sueño, antecedentes familiares de bipolaridad, inicio depresivo precoz, múltiples episodios, depresión con características psicóticas, comorbilidad por sustancias y episodios de irritabilidad o activación coincidentes con antidepresivos. VA/DoD incluye estos elementos entre las pistas que elevan la sospecha, pero ninguno confirma el diagnóstico por sí solo.
Ante un episodio maníaco actual, la primera tarea es definir seguridad y nivel de cuidado. Hay que valorar agitación, conducta de riesgo, psicosis, suicidalidad, heteroagresividad, capacidad de autocuidado, intoxicación o abstinencia y posibles causas médicas. El manejo inicial pasa por un ambiente seguro, reducción de estímulos, tratamiento de causas médicas o por sustancias y control de la agitación cuando haga falta. Si la persona recibe un antidepresivo, las guías especializadas recomiendan reevaluar su continuidad y, por regla general, suspenderlo de manera supervisada en el contexto de una manía.
En Chile, DIPRECE sugiere antipsicóticos atípicos en monoterapia por sobre estabilizadores del ánimo en monoterapia para el episodio maníaco, en particular cuando se necesita una respuesta rápida. En los cuadros más graves —psicosis, hospitalización, agitación intensa, riesgo elevado— puede considerarse la combinación de un antipsicótico atípico con un estabilizador del ánimo. Para el nivel EUNACOM, sin embargo, lo esperado no es diseñar un esquema especializado completo: es reconocer la manía, tomar medidas seguras y organizar la evaluación psiquiátrica, urgente o prioritaria según gravedad.
La depresión bipolar tampoco se maneja como una depresión unipolar de rutina. DIPRECE sugiere quetiapina o litio para el episodio depresivo bipolar y desaconseja añadir antidepresivos de rutina a un estabilizador del ánimo, sobre todo con características mixtas presentes. VA/DoD 2023 también trata la depresión bipolar como entidad propia. Frente a una persona deprimida con antecedente convincente de manía o hipomanía, el error clínico relevante consiste en cerrar el diagnóstico como depresión unipolar e iniciar un antidepresivo en monoterapia.
La derivación se acelera cuando hay manía con psicosis, agitación grave, conducta peligrosa, suicidalidad, compromiso importante del juicio o del autocuidado, intoxicación o abstinencia complejas, o imposibilidad de sostener un manejo ambulatorio seguro. Una sospecha de bipolaridad sin urgencia aguda también requiere derivación, esta vez para confirmar el diagnóstico y planificar a largo plazo. En Chile, las recomendaciones vigentes de la guía GES de trastorno bipolar establecen que la confirmación diagnóstica corresponde al especialista en Psiquiatría.
Elementos que aumentan la sospecha de bipolaridad en una consulta por depresión
- Antecedente claro de manía o hipomanía, aunque haya ocurrido años antes.
- Periodos sostenidos con energía inusualmente alta y necesidad de sueño marcadamente reducida.
- Familiar de primer grado con trastorno bipolar.
- Inicio depresivo temprano o múltiples episodios depresivos a lo largo de la vida.
- Depresión con síntomas psicóticos o curso marcadamente episódico.
- Activación, irritabilidad o agitación anormal tras iniciar un antidepresivo, siempre leídas en contexto.
- Comorbilidad importante con sustancias o ansiedad, en particular junto a otros elementos de bipolaridad.
- Conductas episódicas de desinhibición, grandiosidad, hiperactividad o decisiones de alto riesgo.
| Situación clínica | Interpretación y conducta inicial |
|---|---|
| Depresión actual con antecedente inequívoco de manía | Sospechar trastorno bipolar. No formular el cuadro como depresión unipolar recurrente; organizar manejo y derivación especializada. |
| Ánimo irritable e insomnio, sin aumento de energía ni cambio episódico claro | Los datos no alcanzan para manía. Buscar ansiedad, sustancias, estrés y trastornos del sueño antes de concluir bipolaridad. |
| Activación con menor necesidad de sueño, grandiosidad, verborrea y deterioro funcional marcado | Cuadro compatible con manía. Evaluar seguridad, psicosis, sustancias y necesidad de hospitalización o derivación urgente. |
| Síntomas de activación con psicosis | La psicosis durante el episodio excluye hipomanía y orienta a manía. Requiere evaluación especializada urgente según contexto. |
| Depresión bipolar sospechada, sin urgencia aguda | No tratar por inercia como depresión unipolar. Iniciar medidas seguras, revisar los tratamientos en curso y derivar para confirmación y plan específico. |
| Manía grave con agitación, conducta peligrosa o compromiso del autocuidado | Priorizar seguridad y tratamiento agudo. La derivación es urgente y puede requerir hospitalización. |
- 01Establecer si hubo un cambio episódico real respecto del funcionamiento basal, más allá de labilidad o irritabilidad inespecífica.
- 02Buscar aumento de energía o actividad y los síntomas que acompañan a la manía o la hipomanía.
- 03Reconstruir episodios depresivos previos, antecedentes familiares y posibles activaciones asociadas a tratamientos.
- 04Descartar o tratar en paralelo intoxicación, abstinencia, fármacos y causas médicas capaces de producir un síndrome de activación.
- 05Evaluar seguridad, psicosis, juicio, conducta de riesgo, autocuidado y necesidad de un nivel de atención más intensivo.
- 06Iniciar una conducta segura y derivar para confirmación y tratamiento longitudinal, con urgencia proporcional a la gravedad.
5. Conducta suicida: evaluación clínica, seguridad y manejo inicial
El Perfil exige sospecha, tratamiento inicial y derivación. La competencia central no es predecir el suicidio, sino reconocer una crisis suicida, formular el riesgo en contexto, proteger a la persona y organizar una continuidad asistencial segura.
La evaluación empieza por preguntar de frente y sin eufemismos: deseo de morir, ideación, intención, plan, método, acceso a medios, preparativos, conductas recientes. También hay que reconstruir los intentos previos y las autolesiones, con su contexto, la intención que la persona les atribuye, la letalidad médica, el rescate esperado o evitado y lo que ocurrió después. La ausencia de un plan explícito no descarta una situación de alta preocupación cuando hay otros elementos de gravedad.
La conducta suicida se entiende dentro del estado mental y del contexto presente. Depresión, trastorno bipolar, psicosis, intoxicación o abstinencia, agitación, ansiedad intensa, insomnio, impulsividad, dolor o enfermedad médica, pérdidas recientes, violencia, problemas legales o financieros, aislamiento y sensación de atrapamiento pueden modificar la urgencia de manera decisiva. Los factores protectores —vínculos, responsabilidades, proyectos, creencias, disposición a aceptar ayuda— forman parte de la formulación, pero no neutralizan por sí solos las señales agudas de peligro.
La evaluación no se reduce a sumar factores ni a clasificar el caso en “riesgo bajo, medio o alto”. NICE desaconseja usar escalas de riesgo o estratificaciones globales para predecir el suicidio, la repetición de autolesiones, el acceso a tratamiento o la decisión de alta. La formulación clínica integra factores históricos, actuales, modificables, futuros y protectores, y termina en una decisión concreta sobre seguridad inmediata, nivel de cuidado y seguimiento.
Después de una autolesión o de un intento, lo médico y lo psiquiátrico avanzan en paralelo. Una intoxicación, una lesión traumática, un compromiso de conciencia o una alteración fisiológica exigen estabilización inmediata; al mismo tiempo, la evaluación psicosocial debe comenzar tan pronto como la persona pueda participar. NICE advierte contra dos prácticas frecuentes: postergarla de manera automática hasta terminar todo el tratamiento físico y usar una concentración de alcohol como umbral para decidir cuándo evaluar.
El manejo inicial reduce peligros inmediatos, mantiene un entorno seguro, trata lesiones o intoxicaciones, contiene la agitación o los síntomas psiquiátricos agudos cuando corresponde y limita el acceso a medios potencialmente letales mediante una intervención colaborativa. La participación de familiares o personas significativas suele ser útil para obtener información, aumentar la supervisión y sostener el plan, sin perder de vista la confidencialidad, la autonomía, la seguridad y la pertinencia real de esa red en cada caso.
Cuando el manejo ambulatorio es viable, debe existir un plan de seguridad concreto y personalizado. Ese plan identifica señales de alarma, estrategias internas de afrontamiento, personas o lugares que bajan la intensidad de la crisis, contactos de apoyo, recursos profesionales y de urgencia, y medidas para restringir temporalmente el acceso a medios letales. Un plan de seguridad no es una promesa de “no hacerse daño”. Los contratos de no suicidio no sustituyen la evaluación, la formulación ni las medidas efectivas de protección.
La derivación es urgente cuando algo impide sostener la seguridad en el nivel actual de atención: intento reciente médicamente relevante, intención persistente, plan factible con acceso a medios, preparativos avanzados, psicosis, agitación intensa, intoxicación con conducta impredecible, deterioro grave del juicio, incapacidad de colaborar con medidas básicas o ausencia de un entorno mínimamente protector. La necesidad de hospitalización la define la evaluación clínica global y el marco legal vigente, nunca una variable suelta ni un puntaje.
La transición posterior a la crisis es un periodo de vulnerabilidad y exige continuidad explícita. La atención siguiente queda acordada antes del egreso, con responsables, plazos y vías de contacto claras. NICE recomienda una atención inicial dentro de 48 horas cuando persisten preocupaciones de seguridad después de una autolesión. La guía VA/DoD 2024 insiste igualmente en el plan de seguridad, la restricción de medios letales y el seguimiento estructurado durante el periodo postagudo.
Componentes mínimos de una evaluación clínica suficiente
- Ideación de muerte e ideación suicida: frecuencia, duración, intensidad, control percibido y cambios recientes.
- Intención actual, plan, método, acceso a medios y conductas preparatorias.
- Intentos previos y autolesiones: contexto, intención, letalidad médica, rescate y aprendizaje posterior.
- Estado mental actual: depresión, manía, psicosis, agitación, desesperanza, ansiedad, insomnio, impulsividad y juicio.
- Alcohol, otras sustancias, abstinencia y fármacos que aumenten la desinhibición, la toxicidad o el acceso a medios.
- Precipitantes actuales y próximos: pérdidas, violencia, conflictos, problemas legales o financieros, dolor o enfermedad médica.
- Factores históricos y de vulnerabilidad, incluidos antecedentes familiares y exposición previa a conducta suicida cuando resulten pertinentes.
- Factores protectores, razones para vivir, disposición a aceptar ayuda, capacidad de colaborar y soporte realmente disponible.
- Seguridad del entorno y acceso a medios potencialmente letales.
- Plan asistencial concreto: nivel de cuidado, responsables, seguimiento y criterios de reevaluación urgente.
| Situación clínica | Conducta inicial esperable |
|---|---|
| Intento reciente con lesión, intoxicación o compromiso médico | Estabilización médica inmediata y evaluación psicosocial y psiquiátrica tan pronto como sea posible, en condiciones seguras de observación. |
| Ideación con intención persistente, plan factible o acceso inmediato a medios | Elevar el nivel de protección, restringir medios, obtener evaluación especializada urgente y valorar hospitalización según seguridad y marco legal. |
| Ideación sin plan actual, pero con deterioro progresivo, desesperanza marcada o antecedentes graves | No clasificar de entrada como “bajo riesgo”. Formular el riesgo en contexto, establecer un plan de seguridad y decidir la oportunidad de la derivación según evolución, soportes y capacidad de manejo. |
| Autolesión sin intención suicida declarada | Tratar las lesiones y evaluar igualmente la función de la conducta, la suicidalidad actual y pasada, los trastornos asociados y las necesidades psicosociales. La autolesión no suicida no elimina el riesgo futuro. |
| Intoxicación que impide una entrevista fiable | Tratar la intoxicación y mantener la reevaluación clínica. Completar la evaluación psicosocial en cuanto la persona pueda participar, sin guiarse por un nivel de alcohol aislado. |
| Crisis controlada, sin criterios de hospitalización y con soporte adecuado | Plan de seguridad colaborativo, restricción de medios, tratamiento de los factores modificables, continuidad asistencial explícita y seguimiento precoz. |
| Promesa verbal o escrita de no suicidarse | No usarla como criterio de seguridad ni de alta. Reemplazarla por evaluación, formulación, plan de seguridad y seguimiento. |
- 01Atender primero las amenazas médicas inmediatas y asegurar un entorno que permita evaluar sin aumentar el riesgo.
- 02Explorar de manera directa ideación, intención, plan, acceso a medios, preparativos, intentos previos y autolesiones.
- 03Integrar estado mental, sustancias, enfermedades, precipitantes, factores modificables, vulnerabilidades y soportes.
- 04Formular el riesgo en términos de necesidades y seguridad, sin dejar que una escala o una etiqueta global decida la conducta.
- 05Aplicar las medidas iniciales: tratamiento médico y psiquiátrico pertinente, restricción colaborativa de medios y plan de seguridad cuando corresponda.
- 06Definir nivel de cuidado y continuidad: derivación urgente si la seguridad no se sostiene; si se sostiene, seguimiento precoz con responsables y criterios claros de reconsulta.
6. Niveles plasmáticos de estabilizadores del ánimo: qué medir, cuándo y cómo interpretar
El Perfil exige “interpreta y emplea”. La competencia no consiste en memorizar un rango, sino en decidir si una concentración es interpretable, si concuerda con la clínica y qué conducta se sigue de ella.
La utilidad de un nivel plasmático depende del fármaco, de la indicación y del momento de la extracción. Litio, valproato, carbamazepina y lamotrigina no se monitorizan igual. El litio tiene un margen terapéutico estrecho y exige control plasmático rutinario; NICE, en cambio, no recomienda medir valproato ni lamotrigina de rutina, salvo ineficacia, sospecha de mala adherencia o toxicidad. De ahí que una pregunta de examen pueda evaluar dos cosas distintas: cómo se interpreta el número y si el examen debió pedirse.
La litemia requiere una muestra temporalmente estandarizada. NICE recomienda medirla unas 12 horas después de la dosis y VA/DoD sitúa la extracción entre 11 y 14 horas de la última administración. Una muestra tomada pocas horas después de una dosis, tras varias dosis omitidas o sin conocer el horario de administración no sirve para modificar el tratamiento. Antes de hablar de “nivel bajo” o “nivel alto” corresponde revisar adherencia, momento de la extracción y cambios recientes de dosis.
En mantenimiento del trastorno bipolar, NICE y VA/DoD trabajan habitualmente con concentraciones de litio cercanas a 0,6–0,8 mmol/L o mEq/L. NICE contempla 0,8–1,0 mmol/L durante un periodo de prueba en personas que recayeron mientras recibían litio o que mantienen síntomas subumbrales. En tratamiento agudo pueden buscarse objetivos mayores según contexto y guía. El mensaje de fondo, sin embargo, es doble: el rango depende de la fase, y los valores más altos aumentan el riesgo de toxicidad. El ajuste jamás depende de una cifra sola.
La toxicidad por litio es un diagnóstico clínico apoyado por el nivel plasmático, no una definición numérica. Diarrea, vómitos, temblor grueso, ataxia, disartria, confusión, deterioro cognitivo, fasciculaciones o convulsiones exigen atención inmediata, incluso con un valor aparentemente terapéutico. NICE advierte precisamente eso: la neurotoxicidad puede aparecer con concentraciones consideradas terapéuticas. Ante la sospecha, corresponde suspender nuevas dosis y evaluar de urgencia hidratación, función renal, electrolitos, fármacos concomitantes y necesidad de manejo especializado.
La litemia puede subir por caída del aclaramiento renal o por cambios en el balance hidrosalino. Deshidratación, vómitos, diarrea, fiebre, deterioro renal y varios fármacos —en particular AINE, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, antagonistas del receptor de angiotensina II y diuréticos— elevan la exposición. Una concentración estable durante años puede dejar de serlo después de una enfermedad intercurrente o de un cambio de receta. Revisar la historia clínica y la lista de medicamentos es parte de interpretar el examen.
El seguimiento del litio no se agota en la litemia. NICE recomienda controlar función renal, función tiroidea, calcio y peso de forma periódica, y vigilar síntomas de neurotoxicidad en cada control. Durante el primer año el nivel plasmático se monitoriza con mayor frecuencia y, una vez estable, puede espaciarse; conviene mantener controles más estrechos en personas mayores, con interacciones farmacológicas, adherencia irregular, síntomas persistentes o riesgo renal o tiroideo.
Con el valproato, la relación entre concentración y eficacia es más laxa. NICE desaconseja la medición rutinaria, salvo ineficacia, mala adherencia o toxicidad. Cuando se decide medir, VA/DoD usa como referencia para manía aguda una concentración valle total de aproximadamente 50–125 microgramos/mL. Un valor dentro de ese intervalo no descarta toxicidad ni garantiza eficacia: hepatotoxicidad, trombocitopenia, sedación, hiperamonemia u otros efectos adversos exigen valoración clínica y de laboratorio propia. La seguridad reproductiva, además, es un problema independiente del nivel plasmático.
La carbamazepina tiene rangos plasmáticos de referencia y puede requerir monitorización en situaciones seleccionadas, por su farmacocinética, su autoinducción y sus interacciones. La lamotrigina no necesita niveles rutinarios en el tratamiento del trastorno bipolar. El principio general es uno: el examen se pide cuando su resultado puede cambiar una decisión. “Estabilizador del ánimo” no significa “fármaco que siempre requiere nivel plasmático”.
Preguntas que deben resolverse antes de interpretar un nivel plasmático
- ¿Qué fármaco se está midiendo y existe una indicación real para monitorizar su concentración?
- ¿En qué fase clínica está la persona: tratamiento agudo, mantención, recaída o sospecha de toxicidad?
- ¿Cuándo se obtuvo la muestra respecto de la última dosis y del esquema de administración?
- ¿Hay estado estacionario o hubo un cambio reciente de dosis?
- ¿La adherencia permite interpretar el resultado?
- ¿Hubo deshidratación, enfermedad aguda, deterioro renal o cambios relevantes de medicamentos?
- ¿Existen síntomas de toxicidad aunque la concentración esté en rango?
- ¿El resultado cambia realmente la conducta o necesita complementarse con evaluación clínica y otros exámenes?
| Hallazgo | Interpretación clínica |
|---|---|
| Litio 0,4 mEq/L, muestra de 12 horas, estado estable y buena adherencia | Puede representar exposición insuficiente para mantención en muchos pacientes. Interpretar según fase, respuesta y plan terapéutico antes de ajustar. |
| Litio 0,4 mEq/L tomado 3 horas después de la dosis y con varias dosis omitidas | No es un nivel valle verdadero y no debe interpretarse como tal. Primero aclarar adherencia y condiciones de la muestra. |
| Litio elevado con vómitos, temblor grueso, ataxia o confusión | Sospechar toxicidad. Suspender nuevas dosis y evaluar de urgencia función renal, electrolitos, hidratación e interacciones. |
| Litio en rango, con ataxia o deterioro cognitivo nuevo | El número no descarta toxicidad. La clínica obliga a reevaluar tratamiento, función renal y otros factores. |
| Litemia antes estable tras iniciar AINE, IECA/ARA-II o diurético | Reconocer una interacción capaz de aumentar la exposición y estrechar los controles. |
| Valproato eficaz y bien tolerado, sin dudas de adherencia | La medición plasmática rutinaria no es necesaria según NICE. |
| Valproato con respuesta insuficiente o adherencia incierta | La concentración puede ayudar a estimar exposición y orientar ajustes, junto con la evaluación clínica. |
| Valproato en rango, con trombocitopenia o alteración hepática | Un nivel “terapéutico” no invalida la toxicidad. Se tratan los hallazgos clínicos y de laboratorio, no el número. |
| Lamotrigina estable y eficaz, sin sospecha de toxicidad ni mala adherencia | No se requiere nivel plasmático rutinario para el manejo habitual del trastorno bipolar. |
- 01Confirmar que el fármaco y la situación clínica justifican la medición.
- 02Verificar fase clínica, dosis, adherencia, estado estacionario y hora exacta de la muestra.
- 03Comparar la concentración con el objetivo propio de ese fármaco y esa fase, sin convertir un rango en regla universal.
- 04Buscar en paralelo síntomas de toxicidad, enfermedad intercurrente, compromiso renal o hepático e interacciones.
- 05Decidir integrando concentración, eficacia, tolerancia y seguridad. Si la muestra se tomó en malas condiciones, repetirla antes de ajustar.
7. Secuencia de razonamiento clínico
Una secuencia estable de decisiones permite integrar el bloque sin convertirlo en una colección de reglas sueltas.
- 01Confirmar un síndrome depresivo o maníaco y sopesar explicaciones médicas, farmacológicas, por sustancias o adaptativas.
- 02Establecer el curso longitudinal: primer episodio depresivo, recurrencia o antecedente de episodios de activación.
- 03Buscar manía, hipomanía y características mixtas antes de cerrar una formulación unipolar.
- 04Identificar lo que modifica la urgencia: conducta suicida, psicosis, catatonía, deterioro grave, intoxicación, agitación.
- 05Aplicar el nivel de resolución que fija el Perfil: resolución completa, o reconocimiento con tratamiento inicial y derivación.
- 06Cuando hay estabilizadores del ánimo en curso, verificar la pertinencia y la validez del nivel plasmático y su concordancia con la clínica y la seguridad.
8. Errores frecuentes de razonamiento
- Confundir tristeza reactiva con episodio depresivo sin demostrar un síndrome persistente y con impacto funcional.
- Cerrar el diagnóstico de depresión unipolar sin haber preguntado por manía o hipomanía.
- Leer la recurrencia depresiva como equivalente de bipolaridad o de resistencia al tratamiento.
- Indicar un antidepresivo en monoterapia cuando la historia de manía o hipomanía es convincente.
- Usar una escala o una categoría global de riesgo en lugar de evaluar y formular la conducta suicida.
- Dar el alta solo porque no hay plan suicida actual, ignorando intentos recientes, psicosis, intoxicación, preparativos o un entorno inseguro.
- Cambiar la dosis de litio a partir de una concentración, sin verificar hora de la muestra, adherencia, función renal, interacciones y signos de toxicidad.
- Suponer que el trastorno bipolar debe diagnosticarse y seguirse por completo en atención general, cuando el Perfil pide sospecha, tratamiento inicial y derivación.
12 casos de autoevaluación.
Preguntas originales alineadas con los códigos del Perfil. El orden de alternativas se balancea de forma estable para reducir pistas por posición.
Mujer de 34 años consulta por cuatro semanas de ánimo deprimido, anhedonia, insomnio, fatigabilidad, culpa y dificultad para concentrarse, con deterioro laboral. No identifica un estresor único que explique el cuadro. Niega episodios afectivos previos, consumo de sustancias, síntomas psicóticos e ideas suicidas, y nunca ha tenido periodos de menor necesidad de sueño con aumento anormal de energía. ¿Cuál es la formulación diagnóstica inicial más apropiada?
- Primer episodio depresivo, una vez completada la evaluación de gravedad, seguridad y causas secundarias
- Trastorno depresivo recurrente
- Trastorno bipolar
- Trastorno de adaptación con ánimo deprimido
- Trastorno depresivo persistente
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El cuadro configura un síndrome depresivo con impacto funcional, sin episodios previos ni antecedente de manía o hipomanía. Para el primer episodio depresivo, el Perfil exige diagnóstico específico, tratamiento completo y seguimiento completo.
Varón de 41 años presenta un primer episodio depresivo de intensidad moderada, sin psicosis ni crisis suicida, con condiciones para tratamiento ambulatorio. Expuestas las opciones, se muestra dispuesto tanto a psicoterapia como a farmacoterapia. ¿Cuál es el enfoque inicial más consistente con las recomendaciones contemporáneas y con el nivel de resolución completo que exige el Perfil?
- ISRS en monoterapia, por ser el tratamiento estándar de toda depresión moderada
- Discutir psicoterapia estructurada, antidepresivo —habitualmente un ISRS— o combinación, y acordar el plan según necesidades, preferencias y acceso, con control temprano
- Psicoterapia exclusiva, reservando el fármaco para el caso de aparecer psicosis o deterioro grave
- Derivar a Psiquiatría sin iniciar tratamiento, porque la intensidad moderada excede la capacidad resolutiva del médico general
- Benzodiacepina como tratamiento principal durante varias semanas y reevaluación posterior del síndrome depresivo
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En una depresión más grave pero ambulatoria, las guías contemporáneas admiten como primera línea psicoterapia estructurada, antidepresivo o combinación, elegidos por decisión compartida. El Perfil exige tratamiento y seguimiento completos del primer episodio.
Paciente de 29 años consulta por depresión. Al ampliar la anamnesis relata un periodo de ocho días, el año anterior, en que dormía dos o tres horas sin cansancio, hablaba sin pausa, inició varios negocios, gastó de forma imprudente y terminó llevado por su familia a urgencias. ¿Qué dato cambia de forma decisiva la interpretación del episodio actual?
- La edad menor de 30 años
- El insomnio actual
- La historia de un episodio compatible con manía
- La presencia de culpa
- El antecedente de estrés laboral
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Un antecedente compatible con manía obliga a sospechar trastorno bipolar. El cuadro depresivo actual no puede etiquetarse como depresión unipolar.
Una persona consulta por un episodio depresivo y, durante la anamnesis, aparecen antecedentes convincentes de periodos previos con menor necesidad de sueño, aumento marcado de energía, grandiosidad y conductas de riesgo. No hay urgencia médica inmediata. ¿Cuál es la conducta más apropiada para un médico general según el Perfil EUNACOM?
- Suspender toda intervención hasta contar con confirmación psiquiátrica
- Definir el subtipo de trastorno bipolar y asumir el seguimiento longitudinal en atención general
- Tratar el episodio como depresión unipolar con antidepresivo en monoterapia y reconsiderar la bipolaridad solo si aparece psicosis
- Sospechar trastorno bipolar, revisar seguridad y tratamientos en curso, iniciar medidas apropiadas y coordinar evaluación especializada
- Atribuir los episodios de activación a rasgos de personalidad y centrar el manejo en la depresión actual
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Para el trastorno bipolar, el Perfil exige sospecha, tratamiento inicial y derivación. Una historia de activación episódica obliga a abandonar la formulación unipolar y a evitar una estrategia potencialmente insegura.
Hombre de 52 años con depresión refiere intención de suicidarse esa noche, describe un método concreto, dispone del medio que planea usar y se encuentra solo en su domicilio. ¿Cuál es la prioridad clínica inmediata?
- Obtener una promesa explícita de no realizar el acto y usar su aceptación como criterio para mantenerlo en domicilio
- Aplicar primero una escala de riesgo y mantener manejo ambulatorio si el puntaje queda bajo el punto de corte
- Elaborar un plan de seguridad por teléfono y controlar al día siguiente, sin modificar las condiciones del entorno
- Aumentar el antidepresivo y mantener contacto familiar informal, derivando si la ideación persiste varios días
- Asegurar supervisión, reducir el acceso inmediato a medios cuando sea posible y gestionar una evaluación urgente en un entorno seguro
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Intención actual, plan factible, acceso a medios y ausencia de supervisión obligan a priorizar la seguridad y la evaluación urgente. Ni una escala ni una promesa reemplazan la formulación clínica y las medidas de protección.
¿Cuál de las siguientes afirmaciones describe mejor la formulación clínica de una persona con conducta suicida?
- Integra antecedentes, estado mental, intención, planificación, acceso a medios, factores modificables, precipitantes y soportes para decidir el nivel de cuidado
- Asigna una probabilidad numérica de suicidio futuro mediante una escala validada y la usa para definir el alta
- Basta con establecer si existe o no un plan actual, porque su ausencia descarta una situación grave
- Clasifica a la persona en riesgo bajo, medio o alto, y esa categoría define el tratamiento y el seguimiento
- Los factores protectores, cuando están presentes, permiten descartar la urgencia
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La formulación es clínica y contextual. NICE desaconseja usar escalas o categorías globales de riesgo para predecir el suicidio o decidir tratamiento y alta: la evaluación debe traducirse en necesidades concretas de seguridad y continuidad.
Mujer de 46 años presenta un episodio depresivo actual y documenta dos episodios similares previos, con remisión completa entre ellos. No hay historia de manía ni de hipomanía. ¿Qué cambia en el Perfil respecto de un primer episodio?
- Exige diagnóstico específico y seguimiento completo
- Exige sospecha, tratamiento inicial y derivación
- Todo cuadro recurrente se considera bipolar
- No requiere tratamiento inicial
- No requiere evaluar suicidalidad
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El Perfil v3 asigna al trastorno depresivo recurrente los niveles de sospecha, tratamiento inicial y derivación.
Paciente en tratamiento con litio presenta vómitos, temblor grueso, ataxia y confusión después de una gastroenteritis y varios días de ibuprofeno. La litemia es 1,7 mEq/L. ¿Cuál es la interpretación más apropiada?
- Atribuir los síntomas a la gastroenteritis, ya que una litemia elevada solo importa con convulsiones o coma
- Considerarlos efectos adversos esperables del litio y mantener la dosis mientras la concentración se mantenga bajo 2,0 mEq/L
- Sospechar toxicidad por litio, suspender nuevas dosis y realizar evaluación médica urgente de función renal, electrolitos, hidratación e interacciones
- Reducir la dosis de forma ambulatoria y repetir el nivel en varias semanas
- Asumir que el ibuprofeno redujo la concentración de litio y que los síntomas reflejan una recaída afectiva
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Los síntomas gastrointestinales y neurológicos, la deshidratación, el uso de un AINE y la concentración elevada configuran un cuadro compatible con toxicidad por litio. La toxicidad exige evaluación urgente y no se define por un umbral numérico único.
Una litemia de 0,35 mEq/L se obtiene tres horas después de que el paciente tomó su dosis matinal, y él admite varias dosis omitidas durante la semana. ¿Cuál es la conclusión más correcta?
- Aumentar la dosis, porque 0,35 mEq/L indica exposición insuficiente durante la mantención
- Suspender el litio una semana y repetir la concentración
- Cambiar a otro estabilizador del ánimo por falta de absorción gastrointestinal
- No ajustar con ese valor aislado: aclarar primero la adherencia y obtener una muestra en condiciones temporales estandarizadas
- Mantener la misma pauta sin revisar adherencia, porque las dosis omitidas no alteran la interpretación
Ver respuesta razonada
Interpretar una litemia exige conocer el tiempo transcurrido desde la dosis, el estado estacionario y la adherencia. Un número obtenido en condiciones no estandarizadas no justifica ningún ajuste.
Paciente con episodio maníaco franco, agitación intensa y síntomas psicóticos llega a un servicio de urgencia. ¿Qué orientación inicial concuerda mejor con las recomendaciones DIPRECE y con el nivel de resolución exigido al médico general?
- Diferir la farmacoterapia y la decisión sobre el nivel de cuidado hasta contar con exámenes de laboratorio completos
- Iniciar litio en monoterapia y mantener observación ambulatoria hasta disponer de una litemia
- Indicar lamotrigina como intervención principal de acción rápida
- Mantener el antidepresivo previo y aumentar su dosis antes de derivar
- Priorizar seguridad y nivel de cuidado, emplear un antipsicótico atípico como opción farmacológica aguda cuando corresponda y coordinar evaluación psiquiátrica urgente, con combinación u hospitalización según gravedad
Ver respuesta razonada
DIPRECE favorece los antipsicóticos atípicos en la manía aguda, y los cuadros graves pueden requerir combinación y hospitalización. Para EUNACOM la prioridad es reconocer el episodio, iniciar un manejo seguro y derivar con urgencia proporcional a la gravedad.
Paciente con un primer episodio depresivo presenta delirios congruentes con el ánimo, rechazo persistente de la alimentación y deterioro funcional grave. ¿Cuál es la conducta más apropiada respecto del nivel de atención?
- Evaluación especializada urgente, valoración de la repercusión médica y consideración de hospitalización según seguridad, autocuidado y gravedad
- Manejo ambulatorio estándar, porque el Perfil asigna seguimiento completo al primer episodio depresivo
- Indicar un ISRS y esperar varias semanas antes de reconsiderar el nivel de cuidado
- Psicoterapia ambulatoria intensiva, dejando la evaluación médica del rechazo alimentario para cuando se documente pérdida de peso
- Reclasificar el cuadro como trastorno bipolar, porque la psicosis excluye un episodio depresivo unipolar
Ver respuesta razonada
La autonomía prevista para el primer episodio no obliga a mantener todos los casos en el ámbito ambulatorio. Psicosis, rechazo de alimentación y deterioro grave exigen evaluar de urgencia el nivel de cuidado y las posibles complicaciones médicas.
Una paciente tratada por depresión inicia, pocos días después, un periodo de marcada activación: duerme dos horas sin cansancio, se siente extraordinariamente capaz, habla sin pausa, emprende múltiples proyectos y realiza gastos de alto riesgo. ¿Cuál es la respuesta clínica más apropiada?
- Leer la activación como una respuesta antidepresiva especialmente favorable y mantener el tratamiento
- Sospechar un episodio de manía o hipomanía, reevaluar el diagnóstico y la continuidad del antidepresivo, valorar seguridad y organizar manejo especializado según gravedad
- Aumentar el antidepresivo para consolidar la mejoría
- Atribuir el cuadro a ansiedad por mejoría funcional e indicar solo un hipnótico
- Observar durante varios meses antes de modificar el diagnóstico, salvo que aparezca psicosis
Ver respuesta razonada
Una activación episódica con menor necesidad de sueño, grandiosidad y conductas de riesgo obliga a reconsiderar la bipolaridad. El manejo incluye seguridad, revisión del tratamiento en curso y derivación según gravedad.
Fuentes del bloque.
Los códigos y niveles provienen del Perfil EUNACOM. El contenido clínico se revisa contra fuentes nacionales e internacionales pertinentes y se fecha de manera independiente.
Perfil de Conocimientos EUNACOM versión 3
Fuente primaria para códigos y niveles de exigencia. Psiquiatría: páginas 49–50.
Abrir fuente ↗Ministerio de Salud de Chile · 2013 · actualmente listada por DIPRECEGuía Clínica AUGE: Depresión en personas de 15 años y más
Referencia chilena histórica aún disponible en DIPRECE para evaluación y manejo de depresión; sus recomendaciones terapéuticas se complementan en este bloque con guías contemporáneas.
Abrir fuente ↗DIPRECE · Ministerio de Salud de Chile · Recomendaciones GRADETratamiento de personas de 15 años y más con Trastorno Bipolar — Recomendaciones
Referencia chilena para decisiones terapéuticas en manía y depresión bipolar.
Abrir fuente ↗Ministerio de Salud de Chile · 2013Guía Clínica AUGE: Tratamiento de personas de 15 años y más con Trastorno Bipolar
Fuente de referencia para niveles plasmáticos y farmacoterapia.
Abrir fuente ↗DIPRECE · Ministerio de Salud de Chile · Portal ministerialPrevención del Suicidio
Documentos y recursos nacionales de prevención del suicidio.
Abrir fuente ↗Ministerio de Salud de Chile · 2018Modelo de Gestión de la Red Temática de Salud Mental en la Red General de Salud
Incluye flujo de atención de conducta suicida en urgencia.
Abrir fuente ↗NICE · 2022 · revisada 2026Depression in adults: treatment and management (NG222)
Evaluación integral, elección de tratamiento por gravedad y preferencias, revisión temprana, manejo farmacológico y prevención de recaídas. Recomendaciones revisadas por NICE en enero de 2026.
Abrir fuente ↗VA/DoD · 2022Clinical Practice Guideline for the Management of Major Depressive Disorder
Algoritmo de evaluación y tratamiento inicial, estudio de causas secundarias, evaluación de seguridad y seguimiento basado en medición.
Abrir fuente ↗CANMAT · 2023 update · publicado 2024Clinical Guidelines for Management of Major Depressive Disorder in Adults
Actualización contemporánea sobre evaluación, decisión compartida y tratamientos psicológicos, farmacológicos y de estilo de vida en adultos.
Abrir fuente ↗VA/DoD · 2023Clinical Practice Guideline for Management of Bipolar Disorder
Diagnóstico y triage, manejo de manía/hipomanía, depresión bipolar y tratamiento especializado. Guía aprobada en 2023 y disponible en el repositorio clínico VA/DoD.
Abrir fuente ↗NICE · 2022 · versión vigente 2025Self-harm: assessment, management and preventing recurrence (NG225)
Evaluación psicosocial, formulación de riesgo, límites de las escalas, manejo concurrente físico-psiquiátrico, plan de seguridad y continuidad después de autolesión.
Abrir fuente ↗VA/DoD · 2024Assessment and Management of Patients at Risk for Suicide
Evaluación integral, manejo del riesgo agudo, safety planning, lethal means safety y continuidad postaguda.
Abrir fuente ↗MINSAL Chile · portal vigenteSalud Mental · herramientas de apoyo para la prevención del suicidio
Marco nacional y recursos ministeriales de prevención del suicidio; incluye el Programa Nacional de Prevención del Suicidio y materiales de apoyo.
Abrir fuente ↗NICE · 2014 · actualizada 2025Bipolar disorder: assessment and management (CG185)
Monitorización de litio, función renal/tiroidea/calcio, interacciones, toxicidad y criterios para medir valproato y lamotrigina.
Abrir fuente ↗Revisión clínica: 23 de agosto de 2026. Material docente independiente y contextualizado a Chile. No sustituye guías vigentes, protocolos locales ni evaluación especializada cuando corresponda.
Jonathan Alarcón C., ed. Bloque 01: Depresión, bipolaridad y conducta suicida. Docencia en Psiquiatría. Revisión 23 de agosto de 2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/eunacom/bloques/afectividad-suicidio/