Objetivos de aprendizaje
El residente aprenderá a convertir requisitos diagnósticos en preguntas clínicas, documentar evidencia suficiente y distinguir ausencia de un fenómeno de falta de información. Podrá analizar temporalidad, repercusión, atribución causal y diagnóstico diferencial sin confundir clasificación con decisión terapéutica. La clase propone un procedimiento de trabajo y ejercicios razonados; no reproduce íntegramente criterios de manuales ni introduce una escala diagnóstica nueva.
Del fenómeno a la decisión
Una persona presenta exaltación, incremento de actividad y reducción del sueño después de iniciar corticoides sistémicos. La familia describe un cambio importante y dificultades para organizar la vida cotidiana. El patrón exige evaluación, pero no permite concluir inmediatamente un trastorno bipolar. Deben precisarse características, curso, antecedentes, repercusión y relación con la exposición. Este caso hipotético acompañará la clase para mostrar cómo cambia una hipótesis al obtener información relevante.
Aplicar un criterio significa establecer que la información del caso satisface una condición definida. La operación incluye reconocer el fenómeno, determinar su temporalidad, valorar intensidad y contexto y comprobar las relaciones que exige el sistema. Una respuesta afirmativa a una pregunta aislada puede ser insuficiente. El diagnóstico resulta de una evaluación integrada, no de la suma de palabras que coinciden con una lista.
El proceso diagnóstico es iterativo: la obtención de información, su interpretación y la formulación de hipótesis se modifican mutuamente. El informe de las National Academies describe esta dinámica y la importancia de comunicación y seguimiento (National Academies, 2015). Una secuencia docente ordena tareas, pero la práctica puede exigir volver a etapas anteriores cuando aparecen datos nuevos.
Leer primero la estructura de la regla
Antes de utilizar una categoría, debe identificarse qué sistema y versión se consultan. DSM-5-TR y CIE-11/CDDR no son intercambiables en todos sus requisitos. La entrada completa permite distinguir condiciones esenciales, combinaciones alternativas, duración, repercusión, exclusiones y calificadores (APA, 2022; OMS, 2024). Mezclar requisitos de ambos sistemas sin explicitarlo impide saber qué conclusión se ha establecido.
Una regla puede exigir varias condiciones simultáneas. Otra puede admitir alternativas dentro de un dominio y mantener un requisito nuclear. El lector debe reconocer el alcance de conectores como «y», «o» y «al menos». No es válido compensar la ausencia de una condición obligatoria con mayor intensidad de características asociadas, salvo que exista una instrucción expresa que contemple esa situación.
Puede representarse una regla hipotética como: característica central A, junto con B o C, más duración D y repercusión E. Esta notación no corresponde a ningún trastorno concreto; sirve para enseñar lógica. Una persona con B, C y E, pero sin A, no cumple esa regla. Una persona con A y B, cuya duración se desconoce, tiene una condición pendiente, no automáticamente ausente.
Caracterizar antes de contar
Los términos clínicos condensan descripciones complejas. Cuando alguien dice «estoy distraído», interesa conocer qué ocurre, en qué actividades, desde cuándo y respecto de qué nivel habitual. Puede describir dificultad para mantener atención, interferencia por preocupación, privación de sueño o falta de interés. La palabra cotidiana orienta la entrevista, pero no resuelve por sí sola el significado psicopatológico.
La exploración comienza con preguntas abiertas y luego precisa aspectos discriminativos. Se solicitan ejemplos recientes, frecuencia, duración, circunstancias y consecuencias. Las preguntas deben ser comprensibles y evitar sugerir la respuesta deseada. Si se pregunta únicamente «¿tiene fuga de ideas?», se traslada al paciente una tarea técnica que corresponde al examinador.
La tradición de psicopatología descriptiva estudia cómo se construyen y utilizan estas descripciones, incluyendo su desarrollo histórico (Berrios, 1984). Ese antecedente recuerda que los términos requieren aprendizaje y calibración. No implica que cualquier interpretación sea igualmente válida: las descripciones deben poder discutirse a partir de experiencias y observaciones concretas.
En el caso inicial, dormir pocas horas no permite afirmar automáticamente disminución de necesidad de sueño. Debe explorarse si existe cansancio, deseo de dormir, imposibilidad para hacerlo o sensación de descanso con menor sueño. También interesa si la actividad aumentó de forma sostenida, en qué consistió y cómo se compara con la línea basal.
Evidencia, fuente y estado del requisito
Cada afirmación diagnóstica debe relacionarse con una fuente. El relato del paciente informa experiencias internas; la observación clínica aporta conducta durante la evaluación; los informantes y registros pueden contribuir a reconstruir evolución. Ninguna fuente es completa. Su valor depende de acceso al fenómeno, calidad del registro, proximidad temporal y condiciones de obtención.
Una matriz de evidencia puede utilizar cuatro estados: presente, ausente, incierto y no evaluado. «Presente» requiere información suficiente; «ausente» exige una exploración pertinente que no lo identifique; «incierto» indica datos ambiguos o contradictorios; «no evaluado» señala una tarea pendiente. Estas categorías son una propuesta de documentación docente, no un instrumento validado.
| Estado | Significado | Ejemplo de registro |
|---|---|---|
| Presente | Evidencia suficiente para el requisito | Cambio descrito, observado y temporalmente delimitado |
| Ausente | Exploración pertinente sin evidencia del fenómeno | Niega y describe experiencias incompatibles con ese fenómeno concreto |
| Incierto | Información ambigua o discrepante | Fuentes difieren sobre inicio o intensidad |
| No evaluado | Falta investigación del requisito | No se exploraron episodios anteriores |
La matriz no sustituye la narrativa. Una negación puede ser poco informativa si la persona no comprendió la pregunta o si el fenómeno es difícil de recordar. La observación de una consulta breve no demuestra ausencia de un patrón intermitente. El registro debe incluir limitaciones relevantes, especialmente cuando afectan una condición necesaria.
Figura 1. Estructura de una afirmación diagnóstica verificable. Las categorías de evidencia organizan documentación; no generan un puntaje ni sustituyen juicio clínico.
Temporalidad y unidad del episodio
Los síntomas deben situarse en el período al que se refiere la regla. No corresponde sumar indiscriminadamente fenómenos ocurridos en momentos diferentes para completar una configuración episódica. El clínico debe establecer si coexistieron, si alternaron y cómo se relacionaron con cambios de funcionamiento. Una lista de antecedentes de toda la vida no equivale a la descripción de un episodio actual.
La reconstrucción temporal distingue inicio, incremento, período de mayor intensidad, persistencia y recuperación. Puede utilizar acontecimientos verificables como referencias, evitando imponer precisión que el recuerdo no permite. Cuando las fechas son aproximadas, se consigna esa condición. La incertidumbre cronológica debe conservarse si modifica la aplicación de un umbral.
También deben diferenciarse duración del síntoma, duración del síndrome y tiempo desde el primer episodio. Una persona puede tener insomnio prolongado y un cambio afectivo reciente. Asignar a todo el cuadro la duración del síntoma más antiguo puede producir una conclusión incorrecta. El curso de cada dominio ayuda a reconocer qué fenómenos integran una misma presentación.
El tratamiento modifica la observación. Una evaluación realizada después de sedación o mejoría no describe necesariamente el estado de máxima expresión. La historia del episodio debe distinguirse del examen actual, identificando las fuentes que informan cada período. Tampoco debe suponerse que una mejoría confirma automáticamente la hipótesis que motivó el tratamiento.
Umbrales y recuentos
Cuando el sistema requiere un número de síntomas, el recuento es necesario, pero depende de la caracterización previa. Debe comprobarse qué constituye un ítem, si existen alternativas dentro de él y qué intensidad o frecuencia requiere. Dos expresiones del mismo fenómeno no deben convertirse arbitrariamente en dos requisitos distintos.
La relación entre síntomas tampoco autoriza a ignorar la regla. Si dos ítems definidos por el sistema están relacionados, se evalúan conforme a sus instrucciones, sin inventar una corrección de puntuación. La crítica acerca de dependencia entre criterios pertenece al análisis de la clasificación; la aplicación a un caso debe mantener fidelidad a la versión utilizada.
NICE recomienda que la evaluación de una posible depresión considere gravedad, historia, duración, curso y repercusión, además del recuento sintomático (NICE, 2022). Esta recomendación no elimina los requisitos diagnósticos. Sitúa el recuento dentro de una evaluación más amplia, necesaria para interpretar el cuadro y planificar atención.
Los casos próximos al umbral requieren precisión documental. Conviene señalar qué condición falta o permanece incierta. «Casi cumple» es menos informativo que describir una duración insuficiente, ausencia de una característica central o falta de corroboración. La necesidad de atención puede existir aunque una categoría concreta no se establezca.
Funcionamiento, sufrimiento y contexto
La repercusión debe demostrarse en dominios concretos. El clínico explora autocuidado, relaciones, estudio, trabajo y otras actividades pertinentes, comparando con la línea basal y considerando apoyos disponibles. Un resultado aislado, como desempleo o separación, no demuestra por sí mismo que exista deterioro atribuible al cuadro.
La evaluación debe identificar mecanismos plausibles. Una persona puede dejar de trabajar por fatiga y lentitud, por conflicto laboral o por falta de oportunidades. Estas situaciones pueden coexistir y requieren una descripción que no reduzca toda dificultad a psicopatología. La formulación relaciona síntomas, contexto y consecuencias sin confundir asociación con causalidad establecida.
El sufrimiento subjetivo tampoco es un requisito universal que pueda imponerse a toda categoría. Debe consultarse la regla pertinente. Algunas presentaciones pueden acompañarse de escasa percepción de problema y, aun así, mostrar alteraciones relevantes. A la inversa, el malestar intenso no confirma automáticamente un trastorno particular.
El riesgo requiere evaluación propia. No debe utilizarse como sustituto universal de duración, configuración o atribución. Puede modificar urgencia y plan aunque la clasificación permanezca pendiente. Para autolesión, NICE desaconseja emplear escalas de riesgo para predecir futuros suicidios o decidir acceso a tratamiento y alta (NICE, 2022). Esa recomendación exige formulación clínica y atención a necesidades, no abandono de la evaluación.
Exclusiones y mejor explicación
Las exclusiones cumplen funciones específicas. Algunas delimitan relación con sustancias o enfermedades; otras ordenan fronteras entre categorías. Debe leerse su formulación exacta, porque no todas expresan la misma lógica. «No se explica mejor por» exige comparar hipótesis pertinentes, no afirmar que se han descartado todas las alternativas posibles.
La investigación diferencial se guía por presentación, antecedentes, examen y consecuencias de omitir una condición. Una evaluación sin hallazgos en pruebas básicas no demuestra automáticamente un trastorno psiquiátrico primario. Tampoco una anomalía de laboratorio explica todos los síntomas. La conclusión necesita evidencia positiva del patrón y una atribución proporcionada a los datos.
En una alteración aguda con fluctuación y dificultades de atención, deben considerarse condiciones como delirium según contexto clínico. NICE diferencia herramientas de evaluación y diagnóstico final por un profesional competente (NICE, 2010; actualización 2023). El ejemplo muestra que identificar un síntoma psiquiátrico no determina en qué nivel etiológico debe clasificarse el conjunto.
El registro debe sustituir fórmulas generales por información reconstruible. En lugar de «se descarta causa médica», se describen hallazgos relevantes, alternativas investigadas y límites. No se requiere enumerar cada enfermedad conocida; se necesita explicar por qué la evaluación realizada responde razonablemente a la presentación y qué cambios obligarían a ampliarla.
Atribución a medicamentos y sustancias
La exposición temporalmente anterior es un dato necesario para algunas hipótesis, pero no demuestra causalidad por sí sola. Deben examinarse inicio, dosis, cambios de exposición, plausibilidad, evolución y alternativas. También interesa si existieron episodios semejantes sin esa exposición y si la enfermedad que motivó el tratamiento puede contribuir al cuadro.
La MHRA describe reacciones psiquiátricas asociadas a corticoides sistémicos, incluyendo alteraciones afectivas, psicóticas, conductuales y cognitivas. Señala que pueden aparecer días o semanas después de iniciar tratamiento y que no existe una relación simple entre dosis y tipo o gravedad de reacción (MHRA, 2007). Esta información sustenta investigar la hipótesis del caso inicial; no confirma causalidad individual.
La evolución después de un ajuste puede aportar información, pero puede estar influida por otras intervenciones y por el curso espontáneo. No corresponde provocar una nueva exposición solo para comprobar una hipótesis diagnóstica. El manejo de corticoides debe coordinarse con el equipo tratante y considerar la indicación médica y los riesgos de una retirada inapropiada.
La clasificación final puede permanecer provisional mientras se atienden necesidades inmediatas. Deben diferenciarse el síndrome observado, la atribución probable y las alternativas abiertas. Esta separación permite actuar con una descripción clara sin convertir una sospecha etiológica en una certeza permanente.
Caso trabajado: secuencia de razonamiento
En el caso inicial, el residente comienza por documentar el cambio afectivo y conductual con ejemplos. Precisa sueño, energía, actividad, lenguaje, pensamiento, juicio y funcionamiento, además del examen físico y cognitivo pertinente. Pregunta por inicio y curso respecto de la exposición y obtiene antecedentes de episodios previos con autorización y fuentes disponibles.
Después revisa los requisitos de las categorías candidatas. No decide el diagnóstico longitudinal a partir de un episodio descrito de manera incompleta. La evaluación de una posible bipolaridad requiere historia detallada de cambios episódicos y sostenidos, funcionamiento, comorbilidad y tratamientos; NICE también recomienda facilitar una historia corroborativa cuando sea apropiado (NICE, 2014).
La hipótesis farmacológica se compara con otras explicaciones. Se revisa la enfermedad de base, otras sustancias, medicamentos y antecedentes. Si hay confusión o fluctuación, se amplía la evaluación del estado cognitivo. Si aparecen signos de otra condición médica, se investigan según pertinencia. El objetivo es identificar qué datos discriminan, no acumular una lista de nombres.
La conclusión debe indicar qué nivel está sustentado. Puede existir evidencia clara de un síndrome de activación y menor certeza acerca de su atribución. El plan aborda gravedad y necesidades, coordina evaluación médica y establece seguimiento. No se presenta una pauta terapéutica universal, porque las decisiones dependen de la situación clínica y de la evidencia específica para cada intervención.
Figura 2. Reconstrucción temporal del caso hipotético. Una asociación en el tiempo orienta la investigación causal, pero no demuestra por sí sola que el medicamento explique todo el cuadro.
Comparar hipótesis sin cerrar prematuramente
Una comparación útil explicita evidencia a favor, evidencia discordante y datos faltantes. No es necesario asignar probabilidades numéricas si no existe una base adecuada. Sí debe indicarse qué hipótesis está mejor sustentada, cuál tiene consecuencias relevantes si se omite y qué información podría modificar la prioridad.
El residente debe buscar al menos un dato que podría contradecir su explicación preferida. Este ejercicio no consiste en dudar de todo indefinidamente. Obliga a formular una condición de revisión. Por ejemplo, antecedentes corroborados de episodios semejantes sin exposición modificarían el peso atribuido al medicamento, aunque no excluyeran una contribución farmacológica actual.
También importa reconocer cuándo una discrepancia es aparente. Un paciente puede negar «euforia» y describir irritabilidad con incremento de actividad. La ausencia de una palabra prototípica no resuelve el requisito. Deben examinarse las alternativas que realmente contempla el sistema y la forma clínica de la presentación.
La revisión no debe depender únicamente de que el tratamiento fracase. Una respuesta favorable puede ser inespecífica y un fracaso puede obedecer a múltiples factores. La hipótesis se evalúa mediante el conjunto de evidencia y evolución, conservando datos que no encajan. La utilidad clínica de una clasificación debe estudiarse con métodos que distingan sus distintas funciones (Keeley et al., 2016).
Documentación y comunicación
Una formulación diagnóstica breve puede incluir patrón observado, curso, repercusión, categoría considerada, fundamentos y pendientes. Los calificadores deben agregarse solo cuando estén respaldados y permitidos. El código se verifica después de establecer qué descripción corresponde; no se utiliza el menú del sistema como sustituto de la evaluación.
El lenguaje de incertidumbre debe ser específico. «Probable» o «en evaluación» aportan poco si no se explica qué falta. Es más útil indicar que la atribución farmacológica requiere seguimiento, que la duración no está delimitada o que existe información discrepante sobre episodios previos. Esa precisión orienta al siguiente profesional.
La comunicación con la persona debe permitir revisar el relato. Se explica qué experiencias se han identificado, qué interpretación se considera y cómo afecta el plan. El diagnóstico no se presenta como una explicación completa de personalidad, biografía o conducta. Si la conclusión cambia, se comunica la nueva información y su relevancia para la atención.
En las transferencias asistenciales, deben conservarse las distinciones entre diagnóstico histórico, hipótesis actual y condición descartada o revisada. Copiar todos los nombres en una lista activa puede generar una comorbilidad aparente. La continuidad depende de saber qué afirmaciones mantienen respaldo y cuáles correspondieron a una etapa anterior del proceso.
Auditoría de la aplicación de criterios
La auditoría docente puede utilizar una muestra de fichas y examinar si otra persona logra reconstruir el razonamiento. Debe comprobarse la correspondencia entre requisito y evidencia, la coherencia temporal y la consideración de alternativas pertinentes. La presencia de todas las casillas marcadas no demuestra que la información haya sido obtenida correctamente.
| Aspecto a revisar | Pregunta de auditoría | Corrección posible |
|---|---|---|
| Fenomenología | ¿Se describió el fenómeno o solo se repitió su nombre? | Agregar ejemplos y características discriminativas |
| Temporalidad | ¿Los síntomas pertenecen al período pertinente? | Reconstruir curso y coexistencia |
| Repercusión | ¿Se documentó con evidencia concreta? | Precisar dominios, basal y contexto |
| Diferencial | ¿Se compararon alternativas relevantes? | Explicitar argumentos y pendientes |
| Certeza | ¿La conclusión excede la información disponible? | Ajustar especificidad y plan de revisión |
Los desacuerdos deben localizarse. Dos evaluadores pueden aplicar correctamente una regla a información distinta y llegar a conclusiones diferentes. También pueden compartir datos y discrepar en su interpretación. La respuesta formativa cambia según el origen: mejorar obtención de información, calibrar descripciones o revisar lectura del manual.
No toda variación indica un error, pero toda variación importante requiere explicación. La auditoría debe evitar premiar una certeza no sustentada. Una conclusión provisional con un plan concreto puede ser de mayor calidad que una etiqueta específica sin argumentos. La evaluación de calidad necesita considerar proceso, comunicación y consecuencias, además del resultado categorial.
Figura 3. Procedimiento docente de aplicación y revisión. Las flechas indican posibilidad de volver a obtener información; no representan un algoritmo validado ni una regla de tratamiento.
Ejercicio de lógica diagnóstica con datos incompletos
Considérese una regla docente ficticia que exige A, B, una duración mínima y una condición de repercusión. La entrevista establece A con ejemplos claros; B aparece solo en una nota antigua sin descripción; la duración se estima entre varios días y varias semanas; la repercusión está documentada. La conclusión correcta no consiste en sumar tres elementos favorables y asumir el cuarto. Hay dos condiciones cuya evidencia requiere aclaración, aunque la hipótesis sea plausible.
El siguiente paso debe elegirse por su capacidad para resolver esa incertidumbre. Revisar la nota original puede aclarar B; reconstruir la línea temporal con la persona y un informante puede delimitar duración. Repetir una escala general de malestar puede aportar seguimiento, pero quizá no responda a ninguna de las dos preguntas. La evaluación adicional debe relacionarse con la decisión que falta, evitando acumular datos sin una finalidad definida.
Si la nueva información demuestra que B no estuvo presente, la categoría ficticia no queda establecida bajo esa regla. Si B se confirma, pero la duración sigue incierta, se conserva esa limitación. Si todos los requisitos se establecen, aún corresponde revisar las exclusiones pertinentes. Este ejercicio enseña que la lógica de una regla y el grado de confianza en sus premisas son problemas relacionados, pero distintos.
En una discusión entre residentes, conviene solicitar que cada participante indique en qué punto diverge. Uno puede considerar que el relato basta para afirmar B; otro puede interpretar que describe un fenómeno diferente. El desacuerdo se refiere entonces a caracterización, no a la regla de duración. Identificarlo permite orientar la supervisión hacia la entrevista y evita discutir repetidamente el nombre del diagnóstico.
Evidencia favorable y requisitos necesarios
No todos los datos clínicos tienen la misma función. Un antecedente familiar puede modificar la plausibilidad de una hipótesis, pero no reemplaza una característica obligatoria del episodio. Una respuesta previa a tratamiento puede orientar investigación, pero no demuestra que se cumplieran requisitos retrospectivamente. Es necesario separar indicadores que apoyan una hipótesis de condiciones que el sistema exige establecer.
La distinción también funciona en sentido inverso. La ausencia de un antecedente frecuente no excluye necesariamente una categoría si ese antecedente no es obligatorio. Una presentación puede cumplir requisitos sin parecerse al ejemplo más recordado por el examinador. La comparación debe realizarse con el conjunto pertinente de reglas y descripciones, manteniendo atención a variaciones de desarrollo, contexto y curso.
Finalmente, el nivel de detalle de la documentación debe ser proporcional a la complejidad y a las consecuencias de la decisión. Un caso ambiguo, una atribución causal o una revisión de una etiqueta histórica requieren argumentos explícitos. La finalidad no es producir fichas extensas de forma indiscriminada, sino conservar la información que permite comprender, revisar y utilizar responsablemente la conclusión clínica.
Autoevaluación razonada
1. ¿Puede un síntoma intenso compensar un requisito obligatorio ausente? No, salvo una excepción expresamente contemplada. Debe distinguirse gravedad de cumplimiento de la configuración diagnóstica. La necesidad de atención se evalúa por separado.
2. ¿Qué diferencia hay entre ausente y no evaluado? Ausente supone una exploración pertinente sin evidencia suficiente del fenómeno. No evaluado identifica una tarea pendiente. Confundirlos produce conclusiones con una certeza que los datos no permiten.
3. ¿La aparición de síntomas después de corticoides confirma una causa farmacológica? No. La secuencia sustenta una hipótesis que exige valorar plausibilidad, antecedentes, alternativas y evolución. El manejo debe coordinarse con el equipo responsable de la indicación médica.
4. ¿Qué debe contener una conclusión provisional útil? El patrón sustentado, el aspecto incierto, las alternativas relevantes y un procedimiento de revisión. Una etiqueta acompañada solo de «a confirmar» no especifica qué trabajo clínico falta.
Referencias seleccionadas
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9. National Institute for Health and Care Excellence. Bipolar disorder: assessment and management. CG185; recomendaciones de evaluación de 2014, secciones 1.3.2–1.3.3. Historia y diagnóstico diferencial.
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Jonathan Alarcón C., ed. Cómo aplicar criterios y requisitos diagnósticos. Docencia en Psiquiatría. Revisión 23.09.2026. https://portal-docencia-psiquiatria-uc-hlf.pages.dev/becados/nosologia-juicio-clinico/como-aplicar-criterios-y-requisitos-diagnosticos/